De Elizondo a Tokio: la justicia navarra ordena bloquear un Zurbarán investigado por su salida ilegal de España
Un cuadro de Zurbarán cuyo último lugar conocido en España fue Elizondo se encuentra en el centro de una investigación judicial que ha llegado hasta Japón. Se trata de Santo Domingo de Guzmán, una obra pintada en 1626 y expuesta hoy en el Museo Nacional de Arte Occidental de Tokio. Según recoge la causa, el último domicilio conocido del lienzo en territorio español estuvo en Elizondo, donde residía una prima de la propietaria original. A partir de esa rama familiar, la investigación sitúa a sus hijos en la posterior operación de venta de la obra. La denuncia fue presentada por el heredero universal de la que está considerada propietaria legal del cuadro.
Sobre esa base, la Audiencia Provincial de Navarra ha tomado una decisión relevante en el procedimiento. La Sala ha desestimado el recurso de apelación presentado contra las medidas acordadas por el juzgado de Pamplona y ha confirmado la petición de auxilio judicial a Japón para asegurar cautelarmente el lienzo, iniciar las gestiones para su restitución y recabar información sobre cómo fue adquirido por el museo japonés.
En la práctica, el museo de Tokio puede seguir exhibiendo la obra, pero no puede transmitirla ni disponer de ella a terceros sin autorización judicial previa. La Audiencia considera que esa decisión es compatible con la conservación del cuadro, con su exhibición pública y con el inicio de los trámites para lograr, si procede, su regreso a España.
Uno de los puntos centrales del procedimiento está en la fecha en la que el cuadro salió de España. Los recurrentes sostienen que la obra abandonó el país en 2008, mientras que la instrucción judicial recoge indicios de que pudo seguir en territorio español hasta 2015. La Audiencia deja claro que ese debate, igual que la posible prescripción de los delitos o la discusión sobre la titularidad, no se resuelve en este momento procesal, centrado solo en decidir si las medidas cautelares son legales, necesarias y proporcionadas.
La resolución repasa varios indicios que sustentan la permanencia del lienzo en España durante años. Entre ellos figuran antiguos intentos de venta a instituciones españolas, un catálogo de una sala de subastas de Sevilla del año 2000 y, sobre todo, un contrato de préstamo firmado en 2001 que situaba la obra en depósito en el despacho de un abogado en San Sebastián. Ese letrado declaró como testigo y aseguró que el cuadro estuvo en sus oficinas hasta 2008. Después, el último rastro conocido en España lo sitúa en Elizondo.
El recorrido internacional de la pintura añade más relevancia al caso. Antes incluso del contrato de compraventa firmado en febrero de 2019 por 522.500 euros entre los hijos de la supuesta propietaria y una empresa especializada, ya consta el traslado del cuadro el 17 de julio de 2018 desde Anglet a Londres. Un mes después, el 18 de agosto de 2018, una empresa naviera solicitó en Reino Unido una licencia para exportarlo a Estados Unidos, en concreto al The J. Paul Getty Museum de Los Ángeles, valorando la obra en 4.461.099 libras. Hoy el lienzo se encuentra en el museo japonés, cuyo boletín anual recoge además la procedencia de la pieza y la cadena de posesión conocida.
La gravedad del asunto radica en que el cuadro tenía vetada su salida del país desde hace décadas. El Ministerio de Cultura informó en la causa de que en 1985 la propia mujer solicitó permiso para exportarlo, pero ese permiso fue denegado y la obra fue declarada expresamente inexportable por su gran valor e interés para el Estado. La investigación sostiene por ello que, si el lienzo salió finalmente de España sin autorización, pudo cometerse un delito de contrabando, además de otros posibles delitos como apropiación indebida y blanqueo de capitales.
La Audiencia subraya que las medidas acordadas no prejuzgan todavía el desenlace penal del caso. Lo que persiguen, según razona la Sala, es garantizar el control sobre la ubicación de la obra, su protección física y la imposibilidad de que sea transmitida mientras avanza la investigación. También considera ajustado a derecho que se pida a las autoridades japonesas el contrato de compraventa o la documentación que permita aclarar en qué circunstancias llegó el Zurbarán al museo de Tokio.
El cuadro se atribuye a Francisco de Zurbarán, uno de los grandes nombres del Siglo de Oro español. Nacido en Fuente de Cantos en 1598 y fallecido en Madrid en 1664, el pintor destacó especialmente en la pintura religiosa. Su obra se caracterizó por la fuerza de las figuras, los contrastes de luz, la sobriedad de las composiciones y una intensa carga espiritual, rasgos que han convertido sus lienzos en piezas de enorme valor artístico e histórico.
Actualmente, la obra en cuestión se encuentra en el Museo Nacional de Arte Occidental de Tokio, que la incluye en su catálogo online oficial como Santo Domingo de Guzmán, de Francisco de Zurbarán.