Por qué algunas personas se sienten más cansadas, apáticas o irritables cuando empiezan las vacaciones
Parar no siempre produce el alivio esperado. Para algunas personas, el comienzo de las vacaciones ha traído consigo cansancio, apatía, irritabilidad o una sensación de malestar que parecía no existir durante los meses de mayor actividad.
La Dra. María Astasio, psicóloga del Departamento de Psiquiatría y Psicología Clínica de la Clínica Universidad de Navarra, ha explicado que la disminución de las exigencias laborales y cotidianas puede hacer visibles síntomas de agotamiento emocional que habían quedado relegados a un segundo plano.
Por qué el agotamiento aparece al comenzar las vacaciones
“En ocasiones, durante las vacaciones aparece el efecto acumulado del estrés sostenido. Es entonces cuando pueden aflorar sensaciones de cansancio, apatía o malestar que antes no habíamos percibido, porque estábamos centrados en responder a las obligaciones diarias”, ha señalado la especialista.
El verano suele favorecer el bienestar por la mayor exposición a la luz solar, el aumento de la actividad física y una mejor regulación de los ritmos biológicos. Sin embargo, los cambios de horarios y rutinas también pueden provocar desajustes emocionales en determinadas personas.
La presión por disfrutar también puede generar frustración
A esta situación se han sumado las expectativas sociales asociadas al periodo vacacional. La presión por descansar, aprovechar el tiempo o sentirse bien puede generar frustración cuando la experiencia real no coincide con la imagen idealizada de las vacaciones.
La convivencia más intensa con familiares o parejas también puede aumentar los conflictos domésticos. En otros casos, especialmente entre jóvenes o personas que viven solas, la reducción de los apoyos sociales habituales puede favorecer una mayor sensación de aislamiento.
Rebajar la autoexigencia y mantener unas rutinas mínimas
La Dra. Astasio ha recomendado conservar unos horarios mínimos de sueño, respetar los tiempos de descanso y revisar el nivel de autoexigencia. “Más que intentar aprovechar el verano de una determinada manera, conviene escucharse a uno mismo y permitirse vivir este periodo de acuerdo con las propias necesidades y circunstancias”, ha afirmado.
La especialista también ha advertido de que existen señales que pueden requerir una valoración profesional. Entre ellas se encuentran las alteraciones persistentes del sueño, la irritabilidad mantenida, la sensación de vacío, el aislamiento social o un malestar significativamente más intenso de lo habitual.
El 21,2% necesitó atención por problemas emocionales
El Barómetro Sanitario 2025 del Ministerio de Sanidad y el CIS ha indicado que el 21,2% de los españoles necesitó atención sanitaria durante el último año por algún problema de salud mental, malestar psicológico o emocional.
La cifra ha sido considerablemente superior entre las mujeres, con un 26,4%, frente al 15,7% registrado entre los hombres. Reconocer el cansancio emocional y comprender que determinadas reacciones pueden aparecer después de periodos prolongados de estrés ayuda a reducir la culpa y favorece una mejor adaptación a las vacaciones.
Reconocer el cansancio sin sentirse culpable
Los profesionales de la salud mental han insistido en que el descanso no siempre genera una recuperación inmediata. Cuando la actividad disminuye, el cuerpo y la mente pueden empezar a mostrar el desgaste acumulado durante meses.
Escuchar estas señales, rebajar las expectativas y respetar las propias necesidades puede ayudar a vivir las vacaciones de una forma más realista, sin la obligación de sentirse bien o aprovechar cada momento.