SOCIEDAD

Un pediatra de la Clínica Universidad de Navarra alerta sobre las pantallas: "Les privamos de oportunidades para aprender"

La interacción con terceros y el juego compartido fortalecen la comunicación y el aprendizaje. CLÍNICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA
Los especialistas han observado un inicio más tardío del habla y retrasos en hábitos como dejar el pañal, el chupete o el biberón. 

El retraso madurativo infantil y el desarrollo más tardío del lenguaje han aumentado en los últimos años, una tendencia que los pediatras relacionan con una mayor exposición a las pantallas y una menor interacción de los niños con su entorno. Especialistas de la Clínica Universidad de Navarra han advertido además de que la sobreprotección puede limitar las oportunidades de los menores para aprender a desenvolverse por sí mismos.

Los profesionales han detectado en consulta que algunos aprendizajes cotidianos se están produciendo más tarde. Entre ellos figuran el inicio del habla, la retirada del pañal o el abandono del chupete y el biberón, procesos en los que consideran fundamental tanto la maduración del niño como la implicación familiar.

El doctor José Manuel Moreno, codirector del Departamento de Pediatría de la Clínica Universidad de Navarra, ha explicado que estos cambios requieren respetar el momento evolutivo de cada menor. "Son procesos que requieren que el niño esté preparado, pero también la implicación necesaria de los padres", ha señalado.

La tendencia ya se venía observando durante la última década, aunque la crisis sanitaria provocada por el SARS-CoV-2 ha supuesto un punto de inflexión. Estudios observacionales realizados con cohortes españolas han indicado que los diagnósticos de retraso aislado del lenguaje se duplicaron inmediatamente después de los confinamientos, entre 2020 y 2022.

Según estos estudios, este tipo de retraso llegó a representar hasta el 62,9% de las derivaciones a consultas especializadas o unidades de atención temprana. La doctora Belén Borrell ha recordado que antes de 2020 los datos internacionales ya reflejaban un aumento progresivo de los trastornos del desarrollo.

"Los datos epidemiológicos internacionales previos a 2020 ya advertían un aumento paulatino en la prevalencia de los trastornos del desarrollo, situándose entre el 25,3% y el 27,7% en muestras globales. Sin embargo, la pandemia actuó como un catalizador crítico", ha explicado Borrell.

Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es el uso cada vez más temprano de las pantallas entre los niños, incluso durante la etapa de lactancia. La Asociación Española de Pediatría advierte de que antes de los 6 años no existe una cantidad de exposición a pantallas que pueda considerarse segura.

Además de afectar al desarrollo del habla, el consumo digital durante edades tempranas puede generar dificultades a la hora de afrontar las frustraciones propias de cada etapa. Estos problemas podrían repercutir posteriormente en la capacidad de autorregulación de los menores.

Los pediatras también han puesto el foco sobre otro fenómeno que consideran relacionado con este retraso: la sobreprotección familiar. Algunos padres, explican, tratan de evitar que sus hijos se equivoquen, sufran pequeñas frustraciones o tengan que resolver solos dificultades habituales de su edad.

"Observamos un aumento de menores sobreprotegidos en sus actividades, pero desatendidos en la intimidad del núcleo familiar, precisamente por esa sobreprotección y el abuso de pantallas", ha advertido la doctora Borrell.

A su juicio, estas circunstancias pueden alterar diferentes hitos del desarrollo y favorecer el incremento del retraso madurativo global y del lenguaje. Los especialistas recomiendan por ello generar situaciones cotidianas en las que los menores puedan adquirir progresivamente una mayor autonomía.

Más oportunidades para que los niños aprendan solos

Acciones tan sencillas como vestirse, comer solos, recoger sus juguetes o aprender a ir al baño sin ayuda permiten que los niños desarrollen habilidades que no siempre requieren la intervención constante de un adulto. Los pediatras consideran importante adaptar estos pequeños esfuerzos a la edad de cada menor.

"Cuando los padres hacemos todo por ellos, incluso con la intención de ayudarles, les estamos privando de oportunidades para aprender", ha explicado el doctor Moreno.

Los especialistas también recomiendan evitar que los dispositivos electrónicos se conviertan en el recurso habitual para entretener o tranquilizar al niño. Frente al consumo pasivo de contenidos, destacan la importancia de recuperar actividades que fomenten la relación entre padres e hijos.

"La interacción con los familiares, el juego compartido, la conversación o la lectura fortalecen la comunicación y el aprendizaje, que no pueden sustituirse por un consumo pasivo de contenidos", ha subrayado Moreno.

Respetar los tiempos de cada niño no supone dejar de supervisar su evolución. Los pediatras aconsejan observar el desarrollo del menor de manera global y acudir a un profesional cuando determinadas dificultades persisten o afectan simultáneamente a diferentes ámbitos.

"El objetivo es distinguir entre una maduración algo más lenta, que puede encontrarse dentro de la normalidad, y situaciones que requieren una valoración o seguimiento específico", ha afirmado el doctor José Manuel Moreno.