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Una empresa de Pamplona convierte el aceite usado de casa en jabón en solo 80 minutos

Los cofundadores de la startup Yenxa, Sergio Villava y Ana Martínez. EFE/Villar López
La empresa navarra ha apostado por convertir un residuo muy contaminante en un producto útil y competitivo, con la mirada puesta en crecer dentro de la Unión Europea.

Tirar aceite usado por el fregadero sigue siendo un gesto habitual en muchas cocinas, casi automático, pero detrás de esa costumbre doméstica se esconde un problema ambiental enorme. Lo que desaparece por la tubería no termina ahí: con frecuencia acaba en ríos y mares, convertido en un residuo muy contaminante y difícil de recuperar.

Frente a ese hábito silencioso, una startup de Pamplona ha planteado una solución tan cercana como ambiciosa: transformar ese aceite vegetal usado en jabón sostenible allí mismo donde se genera. Sin traslados, sin esperas y con la idea de que el residuo deje de entenderse como un desecho para convertirse en un recurso útil.

La empresa se llama Yenxa y ha desarrollado una tecnología pensada tanto para hogares como para entornos profesionales. Su planteamiento parte de una idea clara: actuar en origen. “La clave está en valorizar el residuo en origen”, explica Sergio Villava, cofundador de la empresa. “El aceite vegetal usado es altamente contaminante, y entre el 80 % y el 90 % acaba en el medio natural porque muchas personas lo tiran por el fregadero. Nosotros lo transformamos directamente en un producto útil”.

La propuesta introduce así un cambio de enfoque frente a los sistemas tradicionales de reciclaje, que apenas han evolucionado en décadas. En lugar de sacar el residuo de casa o del centro donde se genera para iniciar después su tratamiento, Yenxa plantea resolver el problema en ese mismo punto y obtener además un producto con valor.

En realidad, convertir aceite en jabón no es algo nuevo. Durante generaciones, muchas familias elaboraron sus propios productos de limpieza a partir de restos domésticos. La novedad está en que Yenxa ha logrado automatizar y simplificar ese proceso para adaptarlo al día a día actual.

Con Yenxa Home, los hogares pueden producir jabón líquido en apenas 80 minutos mediante cápsulas biodegradables. La idea es trasladar la sostenibilidad a un gesto cotidiano y convertir una acción doméstica en una respuesta directa contra la contaminación.

La empresa también ha llevado ese sistema a espacios con mayor volumen de residuos a través de Yenxa Professional. En hospitales, hoteles, residencias o espacios compartidos, una máquina automatizada realiza todo el proceso sin necesidad de una intervención compleja. “Lo que antes requería tiempo, manipulación y cierto conocimiento técnico, ahora se ha simplificado al máximo. Solo se necesita conexión de agua y electricidad”, explica Ana Martínez, también cofundadora.

El resultado final ya se concreta en productos competitivos, como detergente para lavadora con aroma a marsella o lavavajillas manual con fragancia de pino. La empresa tiene además la vista puesta en ampliar esa gama hacia otros productos de limpieza.

Más allá de la parte técnica, la propuesta incorpora un elemento decisivo para cambiar hábitos: la recompensa inmediata. Frente a otros modelos de reciclaje más abstractos, aquí el beneficio se ve y se usa. “Si reciclas aceite, obtienes jabón. Y ese jabón tiene un valor en el mercado”, señala Martínez. “Esa percepción de recompensa es muy poderosa para cambiar hábitos”.

El reto, en cualquier caso, es de gran dimensión. En la actualidad, las tasas de reciclaje de aceite usado se sitúan por debajo del 10 %, muy lejos de los objetivos marcados por la Agenda 2030. Desde Yenxa consideran que implicar directamente a la ciudadanía puede ser una de las claves para dar la vuelta a esa cifra.

En los entornos profesionales, además, el impacto puede resultar todavía más evidente. Grandes consumidores de productos de limpieza, como hospitales o establecimientos hoteleros, tienen la posibilidad de convertir un problema logístico como la gestión del residuo en una solución más eficiente y sostenible.

Después de años de desarrollo, los fundadores reconocen que uno de los momentos más satisfactorios ha llegado al comprobar que el producto funciona y compite. “Cuando ves que el jabón tiene las mismas o incluso mejores propiedades que los del mercado, todo el esfuerzo cobra sentido”, afirma Villava.

Para Martínez, el verdadero punto de inflexión ha llegado con la comercialización. “Convertir seis años de trabajo en un producto que se puede vender es un paso decisivo. Ahora el reto es crecer”.

Ese crecimiento pasa por incorporar nuevas capacidades tecnológicas, como sistemas de conectividad que permitan ofrecer datos en tiempo real y mejorar la gestión sostenible de sus clientes. Pero también por llevar el modelo mucho más lejos. “Nos gustaría estar presentes en hospitales de toda la Unión Europea”, apunta Martínez. “El problema del aceite usado es enorme, pero también lo es la oportunidad de transformarlo”.

En el fondo, la propuesta de Yenxa resume una idea sencilla, pero con vocación de cambiar costumbres muy arraigadas: dejar de mirar los residuos como un final y empezar a entenderlos como un punto de partida. “Seguimos utilizando sistemas de reciclaje de hace cien años”, reflexiona Villava. “Nosotros proponemos otra cosa: tener la solución cerca, en casa, en cada ciudad, y convertir el residuo en valor”.