SOCIEDAD

El sobrino bisnieto de Bécquer visita Navarra para para recorrer los escenarios que marcaron al poeta sevillano

José Domínguez Gonzálvez, sobrino bisnieto de Bécquer contempla una imagen del célebre poeta. CEDIDA

José Domínguez Gonzálvez ha recorrido los lugares vinculados al poeta en Fitero y el entorno del Moncayo, donde Bécquer encontró inspiración para varias leyendas.

El Balneario de Fitero ha recibido la visita de José Domínguez Gonzálvez, médico jubilado alicantino y sobrino bisnieto del poeta Gustavo Adolfo Bécquer, en un recorrido marcado por la historia, la literatura y la memoria familiar del autor sevillano.

La estancia ha permitido al descendiente de Bécquer acercarse a algunos de los lugares más vinculados a la vida y la obra del escritor en el entorno del Moncayo, con una parada especial en Fitero, donde el poeta encontró inspiración durante sus visitas al histórico centro termal navarro.

El momento más significativo de la visita se produjo el pasado jueves 30 de abril, cuando José Domínguez Gonzálvez recorrió las instalaciones del Balneario de Fitero. Allí conoció la habitación dedicada al poeta y la estrecha relación que el establecimiento mantiene con su legado literario.

El complejo termal ha mantenido viva esa vinculación hasta el punto de bautizar uno de sus dos hoteles con el nombre de Gustavo Adolfo Bécquer. El escritor acudió al balneario en dos ocasiones para recibir su cura termal, unas estancias que resultaron especialmente fecundas desde el punto de vista creativo.

Durante aquellas visitas, Bécquer compuso dos de sus leyendas más emblemáticas: “La cueva de la Mora” y “El Miserere”. Esta última está ambientada en el propio monasterio de Fitero, uno de los enclaves que ha reforzado la conexión entre el municipio navarro y la obra del autor.

El sobrino bisnieto del poeta también ha podido recorrer las instalaciones termales y varios rincones de Fitero que conservan referencias directas a la figura de Bécquer. Entre ellos ha destacado la visita a la icónica Cueva de la Mora, uno de los espacios más ligados al imaginario becqueriano en la zona.

Domínguez Gonzálvez ha expresado su agradecimiento por el cariño y el interés con el que se conserva la memoria de sus antepasados. En especial, ha valorado el recuerdo dedicado tanto a Gustavo Adolfo Bécquer como a su hermano Valeriano, cuya huella cultural también permanece unida a estas tierras.

La visita ha tenido además un valor histórico añadido. Según la información facilitada, no existen indicios de que ninguno de los tres hijos de Bécquer tuviera descendencia, por lo que la rama familiar del poeta continúa hoy a través de sus sobrinos.

En ese contexto, José Domínguez Gonzálvez representa una línea directa del linaje familiar del escritor. Su presencia en el Balneario de Fitero ha servido para reforzar el vínculo entre la familia Bécquer y uno de los lugares que marcaron parte de su producción literaria.

El médico alicantino ha completado su recorrido por la geografía becqueriana con visitas a otros enclaves fundamentales para la familia. Además de Fitero, ha pasado por Veruela, Tarazona, Noviercas y diversos monasterios de la zona.

Ese itinerario ha seguido el rastro de la herencia cultural que los hermanos Bécquer dejaron en el entorno del Moncayo. Se trata de un territorio en el que literatura, patrimonio y paisaje se entrelazan en algunos de los episodios más recordados de su obra.

El Balneario de Fitero es considerado uno de los destinos termales más emblemáticos del norte de España. Su prestigio se apoya en la calidad de sus aguas mineromedicinales, su entorno natural y una oferta orientada al bienestar, la salud y el descanso.

Ubicado en la Ribera de Navarra, el complejo destaca por unas aguas que emergen de forma natural a una temperatura cercana a los 50 grados. Están especialmente indicadas para tratamientos reumatológicos, respiratorios y de relajación muscular.

En 2025, el Balneario de Fitero superó las 130.000 pernoctaciones. Con esta cifra, se ha consolidado como el mayor complejo hotelero de Navarra y como uno de los motores turísticos más importantes de la zona.

El establecimiento cuenta con dos hoteles-balneario: el Hotel Gustavo Adolfo Bécquer y el Hotel Virrey Palafox. Ambos combinan tradición termal, confort y servicios especializados para ofrecer programas de salud, circuitos termales, tratamientos de bienestar y escapadas para parejas, familias y público sénior.

Además de su oferta termal, el complejo se ha convertido en un motor turístico y económico para la Ribera. Su actividad atrae visitantes de diferentes puntos de España y contribuye a dinamizar la vida cultural, gastronómica y hotelera del entorno.

Con más de un siglo de historia, el Balneario de Fitero mantiene su apuesta por un turismo saludable, sostenible y de calidad. Esa trayectoria convive ahora con una memoria literaria que sigue muy presente en las calles de Fitero y en el centro termal que inspiró parte de la obra de Bécquer.