Una traumatóloga de Navarra alerta sobre la rotura del ligamento cruzado: "Debemos mirar más allá del regreso al campo"
Volver a pisar el césped no significa haber dejado atrás una rotura del ligamento cruzado anterior. El 97,7% de los futbolistas profesionales consigue regresar, pero la lesión puede condicionar su carrera durante años.
Así lo ha constatado un estudio del Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Clínica Universidad de Navarra, que ha analizado 132 lesiones y ha puesto cifras a una de las dolencias más temidas en el fútbol profesional.
El dato más llamativo aparece al mirar más allá de la recuperación inmediata. Cinco años después de la lesión, más del 61% de los jugadores analizados compite en un nivel deportivo inferior y su tiempo medio de juego continúa por debajo de los registros anteriores a la rotura.
La investigación ha situado además en 278 días, algo más de nueve meses, el tiempo medio transcurrido hasta que un futbolista vuelve a estar disponible para competir. Pero recuperar el alta deportiva es solo una parte del camino.
Nueve meses para regresar, pero mucho más para recuperar el rendimiento
Durante la primera temporada posterior a la cirugía, los jugadores disputan de media un 46% menos de minutos que antes de lesionarse. Una diferencia que muestra hasta qué punto el regreso al terreno de juego no supone necesariamente recuperar de inmediato el rendimiento anterior.
La Dra. Verónica Montiel, especialista del Departamento de Cirugía y Traumatología de la Clínica Universidad de Navarra, ha explicado que los avances médicos han permitido alcanzar unas cifras muy elevadas de regreso a la competición.
“La cirugía moderna y los actuales protocolos de rehabilitación consiguen que la gran mayoría de los futbolistas vuelvan a estar disponibles para competir”, ha señalado. Sin embargo, Montiel ha advertido de que los resultados obligan a ampliar el foco.
“Los resultados a nivel nacional muestran que debemos mirar más allá del momento de regreso al campo y acompañar al deportista para recuperar y mantener su rendimiento a largo plazo”, ha añadido.
Un estudio sobre jugadores de 34 clubes de Primera División
La investigación nació como un Trabajo Fin de Grado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra y ha sido publicada posteriormente en la revista científica Knee Surgery & Related Research.
Para elaborar el trabajo se han estudiado futbolistas lesionados pertenecientes a 280 plantillas de 34 clubes que han competido en la Primera División española entre las temporadas 2010-2011 y 2023-2024.
El amplio periodo analizado ha permitido comprobar no solo cuándo regresan los jugadores, sino también qué ocurre con su rendimiento y nivel competitivo durante los años posteriores.
Y uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas aparece precisamente después de haber superado la primera lesión: el riesgo de volver a romperse el ligamento cruzado.
Casi una de cada cinco lesiones analizadas ha sido una recaída
Cerca de un 20% de las lesiones estudiadas corresponde a recaídas. Sin embargo, hay un detalle especialmente relevante: la segunda rotura se produce con mayor frecuencia en la rodilla contraria a la intervenida inicialmente.
La tasa de una nueva rotura del ligamento cruzado anterior reconstruido entre los futbolistas estudiados se sitúa aproximadamente en el 7%.
El Dr. Andrés Valentí, director del Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología y responsable del servicio médico del Club Atlético Osasuna en la Clínica, considera que este resultado obliga a replantear cómo se aborda la rehabilitación.
“El hallazgo indica que la recuperación no debe centrarse únicamente en fortalecer y proteger la rodilla intervenida”, ha explicado Valentí.
La prevención debe trabajar las dos piernas
El especialista ha destacado que los programas de recuperación deben contemplar al deportista de una forma más global. “Los programas de rehabilitación y readaptación deben incorporar también de forma sistemática ejercicios preventivos y un control funcional de ambas extremidades y control neuromotor global”, ha detallado.
Los investigadores consideran así que superar una rotura del ligamento cruzado anterior no puede medirse únicamente por la fecha en la que el futbolista recibe el alta y vuelve a disputar un partido.
El seguimiento durante los años posteriores, la prevención de nuevas lesiones y una recuperación progresiva del rendimiento y del nivel competitivo forman parte de un proceso que puede extenderse durante varias temporadas.
La rotura del cruzado es una de las lesiones más incapacitantes entre los deportistas. Puede provocar dolor, inflamación rápida e inestabilidad al girar o cambiar de dirección, movimientos especialmente habituales en el fútbol.
Su recuperación requiere un proceso largo y estructurado. Tras la intervención, la rehabilitación completa puede prolongarse habitualmente entre nueve y doce meses, aunque los datos de la investigación de la Clínica Universidad de Navarra muestran que las consecuencias deportivas pueden acompañar al futbolista durante mucho más tiempo.