Una investigación en Navarra descubre nuevas vías para frenar la polilla del boj en jardines y espacios naturales
La investigación ha reunido a 17 instituciones de nueve países y ha identificado en Navarra bacterias y virus con potencial para controlar esta especie invasora.
La polilla del boj ha centrado un proyecto internacional en el que ha participado la Universidad Pública de Navarra (UPNA) para mejorar la vigilancia y el control de esta especie invasora. La iniciativa ha desarrollado nuevas herramientas para proteger los bojedales, jardines y viveros afectados por la plaga.
El trabajo se ha desarrollado entre 2023 y 2026 dentro de Euphresco, una red internacional dedicada a coordinar proyectos de investigación en sanidad vegetal. En total, han colaborado 17 instituciones de nueve países de Europa y Norteamérica.
El proyecto ha permitido avanzar en la detección temprana, el seguimiento de la especie y el análisis de sus enemigos naturales. También se han evaluado diferentes tratamientos biológicos y químicos para reducir la expansión de la polilla del boj.
La iniciativa ha recibido el nombre de BTM-IPM y se ha centrado en el potencial de las herramientas de gestión integrada para controlar o erradicar nuevas introducciones de esta plaga. Este sistema combina distintas medidas de vigilancia, prevención y control para reducir el impacto de las especies dañinas.
Los trabajos han buscado proteger los bojes de jardines y viveros, pero también las masas naturales presentes en espacios forestales. Además, el proyecto ha tratado de facilitar actuaciones de contención en lugares donde la polilla del boj se ha introducido recientemente.
La polilla del boj, cuyo nombre científico es Cydalima perspectalis, es un insecto originario del este de Asia. Fue detectada por primera vez en Europa en 2006 y, desde entonces, se ha extendido por numerosos países.
Las orugas se alimentan de las hojas del boj y pueden causar defoliaciones severas, hasta dejar las plantas prácticamente sin follaje. Cuando la infestación alcanza una intensidad elevada, también pueden llegar a dañar la corteza del boj.
En Europa, la plaga afecta tanto a los ejemplares utilizados en jardinería como a las formaciones naturales de Buxus sempervirens. Su presencia supone un problema especialmente relevante por el uso ornamental del boj y por su importancia dentro de diferentes ecosistemas forestales europeos.
“Dado el amplio uso del boj en jardinería y su relevancia en ecosistemas forestales europeos, la gestión eficaz de esta especie invasora constituye un reto prioritario en sanidad vegetal”, ha señalado Rosa Murillo Pérez, investigadora del Instituto de Investigación Multidisciplinar en Biología Aplicada de la UPNA.
En Norteamérica, la polilla del boj fue localizada por primera vez en Toronto, Canadá, en 2018. Posteriormente, su presencia fue confirmada en el estado de Nueva York, Estados Unidos, en 2021.
El equipo de la UPNA ha estado formado por Rosa Murillo Pérez e Iñigo Ruiz de Escudero Fuentemilla, ambos investigadores del Instituto de Investigación Multidisciplinar en Biología Aplicada, conocido como IMAB.
En los trabajos también han participado estudiantes de los grados en Biotecnología y en Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural. Asimismo, se han implicado alumnos del Máster en Ingeniería Agronómica, entre ellos Gemma Cárcamo Ochoa.
La participación de la universidad navarra se ha centrado en el estudio de los enemigos naturales y patógenos de la plaga. El equipo también ha evaluado productos ya autorizados y otros productos nuevos que podrían utilizarse para el control de la polilla del boj.
Las prospecciones efectuadas en diferentes bojedales de Navarra han permitido analizar si los enemigos naturales y los patógenos autóctonos pueden ayudar a reducir las poblaciones de esta especie invasora. Los investigadores han buscado alternativas biológicas adaptadas a los espacios naturales de Navarra.
El proyecto ha identificado varios aislados de patógenos con un elevado potencial para convertirse en nuevas opciones biológicas. Entre ellos se encuentran cepas de la bacteria Bacillus thuringiensis, conocida como Bt, y diferentes baculovirus capaces de infectar a las orugas.
Los análisis han mostrado que estos virus resultan “altamente patogénicos para las orugas” y pueden permanecer de forma persistente en las poblaciones del insecto. Además, se transmiten de una generación a otra y pueden provocar infecciones letales cuando se reactivan.
“Se mantienen de forma persistente, pues se transmiten de una generación a la siguiente de las poblaciones del insecto y producen infecciones letales a las orugas cuando se reactivan”, ha explicado Rosa Murillo sobre los resultados obtenidos con estos virus.
Los investigadores han destacado también que estos patógenos son inocuos para las personas. Esta característica permite plantear su utilización en jardines y ambientes forestales, espacios de elevado valor ecológico en los que puede existir una mayor exposición de la población.
“Su utilización en tratamientos en el marco de ambientes forestales y jardines es recomendable”, ha indicado Iñigo Ruiz de Escudero. El investigador ha subrayado que se trata de entornos con un alto valor ecológico en los que resulta especialmente importante emplear métodos seguros de control.
Otro de los avances logrados en Navarra ha sido el aislamiento de alrededor de 100 cepas de Bacillus thuringiensis procedentes de muestras recogidas en bojedales. Estas cepas han sido estudiadas desde el punto de vista biológico, molecular y bioquímico.
Algunas de ellas presentan, según el equipo de la UPNA, “un gran potencial” para ser utilizadas contra la plaga. Estos resultados podrían facilitar el desarrollo de nuevos tratamientos biológicos específicos para frenar la expansión de la polilla del boj.
El consorcio internacional también ha trabajado en la mejora de trampas, feromonas y atrayentes. Estas herramientas permiten detectar la presencia del insecto, seguir su evolución en una zona determinada y decidir con mayor precisión el momento adecuado para aplicar un tratamiento.
La vigilancia resulta especialmente importante para localizar rápidamente nuevas introducciones y evitar que la especie se extienda. Las herramientas desarrolladas pueden apoyar tanto las labores de seguimiento como las decisiones sobre las medidas de contención necesarias.
El proyecto ha aportado, además, nuevos datos sobre el ciclo de vida y el comportamiento reproductivo de Cydalima perspectalis. También se ha estudiado su capacidad para desplazarse y extenderse por el territorio, una información necesaria para ajustar las estrategias de vigilancia y control.
A lo largo de la iniciativa se han registrado 85 resultados de investigación, transferencia y apoyo a la regulación fitosanitaria. Entre ellos figuran artículos científicos, informes técnicos, presentaciones y diferentes materiales de divulgación.
El consorcio ha previsto nuevas publicaciones después del cierre del proyecto. Una de ellas será una revisión sobre la situación global de la polilla del boj y sobre las herramientas disponibles actualmente para gestionar esta especie invasora.
Los resultados obtenidos han ofrecido apoyo técnico para las administraciones públicas, los viveros y otros agentes relacionados con la protección del boj. Las herramientas pueden aplicarse tanto en jardines y zonas ornamentales como en masas naturales de boj.