El serio aviso de una cardióloga navarra sobre los síntomas que nunca deben normalizarse con calor
Un mareo intenso, unas palpitaciones que no desaparecen o una sensación repentina de falta de aire no deben considerarse consecuencias normales del verano. Las altas temperaturas también afectan al corazón y pueden obligar al sistema cardiovascular a realizar un esfuerzo adicional para mantener regulada la temperatura corporal.
Este efecto puede ser especialmente importante entre las personas mayores y los pacientes que ya padecen alguna enfermedad cardíaca. En estos grupos, el calor puede favorecer la aparición de bajadas de tensión, mareos, palpitaciones y otros síntomas que requieren atención.
La Dra. Ana de la Fuente, especialista del Departamento de Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra, ha explicado que uno de los principales efectos del calor es la dilatación de los vasos sanguíneos.
Se trata de un mecanismo natural mediante el que el organismo intenta disipar el exceso de temperatura. Sin embargo, esta dilatación puede provocar una disminución de la presión arterial.
Para compensar esa bajada, el corazón necesita aumentar la frecuencia de sus latidos. A este esfuerzo se suma la pérdida de líquidos y electrolitos a través del sudor, que puede intensificar la hipotensión y facilitar la aparición de diferentes molestias.
La especialista ha advertido de que existen algunas señales que no deben normalizarse. Entre ellas se encuentran los mareos intensos acompañados de sensación de desvanecimiento, las palpitaciones mantenidas, el dolor torácico, la falta de aire y la aparición de hinchazón en las extremidades.
Estos síntomas requieren una valoración médica, especialmente cuando aparecen en personas de edad avanzada o en pacientes con patologías cardiovasculares previas.
Una de las principales recomendaciones para evitar complicaciones es mantener una hidratación adecuada incluso antes de sentir sed. Esperar a que el cuerpo reclame agua puede hacer que la pérdida de líquidos ya haya comenzado a afectar al organismo.
También resulta conveniente evitar exposiciones prolongadas a las temperaturas elevadas y reducir la actividad física durante las horas centrales del día.
Los especialistas aconsejan programar el ejercicio al aire libre a primera hora de la mañana o al final de la tarde, cuando el calor es menos intenso y su impacto sobre el sistema cardiovascular resulta menor.
La Dra. De la Fuente también ha insistido en la necesidad de seguir correctamente los tratamientos prescritos. Las personas que toman medicación no deben modificarla o suspenderla por su cuenta ante la llegada del calor, sino consultar cualquier duda con un profesional sanitario.
"Muchas complicaciones pueden prevenirse con medidas sencillas. Escuchar las señales del cuerpo y actuar de forma precoz es especialmente importante durante los episodios de calor intenso", ha señalado la cardióloga.
Los datos reflejan la importancia de extremar las precauciones durante el verano. El sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III estimó 3.832 fallecimientos atribuibles al exceso de temperatura en España durante el verano de 2025.
Esta cifra ha supuesto un aumento del 87,6% respecto a 2024. Además, el 96% de las muertes se produjo entre personas mayores de 65 años. Muchas de ellas padecían enfermedades crónicas previas, incluidas patologías cardiovasculares.
Mantenerse hidratado, evitar las horas de más calor y prestar atención a cualquier síntoma poco habitual son medidas sencillas que pueden ayudar a proteger el corazón durante el verano.