La prueba de la Clínica Universidad de Navarra que puede anticipar qué niños tienen mayor riesgo de miopía infantil
La miopía infantil se ha convertido en uno de los principales retos para la salud visual de los niños. Una investigación de la Clínica Universidad de Navarra ha identificado ahora un nuevo biomarcador que podría ayudar a detectar qué menores presentan un mayor riesgo de desarrollar este problema visual.
El estudio ha sido realizado por la Dra. Miriam de la Puente, oftalmóloga de la Clínica Universidad de Navarra. Su trabajo se ha centrado en una huella presente en la conjuntiva que permite obtener información objetiva sobre el contacto de los niños con la luz natural.
La infancia es precisamente el periodo en el que la miopía suele aparecer y avanzar con mayor rapidez. Por ello, los especialistas consideran especialmente importante adoptar hábitos que contribuyan a cuidar la vista desde edades tempranas.
“Los hábitos diarios tienen un papel muy importante en la salud visual”, ha explicado la doctora. En este sentido, no se trata de eliminar las actividades que requieren visión cercana, sino de compensarlas con tiempo al aire libre y evitar que los niños permanezcan durante periodos demasiado largos realizando tareas a corta distancia.
Para prevenir la miopía infantil, la especialista ha recomendado fomentar el tiempo al aire libre y alternar los periodos de visión cercana con otros de visión lejana. También ha aconsejado reducir y controlar el uso de pantallas y realizar revisiones oftalmológicas cuando existan factores de riesgo.
La investigación desarrollada por la especialista de la Clínica Universidad de Navarra pretende avanzar precisamente en esa prevención. El objetivo es disponer de herramientas que permitan actuar incluso antes de que la miopía aparezca o comience a progresar.
“Cada vez es más importante no solo tratar la miopía cuando aparece, sino intentar anticiparnos y conocer qué niños tienen más riesgo de desarrollarla o de que progrese”, ha explicado la Dra. Miriam de la Puente.
Su investigación ha estudiado el CUVAF, siglas de autofluorescencia conjuntival por luz ultravioleta. Se trata de una huella que aparece en la conjuntiva y que puede medirse mediante una prueba sencilla, rápida y no invasiva.
Este biomarcador puede aportar información sobre la exposición de los menores a la luz natural. Hasta ahora, este tipo de datos sobre los hábitos al aire libre de los niños se obtenía principalmente mediante cuestionarios realizados a las familias.
“El CUVAF no es un elemento que proteja por sí mismo”, ha aclarado la oftalmóloga. Su utilidad reside en que permite conocer cuánto contacto ha tenido un niño con la luz natural y obtener así una medida objetiva de sus hábitos al aire libre.
De esta forma, la investigación abre la posibilidad de contar con un indicador que ayude a identificar a los menores con mayor riesgo de desarrollar miopía infantil. La información obtenida podría complementar las revisiones oftalmológicas y el seguimiento de aquellos niños que presenten factores de riesgo.