SOCIEDAD

VÍDEO | Docenas de inmigrantes se agolpan ante Servicios Sociales en Pamplona tras ser desalojados de Aranzadi

Los inmigrantes desalojados de Aranzadi ante la ofician municipal de Servicios Sociales.
El conflicto se traslada al Casco Viejo: tras la expulsión de las ruinas del convento de las Agustinas, los afectados se arremolinan frente al edificio municipal de la calle Zapatería exigiendo soluciones.

La calle Zapatería de Pamplona registra desde esta mañana una inusual aglomeración de personas frente a la sede de los Servicios Sociales municipales. Se trata de parte del grupo de docenas de personas que esta madrugada han sido desalojadas por la Policía Municipal de las ruinas del antiguo convento de las Agustinas, en el parque de Aranzadi.

Tras la operación policial, motivada por el inminente inicio de obras de rehabilitación en el edificio y el estado de insalubridad del mismo, el flujo de personas se ha trasladado desde la periferia hasta el corazón del Casco Viejo. Los desalojados se arremolinan con sus pertenencias frente al edificio municipal donde se gestionan los recursos de atención social de la ciudad.

El Ayuntamiento de Pamplona ya había adelantado que, tras la actuación en Aranzadi, se procedería a la atención de los afectados. En total, el concejal Txema Mauleón ha cifrado en 75 las personas atendidas, que están siendo derivadas a diferentes alojamientos y recursos disponibles.

La presencia de este elevado número de personas en la calle Zapatería se debe a la necesidad de gestionar sus expedientes y situaciones individuales tras haber perdido el lugar donde pernoctaban de forma habitual desde hace años.

El desalojo de esta madrugada responde a un plan municipal para recuperar el convento, sin uso desde 2011, y convertirlo en un nuevo centro de servicios para la ciudadanía. El equipo de Gobierno ha insistido en que el lugar resultaba peligroso por el riesgo de derrumbe y las nulas condiciones higiénicas en las que vivían los residentes precarios.

La situación en la calle Zapatería se mantiene tranquila, aunque con una presencia constante de personas a la espera de ser atendidas por los técnicos municipales para conocer su nuevo destino habitacional.