Dolor en Cintruénigo por la muerte de Sara, de 17 años, tras años de acoso y bullying en el instituto
La pequeña localidad navarra de Cintruénigo (8.500 habitantes) se encuentra profundamente conmocionada por la muerte de una joven de 17 años, que ha perdido la vida después de haber sido víctima de acoso y bullying durante varios años en el instituto de la localidad.
Según ha denunciado la propia familia, la menor ha fallecido tras no poder soportar la situación. Sara, de 17 años, vivía con sus padres y su hermano en Cintruénigo, de donde eran naturales.
Los padres tenían más familia en la localidad y Sara participaba en el grupo de jotas de Cintruénigo. Para muchas personas la noticia ha sido una auténtica sorpresa, porque la calificaban como una chica risueña, alegre y muy comprometida con su propia localidad.
Sin embargo, desde hace años había tenido que recurrir a ayuda de especialistas y psicólogos en Pamplona y en Barcelona, debido al acoso y al bullying que había sufrido en el instituto y que, al parecer, se había prolongado fuera de las aulas, ya que este curso ya no iba al mismo centro escolar.
La familia, según se ha podido saber, no ha presentado denuncia ante la policía. Además, amigos cercanos a la chica fallecida han trasladado que conocían a quiénes fueron las personas que más daño le hicieron a Sara.
Desde el Ayuntamiento de Cintruénigo han expresado su más sincero pésame a la familia y a los amigos de Sara “en estos momentos tan difíciles e incomprensibles”. Además, han manifestado su más firme repulsa y absoluto rechazo ante cualquier forma de acoso o bullying, “una conducta inadmisible que no tiene cabida en nuestra sociedad”.
El alcalde de la localidad, Óscar Bea, ha confirmado que la próxima semana, el lunes, habrá una concentración silenciosa para repudiar los hechos y acompañar en todo lo que necesite la familia de Sara. La concentración silenciosa tendrá lugar en la plaza del ayuntamiento el 9 de marzo a las 19:30 horas. El alcalde de Cintruénigo ha manifestado a NAVARRA.COM la consternación con la que vive toda la localidad y ha expresado su deseo de que esta problemática por la falta de recursos ante el acoso escolar termine y se puedan poner medidas, tal y como también lo ha expresado y solicitado la familia.
Durante el funeral de Sara, celebrado este domingo 1 de marzo en la parroquia de Cintruénigo, la tía de la fallecida leyó un bonito texto que reproducimos a continuación de manera íntegra.
Texto de la familia en el funeral de Sara
Buenas tardes a todos y gracias por acompañarnos en este día tan triste.
Qué bonito es tener hijos.
Algunos lo tenemos más difícil, pero cuando por fin lo conseguimos, entendemos que todo ha merecido la pena. Porque un hijo es amor, es esperanza, es vida.
Pero qué duro es que te lo arrebaten. Porque a Sara nos la han arrebatado. No ha sido una enfermedad inevitable. No ha sido el destino.
Ha sido el bullying.
El acoso es una violencia real que ocurre dentro y fuera del entorno educativo. Provoca heridas que no se ven, pero que duelen. Genera daño físico, emocional, social y es provocado por otras personas.
Ciberacoso, ¿os suena también?...Qué fácil es hacer daño detrás de una pantalla! Qué fácil es escribir desde un móvil sin medir las consecuencias!, ¡Que cobardes!!
No basta con insultar “por costumbre”, feo, gordo, alto, pequeño, corto... También se insulta por ser diferente. Por ser gay. Por ser lesbiana. Por ser adoptado. Por ser rubio. Por ser discapacitado. Se señala, se humilla, se aísla...
No todos soportamos el dolor físico de la misma manera. Cada persona tiene un umbral distinto para el sufrimiento físico. Y lo mismo ocurre con el dolor psicológico. Un dolor que, además, transforma por dentro, que afecta a la mente, a la autoestima, a la forma de verse y de sentirse en el mundo.
Padres. Educadores. Instituciones: tenemos que parar esto. No son “cosas de críos”. Son actos que destruyen vidas.
A los servicios sanitarios de salud mental les pedimos más recursos, más preparación, más presencia. Es una realidad que crece cada día y que necesita respuestas urgentes, no podemos esperar.
Hoy despedimos a Sara con el corazón destrozado, pero también con el compromiso de que su nombre no se apague en el silencio. Que su historia sirva para despertar conciencias. Que su ausencia nos obligue a actuar.
Porque ningún niño, ninguna niña, debería sentirse solo. Y ningunos padres deberían enterrar a su hija por culpa del acoso.
Sara, por si nadie te lo ha dicho aparte de tu familia... eres guapa, lista, inteligente...eres maravillosa...
Siempre vivirás en nosotros.