El proyecto que busca unir talento, empresas e investigación para reforzar la salud tecnológica en Navarra
Las tecnologías sanitarias en Navarra han reunido a 150 personas vinculadas a hospitales, centros de investigación, empresas, start-ups, pymes, administraciones públicas, entidades de inversión y universidades en unas jornadas celebradas a finales de mayo en el campus de Arrosadia de la Universidad Pública de Navarra. El encuentro ha servido para analizar los retos y oportunidades de un sector que combina salud, innovación, empresa e investigación.
Las jornadas, tituladas “Salud del futuro: innovación y tecnologías que transforman Navarra”, han estado organizadas por la UPNA y su Institute of Smart Cities, en colaboración con CEIN y el Navarra Health Cluster. La cita se ha enmarcado en el proyecto de divulgación científica ATESANA, impulsado por la Unidad de Cultura Científica de la UPNA para promover y visibilizar el sector tecnológico sanitario de la Comunidad Foral.
Durante dos días, el campus de Arrosadia ha acogido ponencias breves, mesas de debate, exposición de pósteres, demostraciones tecnológicas y un espacio de encuentro entre empresas y grupos de investigación. El objetivo ha sido mostrar, de forma comprensible y aplicada, cómo la ingeniería, la inteligencia artificial, los dispositivos médicos, la imagen biomédica, la robótica, los biosensores, la fabricación aditiva y la salud digital están transformando la asistencia sanitaria.
El encuentro ha querido acercar al público una realidad cada vez más presente: las tecnologías sanitarias en Navarra ya forman parte de un ecosistema amplio en el que conviven hospitales, universidades, empresas, centros tecnológicos, inversores y administraciones públicas. ¿Cómo se convierte una idea de laboratorio en una solución real para pacientes y profesionales sanitarios? Esa ha sido una de las preguntas centrales de las jornadas.
Según los datos recogidos entre las personas asistentes, la temática que más interés ha despertado ha sido el software aplicado a salud, con un 55 % de las preferencias. Le ha seguido el desarrollo de producto sanitario, con un 30 %, mientras que la biomecánica ha alcanzado un 8 %, la protésica y los biomateriales un 3,75 %, y las cuestiones regulatorias o asistenciales un 2,48 %.
El profesor e investigador de la UPNA Abián Bentor Socorro Leránoz, coordinador del proyecto ATESANA, ha interpretado estos datos como una señal clara del momento que vive el sector. “Estos datos apuntan a una tendencia clara: el sector sanitario navarro percibe el software, los datos y la inteligencia artificial como palancas inmediatas de transformación, aunque el desarrollo de dispositivos médicos sigue ocupando un lugar central en la cadena de valor”, ha señalado.
Socorro también ha destacado otro dato de participación relevante. “Asimismo, de la inscripción a las jornadas extraemos el dato de que hubo el mismo número de mujeres que de hombres. Esto nos dice que el ámbito de las tecnologías sanitarias interesa, por igual, tanto a ellas como a ellos”, ha apuntado el investigador de la UPNA.
Uno de los bloques principales se ha centrado en la transferencia tecnológica y el emprendimiento en salud. En este apartado, Fernando Baztán Valencia, senior manager de CEIN, ha presentado el papel de esta entidad en el acompañamiento a personas y organizaciones que buscan implantar y desarrollar nuevos negocios en Navarra.
Baztán ha subrayado la importancia de identificar desde fases tempranas si una investigación puede convertirse en un producto sanitario. Esa decisión, según ha explicado, condiciona de forma decisiva todo el recorrido posterior del proyecto, desde la validación clínica hasta la estrategia de negocio y la búsqueda de financiación.
El representante de CEIN ha explicado que, cuando se trabaja con producto sanitario, deben abordarse en paralelo cuatro dimensiones críticas. La primera es la regulatoria, ya que sin marcado CE no es posible comercializar una solución de este tipo. Por eso, una vez obtenido un producto mínimo viable, resulta imprescindible realizar las pruebas necesarias para considerarlo producto sanitario y avanzar después hacia el marcado CE.
La segunda dimensión es la clínica. En este punto, el producto mínimo viable debe demostrar que realmente ofrece una solución para aquello para lo que ha sido creado. Para ello, quienes desarrollan la tecnología necesitan contar con especialistas del ámbito sanitario, de forma que puedan mitigarse riesgos y cumplirse los ensayos y protocolos clínicos necesarios.
La tercera dimensión es la tecnológica, en la que hay que definir si se está construyendo un producto o un servicio. También resulta necesario proteger de forma adecuada la tecnología mediante patentes u otras estrategias. La cuarta dimensión es la de negocio, especialmente relevante en un sector en el que el mercado público tiene un peso considerable.
Baztán ha recordado que la captación de capital exige preparar bien la propuesta, las rondas de financiación y el discurso ante inversores. También ha explicado el papel de CEIN Health, activo desde 2021, para acompañar proyectos desde la detección de interés comercial hasta la construcción del modelo de negocio y su posterior escalado.
Por su parte, Laura Corcuera Martínez, directora gerente del Navarra Health Cluster, ha ofrecido una visión global del ecosistema sanitario navarro. En su intervención, ha destacado que el sector se concentra principalmente en Pamplona y su comarca, aunque también existen empresas en localidades como Tudela, Viana, Olite o Cadreita.
Según los datos expuestos por el NHC, el 14 % de la investigación privada empresarial que se realiza en Navarra pertenece al ámbito de la salud. Además, el sector emplea a más de 31.000 personas y genera alrededor de 800 millones de euros en ingresos brutos o ventas.
Corcuera ha puesto el foco en una de las principales fortalezas diferenciales de la Comunidad Foral: la colaboración público-privada. Según ha explicado, esta cooperación se ha desarrollado de forma natural durante años y ha permitido consolidar relaciones entre empresas, centros sanitarios, investigadores y administraciones.
La directora gerente del Navarra Health Cluster también ha destacado la posición investigadora de Navarra en áreas como hematología, nutrición y obesidad, sensores y óptica, biomecánica, demencia, enfermedades cardiovasculares, inteligencia artificial e inmunología. Estas áreas muestran la amplitud de un ecosistema que no se limita a un único campo de especialización.
En cuanto al tejido empresarial, Corcuera ha señalado tres grandes familias dentro del sector. Por un lado, empresas de producto sanitario, principalmente de pequeña y mediana capitalización. Por otro, compañías de software puro orientado a salud digital. Y, además, entidades vinculadas al sector odontológico.
La ponencia del Navarra Health Cluster también ha incidido en la importancia de los living labs existentes en Navarra. Entre ellos se han citado Centro Vidaas, ADACEN e IDEA, espacios de cocreación en los que participan usuarios finales, profesionales y empresas.
Este enfoque permite identificar necesidades reales, reducir riesgos, validar prototipos y mejorar la adaptación de las soluciones al mercado. En un sector tan sensible como el sanitario, la validación temprana con usuarios y profesionales resulta clave para que la innovación no se quede solo en el laboratorio.
Entre los agentes clave del ecosistema se han mencionado CEIN, Innovation Factory, Clave Capital, SODENA y Gobierno de Navarra. También se ha destacado la integración del Navarra Health Cluster en ACESABIO, la Alianza de Clústeres Españoles de Salud y Biociencias.
La primera jornada ha concluido con un debate entre el mundo investigador, el inversor, la transferencia al sector sanitario y el empresarial. Además de Socorro, Baztán y Corcuera, han participado Santiago Lozano, de Clave Capital; Mª Victoria Iriarte, de SODENA; Beatriz Pérez, de Navarrabiomed; Zuriñe Aguirre, CEO de Ysium Medical; y Jorge Pascual, CCO de Eversens.
La segunda jornada ha incluido nuevas píldoras de investigación y un espacio expositor en el edificio de Los Tejos. Allí, empresas y grupos de investigación han podido mostrar sus capacidades, prototipos y desarrollos tecnológicos ante el público asistente.
Este formato ha permitido que las personas participantes no solo escucharan hablar de tecnología sanitaria, sino que también pudieran verla, tocarla y conversar directamente con quienes la desarrollan. La demostración práctica ha sido una de las partes más visuales de unas jornadas orientadas a acercar la innovación a empresas, investigadores, estudiantes e instituciones.
El encuentro ha concluido con la presentación pública de la Asociación de Tecnologías Sanitarias de Navarra, ATESANA. Esta nueva entidad está llamada a servir como punto de encuentro entre profesionales, empresas, investigadores, estudiantes e instituciones interesadas en consolidar un ecosistema navarro de I+D+i en salud.
Las tecnologías sanitarias en Navarra han quedado así situadas como un campo con talento, empresas, investigación, centros sanitarios y agentes de apoyo. El siguiente paso pasa por coordinar mejor esas capacidades, generar más transferencia y convertir el conocimiento en soluciones reales para la sociedad.