Las ruinas del antiguo convento de las religiosas Agustinas, en el corazón del parque de Aranzadi, han sido escenario esta madrugada de un nuevo y masivo desalojo. Agentes de la Policía Municipal de Pamplona han procedido a la expulsión de varias decenas de personas sin hogar que pernoctaban de forma precaria en este inmueble de propiedad municipal, desatando una inmediata ola de críticas por parte de colectivos sociales.
El concejal delegado de Acción Social, Txema Mauleón, ha comparecido en rueda de prensa para explicar que se trata de una "actuación programada" vinculada al inminente inicio de las obras de rehabilitación del edificio. El objetivo municipal es convertir las ruinas en un nuevo espacio de servicios para la ciudadanía.
Mauleón ha subrayado la peligrosidad del inmueble, advirtiendo del riesgo de accidentes debido a su estado ruinoso y a la falta total de condiciones de salubridad. Según los datos ofrecidos por el Ayuntamiento, tras el desalojo se ha atendido a 75 personas, las cuales habrían sido "derivadas a diferentes alojamientos". El convento, sin uso desde 2011, es un punto recurrente de asentamientos precarios que ya ha vivido intervenciones similares en años anteriores.
Según ha trasladado el Ayuntamiento de Pamplona, se ha atendido a 98 personas. En concreto, en On Egin se han repartido desayunos y almuerzos a las personas atendidas. Mientras, desde Acción Social se han tramitado las distintas derivaciones y recursos activados para responder a cada caso.
La mayor parte de las personas atendidas en el antiguo convento de Agustinas ha sido derivada a hoteles y pensiones, con 58 casos. Además, se han gestionado ocho derivaciones al albergue de Trinitarios y otras dos al albergue de Tudela.
También se ha facilitado un listado de habitaciones de alquiler a tres personas con ingresos. A eso se han sumado cinco derivaciones a otros municipios por estar empadronadas allí y dos billetes de bus o tren por necesidad de desplazamiento, con destino a Barcelona y Valencia.
Por otra parte, 17 personas han rechazado los recursos ofrecidos o ya contaban con una alternativa habitacional. Además, otras tres no han tenido derecho a recursos por estar previamente sancionadas por servicios sociales debido a comportamientos violentos.
La respuesta de los colectivos de apoyo no se ha hecho esperar. Apoyo Mutuo ha emitido un duro comunicado censurando lo que consideran un "desalojo cruel" ejecutado a las 6:30 de la mañana, en una jornada con apenas 6 grados de temperatura y lluvia.
El colectivo niega que exista una alternativa habitacional real y acusa al Consistorio de "insensibilidad humana". "Se les echa de las cuatro paredes que les cobijaban mientras los recursos y camas municipales les han sido siempre vedados", critican, señalando que estas personas luchan diariamente por el padrón y su regularización administrativa.
Desde Apoyo Mutuo exigen al equipo de Joseba Asiron la habilitación urgente de camas y recursos de alimentación e higiene. "El interés general pasa por el deber humanitario hacia estas personas sin hogar", concluyen, preguntándose qué será ahora de las más de 60 personas que, según sus cálculos, han quedado en una situación de desamparo total tras la intervención policial.