SOCIEDAD

El pueblo de Navarra que rescata viñas viejas para preparar la viticultura frente al cambio climático

Un racimo de uva en un viñedoen Navarra. ARCHIVO
Recuperan viñas viejas y memoria oral para buscar variedades más resistentes y divulgar ese legado con vídeos, repositorio abierto y un cómic interactivo.

Larraga ha decidido que la respuesta a la viticultura del futuro puede estar, en parte, en lo que ya se hizo durante generaciones. En plena conversación sobre cambio climático, calor extremo y menos agua disponible, la mirada se dirige a las viñas viejas y a los conocimientos rurales que durante años se dieron por sentados.

Ese es el punto de partida de ALDAXKAK, un proyecto que busca recuperar saberes del pasado para dar soluciones a retos muy actuales: el aumento de temperaturas, la escasez hídrica, la pérdida de biodiversidad y la necesidad de modelos productivos más sostenibles.

La iniciativa se enmarca en el Programa Innova, impulsado por Fundación “la Caixa” y Fundación Caja Navarra. Desde ahí, el proyecto pone en valor el patrimonio vitivinícola de Navarra y el conocimiento acumulado en torno al cultivo de la vid, entendido como una herramienta útil para adaptarse a un escenario climático cada vez más exigente.

El proyecto centra su atención en el ámbito vitivinícola navarro y, de manera especial, en Larraga. La localidad mantiene una vinculación histórica con el cultivo de la vid y con la actividad de viveros, un contexto que ha favorecido que parte de ese conocimiento no se pierda y pueda recuperarse ahora con un objetivo práctico.

En ese trabajo destaca la labor de Vitis Navarra, entre otros, en la recuperación de material vegetal procedente de viñas viejas. Ese proceso ha permitido crear un reservorio genético de gran valor, que sirve como base para seleccionar variedades más adaptadas a las nuevas condiciones climáticas.

ALDAXKAK parte de ese patrimonio genético y cultural, pero amplía el foco. Incorpora otros conocimientos tradicionales vinculados a la agricultura, la ecología y la gestión sostenible de los recursos, con una idea de fondo: el viñedo no se entiende aislado, sino como parte de un ecosistema cultural y natural más amplio.

El proyecto es interdisciplinar y se apoya en miradas complementarias. A la vertiente vitivinícola de Vitis Navarra, que combina tradición, desarrollo e innovación, se suma la visión antropológica de Labrit Patrimonio, especializada en recopilar memoria oral y saberes tradicionales.

La dimensión creativa y comunicativa llega con la participación de la ilustradora María Contreras y el equipo de Algas Comunicación. El objetivo es traducir todo ese conocimiento a lenguajes capaces de conectar con públicos diversos y de darle recorrido más allá del ámbito técnico.

Además, el proyecto cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Larraga, con la intención de implicar a la comunidad local como parte activa en la recuperación y transmisión de su propio patrimonio. La propuesta no busca solo documentar, sino activar ese conocimiento y hacerlo compartido.

Uno de los ejes principales es la recopilación de testimonios audiovisuales de personas que conservan saberes tradicionales ligados a la viticultura y al mundo rural. Esos relatos, recogidos desde una perspectiva antropológica, permitirán documentar prácticas sostenibles, formas de trabajo cooperativo y conocimientos transmitidos durante generaciones.

Ese material se difundirá en distintos formatos. Se plantea un repositorio digital de acceso abierto, contenidos audiovisuales pensados para redes sociales y un cómic interactivo que combinará ilustración con fragmentos de testimonios, con una vocación divulgativa y educativa.

La intención es llegar, sobre todo, a las nuevas generaciones. El proyecto quiere romper estereotipos sobre el mundo rural y subrayar algo que a menudo se olvida: que también se innova desde lo local, y que el pasado puede aportar herramientas útiles para el presente.

ALDAXKAK también mira al espacio público y a la acción colectiva. Entre sus iniciativas contempla una propuesta participativa en Larraga vinculada simbólicamente a la creación de un refugio climático mediante la plantación de vides, conectando patrimonio, sostenibilidad y comunidad.

En el fondo, el mensaje del proyecto es claro: recuperar el pasado no es un ejercicio de nostalgia. Es una manera de rescatar conocimientos que pueden ayudar a construir una viticultura más resiliente, sostenible y arraigada al territorio.