SOCIEDAD

Pilar, Sergio y Juan lideran avances que ya cambian el mundo tras formarse con una beca de Fundación "la Caixa"

Pilar Manchón, Sergio Boixo y Juan Argote, becados por Fundación "la Caixa". CEDIDA

Los tres profesionales recibieron una beca de posgrado en el extranjero y hoy dirigen proyectos punteros en inteligencia artificial, computación cuántica y movilidad autónoma.

Las becas de posgrado en el extranjero de la Fundación ”la Caixa” han impulsado la carrera de tres profesionales que hoy ocupan puestos clave en algunas de las compañías tecnológicas más influyentes del mundo. Pilar Manchón, Sergio Boixo y Juan Argote recibieron hace años ese apoyo para formarse fuera de España y ahora lideran avances en inteligencia artificial, computación cuántica y movilidad autónoma.

Varios estudios de la UNESCO han señalado que la capacidad de proyectarse hacia el futuro influye de forma decisiva en las trayectorias educativas y profesionales. Ese factor aparece de forma clara en los recorridos de estos tres becarios, que apostaron por su vocación y han acabado al frente de equipos que trabajan en tecnologías llamadas a cambiar nuestra relación con el lenguaje, la tecnología y las ciudades.

En los últimos años, la inteligencia artificial, la computación cuántica y los sistemas de conducción autónoma han marcado algunos de los avances más relevantes de nuestro tiempo. Detrás de ese cambio hay perfiles con formación especializada y talento para empujar esa transformación con una idea muy concreta: usar la innovación para mejorar la vida de las personas.

Ese es el caso de Pilar Manchón, hoy directora de Estrategia de Investigación en Inteligencia Artificial en Google. Nacida en el barrio sevillano de Nervión, ha recordado que fue la primera de su familia en terminar una carrera universitaria, ya que su padre era taxista y su madre ama de casa, ambos sin estudios.

Licenciada en Filología Inglesa, recibió la beca en 1997, cuando ya había comenzado un doctorado en Lingüística Computacional en Sevilla. Aquella ayuda le permitió trasladarse a la Universidad de Edimburgo para cursar un máster en Ciencia Cognitiva y Lenguaje Natural, un paso que, según ha explicado, marcó el inicio de una trayectoria “mucho más ambiciosa”.

Manchón ha destacado además que la beca no solo le abrió puertas en el plano académico, sino también en el personal. Entrar en contacto con una comunidad de personas con inquietudes parecidas y voluntad de impacto reforzó su ambición y terminó de orientar su carrera hacia la investigación de vanguardia.

Hoy, su trabajo en Google Research se sitúa en uno de los grandes debates de la tecnología actual: el alineamiento de la IA con los valores humanos. Al frente de su equipo, investiga cómo auditar y medir que las respuestas de las máquinas sean éticas y respeten principios importantes para la sociedad.

En un momento de avance acelerado de los algoritmos, Pilar Manchón se ha definido como “entre optimista y realista”. Su idea es clara: “Creo que tenemos el potencial de crear una sociedad mejor con la IA”. También ha lanzado un mensaje a los jóvenes con talento: arriesgarse, confiar en uno mismo y apuntar alto.

La trayectoria de Sergio Boixo también ha estado guiada por una vocación temprana. El actual director de Computación Cuántica en Google ha contado que desde joven leía publicaciones de divulgación científica y que siempre sintió un gran interés por la física cuántica y por la filosofía que la rodea.

Criado en León hasta los nueve años, creció en una familia muy vinculada a la ciencia. Su abuelo era veterinario y su abuela, química. Esa influencia le llevó a estudiar Ingeniería Informática, formación que compaginó con Filosofía y más tarde con Matemáticas.

Su buen expediente le abrió pronto las puertas del sector financiero y trabajó como informático en banca, con etapas en el Banco Central Europeo y en Dresdner Bank. Sin embargo, no dejó de pensar en su vocación científica y terminó tomando una decisión de calado: dejar aquella carrera para hacer un máster de Física Cuántica en la Universidad Autónoma de Barcelona.

La beca de la Fundación ”la Caixa” fue el impulso definitivo para marcharse a Estados Unidos y completar su doctorado. Entonces tenía 30 años, esposa y dos hijos, pero decidió instalarse con toda su familia en Albuquerque, en Nuevo México, para desarrollar una carrera investigadora centrada, sobre todo, en la metrología cuántica.

De aquella etapa salió una teoría para hacer mediciones con mucha más precisión, aplicada después a un experimento en el Instituto de Ciencias Fotónicas de Barcelona. Con el tiempo, Boixo se ha convertido en uno de los grandes referentes de la cuántica y ha pasado a dirigir el trabajo científico de cientos de especialistas.

Junto a su equipo ha desarrollado Willow, un chip cuántico capaz de resolver en cinco minutos un cálculo que un ordenador clásico tardaría muchísimo más que la edad del universo en completar. Además, ese chip ha logrado reducir de forma exponencial el número de errores a medida que aumenta el número de cúbits, uno de los grandes frenos que arrastraba esta tecnología.

Su siguiente gran objetivo pasa por avanzar hacia el primer ordenador cuántico de la historia. Antes, ha explicado, hay que alcanzar hitos intermedios como el cúbit lógico, al que define como el equivalente al primer transistor cuántico. Boixo está convencido de que esta tecnología dará lugar a una segunda revolución tecnológica con un impacto comparable al de la informática moderna.

El tercer nombre de esta historia es Juan Argote, director de Aurora Data Solutions, el equipo de ciencia de datos de Aurora, empresa especializada en vehículos autónomos. Criado en el barrio barcelonés de Les Corts, ha relatado que creció en una familia que priorizó su educación por encima de todo.

Desde niño sintió fascinación por las matemáticas y la biología, y llegó a interesarse por la arquitectura tras ver un documental de Jacques Cousteau sobre construcciones submarinas. Finalmente dejó de lado esa opción por su dimensión más artística y optó por estudiar Ingeniería de Caminos en la Universidad Politécnica de Cataluña.

El gran giro de su trayectoria llegó en tercero de carrera, cuando descubrió la ingeniería de transporte. Allí encontró una forma concreta de influir en la vida cotidiana a través de las infraestructuras urbanas y del movimiento eficiente de personas y objetos.

La beca de posgrado en el extranjero de la Fundación ”la Caixa” le llegó en 2008, durante el viaje de fin de carrera a Túnez. Argote ha recordado aquella llamada como un momento de adrenalina y agradecimiento profundo, porque abría una puerta que hasta entonces solo veía como una posibilidad lejana.

Gracias a ese apoyo se trasladó a la Universidad de Berkeley, en California, donde desarrolló su doctorado y entró en contacto con una comunidad de talento procedente de disciplinas muy distintas. En esa etapa también creó Cabbie, su primer software orientado a mejorar el transporte público.

Ahora, Argote trabaja en el desarrollo de la movilidad autónoma a través del modelado, la simulación y el análisis de datos a gran escala. Su objetivo pasa por hacer del transporte un sistema más inteligente y más seguro, una meta que conecta con aquella idea inicial de impactar de forma directa en el día a día de las personas.

Las trayectorias de Pilar Manchón, Sergio Boixo y Juan Argote comparten así un mismo punto de partida: una vocación clara, una apuesta decidida por la formación y el impulso que les dieron las becas de la Fundación ”la Caixa” para dar el salto hacia proyectos que hoy ya están moldeando el futuro.