• sábado, 05 de septiembre de 2026
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SOCIEDAD

El avance frente al cáncer recurrente estudiado en Navarra: un 67% de supervivencia al año con protonterapia

Un estudio del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra con 65 pacientes respalda la reirradiación de alta precisión en tumores previamente tratados con radioterapia.

El Dr. Enrique Amaya, especialista de la Unidad de Protonterapia del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra. CEDIDA
El Dr. Enrique Amaya, especialista de la Unidad de Protonterapia del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra. CEDIDA

La protonterapia ha logrado una supervivencia global del 67% al año en pacientes con cáncer recurrente de cabeza y cuello que ya habían recibido radioterapia. Así lo ha concluido un estudio del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra (CCUN) publicado en la revista científica Cancers.

La investigación se ha realizado con 65 pacientes y constituye una de las mayores series europeas publicadas específicamente con protonterapia de intensidad modulada mediante la técnica Pencil Beam Scanning (PBS). Los resultados respaldan el uso de esta tecnología para ampliar las opciones terapéuticas en pacientes seleccionados.

La reirradiación representa uno de los principales retos de la Oncología Radioterápica. Cuando un tumor reaparece en una zona que ya ha recibido una dosis completa de radiación, los tejidos sanos se encuentran prácticamente en su límite de tolerancia.

Por este motivo, cada nueva dosis debe administrarse con la máxima precisión posible. El objetivo es controlar el tumor sin aumentar de forma significativa el riesgo de toxicidad en estructuras y tejidos previamente irradiados.

Los resultados del estudio han mostrado una supervivencia global mediana de 17,2 meses y una supervivencia libre de progresión de 10,1 meses. Además, el 92% de los pacientes consiguió completar el tratamiento previsto.

En cuanto a los efectos adversos, únicamente el 7,7% de los pacientes presentó mucositis oral aguda grave. Los investigadores tampoco han registrado toxicidades agudas de grado 4 o 5 durante el tratamiento.

“La reirradiación constituye uno de los escenarios más complejos de nuestra especialidad porque los tejidos ya han recibido una dosis muy elevada de radiación y cada Gray administrado cuenta”, ha explicado el doctor Enrique Amaya, especialista del Departamento de Oncología Radioterápica del CCUN y primer autor del estudio.

El especialista ha destacado que la protonterapia permite concentrar mejor la dosis sobre el tumor y disminuir la radiación que reciben los tejidos que ya han sido tratados. “Ampliamos así la ventana terapéutica de estos pacientes”, ha señalado.

El trabajo también ha aportado nuevos datos que podrían ayudar a determinar qué pacientes son mejores candidatos para una reirradiación con protonterapia. En un primer análisis, los tumores situados en la base del cráneo o en áreas centrales próximas a esta zona parecían presentar peores resultados.

Sin embargo, los investigadores han comprobado que esa diferencia estaba relacionada principalmente con una mayor carga de enfermedad localmente avanzada. El estadio T3-T4 ha sido el único factor pronóstico independiente asociado a una menor supervivencia libre de progresión.

“Este hallazgo indica que la localización del tumor, por sí sola, no debería excluir a un paciente de una posible reirradiación”, ha explicado Amaya. El especialista ha señalado que lo determinante es analizar cuidadosamente la extensión de la enfermedad y seleccionar a los pacientes que pueden beneficiarse del tratamiento.

En pacientes con cáncer de cabeza y cuello recidivado que no pueden ser sometidos a una intervención quirúrgica, la reirradiación representa en muchos casos la única alternativa con intención curativa. Un segundo tratamiento con radioterapia obliga, no obstante, a reducir al máximo la dosis que reciben determinadas estructuras críticas.

Entre ellas se encuentran la médula espinal, el tronco cerebral, las vías ópticas, los vasos carotídeos o la mandíbula. Son zonas especialmente sensibles cuando ya han recibido anteriormente cantidades elevadas de radiación.

Las propiedades físicas del haz de protones permiten depositar la mayor parte de la radiación directamente sobre el tumor. De esta forma, la protonterapia reduce la irradiación innecesaria sobre los tejidos sanos que se encuentran alrededor y más allá de la lesión.

Esta mayor precisión permite ampliar la ventana terapéutica en pacientes con tumores recurrentes. El objetivo es incrementar las posibilidades de controlar el cáncer manteniendo al mismo tiempo un perfil de toxicidad favorable.

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