SOCIEDAD

Fieles de Huarte salen en apoyo del párroco Javier Aizpún tras la polémica: "Dice lo que pensamos muchos"

El párroco de Huarte, Javier Aizpún, en un fotomontaje de la iglesia de la localidad.
Un grupo de fieles ha puesto en marcha una recogida de firmas bajo el lema “Javier Aizpún no está solo” y ha pedido al Arzobispado de Pamplona que no convierta al sacerdote en “un chivo expiatorio”

La polémica desatada en los últimos días alrededor del párroco de Huarte, Javier Aizpún Bobadilla, también ha generado muestras de apoyo que hasta ahora apenas habían trascendido públicamente. Entre los fieles de la localidad y dentro de la comunidad cristiana de Navarra hay personas que han querido salir en defensa del sacerdote después de sus controvertidas publicaciones en la red social X.

Dice lo que pensamos muchos”, ha señalado uno de los fieles que ha trasladado su respaldo al párroco. Otros han admitido que las palabras utilizadas por Aizpún pudieron ser excesivas, pero han compartido buena parte del fondo de su mensaje. “Tal vez la forma de expresarlo no fue la más adecuada, pero en el fondo tiene mucha razón”, ha afirmado otra de las personas que ha mostrado su apoyo.

Quienes han expresado estas opiniones han preferido no hacer públicos sus nombres ni mostrar sus rostros después del revuelo generado en torno al sacerdote. Una situación que también se ha dado, aunque en sentido contrario, entre algunas de las personas que en días anteriores expresaron públicamente sus críticas contra el párroco.

Ese respaldo ha dado ahora un paso más. Un grupo de fieles ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas en apoyo a don Javier Aizpún, párroco de Huarte y canónigo de la Catedral de Pamplona.

La iniciativa lleva por lema “Javier Aizpún no está solo” y se ha difundido mediante una carta dirigida al Arzobispado de Pamplona y Tudela, acompañada de un formulario habilitado en Internet para recabar adhesiones.

Los promotores han querido trasladar al sacerdote su “apoyo y acompañamiento” después de una semana en la que su figura ha quedado en el centro de la controversia pública.

En el documento sostienen que Aizpún no representa únicamente a parte de los fieles que acuden a misa, sino que sus planteamientos son compartidos, según los impulsores, por “muchos navarros y españoles”, entre los que incluyen a creyentes practicantes, personas alejadas de la Iglesia e incluso no creyentes.

La carta ensalza especialmente lo que sus autores consideran la “valentía de defender nuestras raíces cristianas, nuestra cultura, nuestra nación y una civilización edificada alrededor de la cruz y los altares”.

Los firmantes reconocen, no obstante, que no tienen por qué compartir literalmente todas las expresiones que utilizó el sacerdote.

Aunque no toda expresión concreta tenga que ser compartida literalmente, consideramos profundamente injusto que se exponga y abandone a un sacerdote ante una campaña de señalamiento”, señalan.

La petición está dirigida especialmente al Arzobispado. Los promotores consideran que la discrepancia con las palabras de Aizpún “no justifica convertirlo en objeto de escarnio” y reclaman a la jerarquía eclesiástica que ofrezca al sacerdote “amparo, prudencia y corrección fraterna”.

Pedimos al Arzobispado que no convierta a Javier Aizpún en un chivo expiatorio, que no lo abandone ante el señalamiento público”, recoge el escrito.

La carta contiene también duras críticas hacia la dirección de la Iglesia. Sus autores aseguran que les preocupa que la jerarquía encuentre, a su juicio, “mayor facilidad para censurar a un sacerdote” que para defender determinadas posiciones relacionadas con la fe y la historia cristiana de España.

También cargan contra lo que califican como una supuesta “subordinación de la Iglesia al supremacismo nacionalista vasco” y contra proyectos políticos y culturales que, según sostienen, están arrinconando las raíces cristianas y favoreciendo una “progresiva islamización” de la sociedad. Se trata, en todos estos casos, de valoraciones realizadas por los promotores de la campaña.

Los firmantes aluden igualmente a la persecución que sufren actualmente comunidades cristianas en países como Nigeria, Burkina Faso, República Democrática del Congo o Mozambique, y reclaman una Iglesia “valiente y fiel a Cristo”.

El mensaje termina dirigiéndose directamente al párroco de Huarte: “No estás solo. Somos muchos quienes te acompañamos, rezamos por ti y deseamos que no te rindas. Estamos y seguiremos estando contigo”.

La campaña ha nacido después de la fuerte polémica generada por varias publicaciones realizadas por Javier Aizpún en X tras la entrada masiva de migrantes en Ceuta desde Marruecos.

En ellas, el sacerdote utilizó expresiones de gran dureza y llegó a plantear medidas como “bombardear Rabat si es necesario” o abrir “fuego masivo contra los invasores de Ceuta”. Sus palabras provocaron críticas políticas y sociales y llevaron a algunas formaciones a reclamar al Arzobispado su sustitución como párroco.

La Diócesis de Pamplona y Tudela se desmarcó posteriormente de las manifestaciones y aseguró que se trataba de una opinión “estrictamente personal” que “en ningún caso representa ni es compartida por esta Iglesia diocesana”.

El arzobispo de Pamplona y Tudela, Florencio Roselló Avellanas, mantuvo entonces una conversación con el sacerdote para pedirle explicaciones y calificó las declaraciones de “muy poco acertadas”.

Después de ese encuentro, Aizpún eliminó su cuenta de X y pidió perdón personalmente al arzobispo, unas disculpas que hizo extensivas a la Iglesia y al conjunto de la sociedad.

Desde entonces, el sacerdote ha mantenido silencio público. Sin embargo, mientras las críticas contra sus palabras han ocupado buena parte del debate generado durante los últimos días, algunos fieles han comenzado ahora a hacer visible que Aizpún también cuenta con apoyos dentro y fuera de su parroquia.

La recogida de firmas bajo el lema “Javier Aizpún no está solo” pretende precisamente convertir ese respaldo, hasta ahora expresado principalmente en privado, en una muestra pública de apoyo ante el Arzobispado.