SOCIEDAD

Siete muertos por ahogamiento en zonas de baño en Navarra: "Está siendo un verano muy trágico en Navarra, no estamos acostumbrados"

Equipos de rescate en el embalse de Alloz.
Salud Pública admite el impacto de una temporada negra en la Comunidad Foral tras registrarse fallecimientos en el río Esca, el pantano de Alloz, el Arga, la balsa de La Morea y piscinas públicas.

La sangría de accidentes en los espacios acuáticos de la Comunidad Foral ha encendido las alarmas institucionales. "Está siendo un verano muy trágico en Navarra; no estamos acostumbrados a estas cifras tan altas", reconoce con preocupación Teresa Ferrer, jefa de la sección de Sanidad Ambiental del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN), ante el drástico incremento de víctimas mortales registradas durante la temporada estival.

Los sucesos se han repartido por distintos puntos de la geografía navarra. El primer episodio aconteció el 18 de junio con el fallecimiento de una mujer en las piscinas de Aranzadi en Pamplona, al que siguió el 25 de junio el ahogamiento de un joven tras caer al río Arga en Huarte. La tragedia se multiplicó el 15 de julio con la muerte de una madre y sus dos hijos menores en la presa del río Esca a su paso por Roncal, mientras que el 12 de agosto un hombre perdió la vida en el pantano de Alloz (Lerate) y este pasado domingo otro joven falleció tras ser rescatado en la balsa de La Morea en Beriáin, donde permanece ingresada en estado crítico una mujer.

El debate de los socorristas y la seguridad en zonas naturales

Desde el ISPLN recuerdan que la normativa no contempla la presencia obligatoria de socorristas en las trece zonas de baño naturales oficiales del mapa foral. "Son socorristas específicos de espacios naturales que tampoco es fácil encontrar, porque las técnicas de rescate son más complicadas que en una piscina", aclara Ferrer sobre expedientes concretos como el de Alloz, además de recordar que la competencia correspondería a las entidades locales. En el mismo sentido, desde la Federación Navarra de Salvamento y Socorrismo advierten del coste e infraestructura que requeriría acotar estos parajes: "Convertiríamos un pantano en una piscina".

Ante la falta de supervisión directa en ríos y embalses, Salud Pública sopesa incrementar las advertencias físicas a los bañistas. "Podemos plantear reforzar la señalización advirtiendo de los posibles riesgos de bañarse, de los cambios de profundidad y de no conocer muy bien cómo va a estar el fondo", expone la responsable sanitaria.

Factores de riesgo y recomendaciones policiales

Por su parte, la Policía Foral incide en que los accidentes en la naturaleza suelen responder a imprevistos fuera del control de los nadadores. Según el cuerpo policial, los principales desencadenantes están ligados al desconocimiento del terreno, crisis por cambios bruscos de temperatura (shock térmico), fango en el fondo o avenidas repentinas de agua, por lo que apelan a no nadar en solitario y extremar la precaución al ingresar en cauces no controlados.