SOCIEDAD

La Universidad de Navarra estrena curso con 3.649 titulados y un reto central: usar la IA sin perder el factor humano

La rectora María Iraburu en la apertura del curso académico. UNIVERSIDAD DE NAVARRA
La rectora María Iraburu ha defendido el pluralismo, el pensamiento crítico y un uso responsable de la tecnología durante la apertura académica celebrada en Pamplona ante representantes institucionales.

La Universidad de Navarra ha abierto este viernes, 11 de septiembre de 2026, el curso académico 2026-2027 con una llamada a avanzar en docencia y tecnología, investigación e impacto social. La rectora, María Iraburu, ha situado como "objetivo final" de estas tres áreas "la humanización de la sociedad".

Durante el acto celebrado en Pamplona, Iraburu ha defendido además una Universidad basada en el pluralismo y la apertura al diálogo. En este sentido, ha advertido de que sería "un error" plantear la institución académica como una "plataforma de activismo, del tipo que sea".

La rectora de la Universidad de Navarra ha dedicado buena parte de su intervención a los desafíos que afronta la actividad docente y, especialmente, al avance de la inteligencia artificial generativa. Iraburu ha reconocido que existe una conciencia cada vez mayor sobre las posibilidades que ofrece esta tecnología, pero también sobre sus límites.

"Hemos hecho el esfuerzo de capacitarnos para conocer y aplicar las herramientas disponibles", ha explicado la rectora, quien ha señalado que el desafío universitario "va mucho más allá". A su juicio, la llegada de la IA generativa obliga a recuperar y reforzar capacidades humanas esenciales para aprender y pensar.

Iraburu ha citado entre ellas el silencio, la reflexión, la lectura y las relaciones humanas. Aunque recuperar estos hábitos podría parecer "un contrapeso nostálgico frente a la tecnología", ha rechazado esta interpretación y ha asegurado que son condiciones necesarias para "pensar y aprender más y mejor con la inteligencia artificial".

La rectora ha insistido en que el efecto amplificador de la IA supone también una mayor exigencia para quienes recurren a ella. Esta responsabilidad, ha añadido, alcanza tanto a la docencia como al resto de ámbitos universitarios y profesionales.

"Un uso humano, humanizador, de la tecnología requiere más reflexión, iniciativa, juicio crítico, trazabilidad, responsabilidad ética y liderazgo que nunca", ha subrayado. La Universidad de Navarra ha incluido precisamente la relación entre docencia y tecnología entre sus principales áreas de avance dentro de la Estrategia 2025-2030.

Iraburu se ha referido igualmente al ámbito de la investigación, donde ha defendido que "tampoco hay atajos" y que la tecnología no puede sustituir al factor humano. La rectora ha aprovechado el inicio del curso para pedir al profesorado una reflexión sobre su propia formación intelectual.

"Este comienzo de curso es un buen momento para que todos nos preguntemos por la calidad, profundidad y extensión de nuestra actividad investigadora y de nuestro crecimiento intelectual y humano", ha manifestado. También ha emplazado a los investigadores con mayor experiencia a impulsar el trabajo y el desarrollo de los profesionales más jóvenes.

La tercera de las áreas abordadas por Iraburu ha sido el impacto de la Universidad en la sociedad. Sobre este punto, ha advertido de dos posibles errores y ha rechazado, en primer lugar, que una institución universitaria pueda convertirse en una plataforma de activismo.

"El pluralismo y la apertura al diálogo que nos caracterizan no son una suerte de 'buenismo', son condición de necesidad para enseñar e investigar con libertad", ha señalado Iraburu. Al mismo tiempo, ha considerado igualmente equivocada la idea de que la aportación docente e investigadora sea suficiente y permita permanecer alejados de las necesidades de la sociedad.

La rectora ha defendido así una "sana impaciencia" ante los problemas de otras personas como herramienta para que profesores y estudiantes encuentren formas de contribuir al bien común. Esa actitud, ha explicado, debe trasladarse también al funcionamiento cotidiano de la Universidad y a la formación que reciben los alumnos.

Iraburu ha mencionado específicamente la enseñanza de la ética y el compromiso social, junto con el sentido de servicio propio de cada profesión. "Sería triste que el paso por la Universidad no abriera los ojos y despertara las fuerzas que dormitan en nuestros estudiantes y en nosotros mismos", ha apuntado.

Las tres áreas forman parte de la Estrategia 2025-2030 de la Universidad de Navarra y, según su rectora, reflejan el compromiso de la institución "con la verdad y con las vicisitudes de este mundo nuestro". Iraburu ha relacionado este planteamiento con la inspiración fundacional de la Universidad y su voluntad de contribuir a la sociedad.

La apertura del curso en Pamplona ha reunido a numerosos representantes institucionales. Entre ellos han estado el presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde; el vicepresidente primero y portavoz del Gobierno foral, Javier Remírez; y el consejero de Universidad, Innovación y Transformación Digital, Juan Luis García.

También han acudido la teniente de alcalde de Pamplona Garbiñe Bueno; el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, José Julián Huarte; el fiscal superior de Navarra, Jaime Goyena; y el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Florencio Roselló.

La representación académica ha contado asimismo con el rector de la Universidad Pública de Navarra, Ramón Gonzalo, y la directora de UNED Pamplona, Teresa Imízcoz. Antes del acto académico se ha celebrado una misa presidida por el arzobispo Florencio Roselló.

Posteriormente ha tenido lugar el tradicional desfile del cortejo académico, en el que han participado más de 200 doctores. Ya en el Aula Magna, el secretario general de la Universidad, Jesús María Ezponda, ha presentado el resumen de la memoria correspondiente al curso 2025-2026.

Los datos reflejan que la Universidad de Navarra ha contado durante ese periodo con 7.639 profesionales y 4.695 estudiantes internacionales procedentes de 126 países. Los alumnos extranjeros han supuesto el 32% del alumnado del centro académico.

Además, 3.649 estudiantes de grado, máster y doctorado han finalizado sus estudios durante el curso 2025-2026. La comunidad de antiguos alumnos, incluyendo el IESE, ha alcanzado las 220.492 personas, repartidas en más de 120 países.

En el ámbito académico, la Universidad ha impartido 37 grados, 13 dobles grados, 43 programas de máster y 19 de doctorado. Su oferta docente también se ha ampliado durante el último curso con la aprobación de tres nuevos títulos.

La lección inaugural ha corrido a cargo de Victoria Rodríguez Chacón, profesora de la Escuela de Gestión Aplicada, bajo el título "La elegancia de lo invisible: la gestión como acto de hospitalidad y cuidado". La docente ha defendido que la gestión aplicada no debe entenderse únicamente como una técnica orientada a conseguir eficiencia.

"La gestión aplicada no es solo una técnica de eficiencia, sino un arte de facilitación que permite que las organizaciones alcancen su fin último", ha explicado Rodríguez Chacón. Se trata, según ha señalado, de un arte que resulta prácticamente invisible cuando todo funciona, pero cuya ausencia permite que el caos se convierta en protagonista.

La profesora ha relacionado esta necesidad con la actual realidad profesional española y con fenómenos como la alta rotación y el aumento del absentismo laboral. A su juicio, ambos elementos son síntomas de una sociedad que está "renegociando su relación con el trabajo".

"El mercado laboral ya no solo demanda salarios, demanda sentido", ha remarcado durante su intervención. En este escenario, Rodríguez Chacón ha sostenido que el cuidado del trabajador se ha convertido en una cuestión que afecta incluso a la supervivencia de empresas e instituciones.

"Si no somos capaces de crear entornos donde la persona pueda permanecer y desarrollarse, la actividad misma de nuestras empresas e instituciones está en riesgo", ha advertido. La profesora ha puesto así el foco en la necesidad de integrar el bienestar de las personas dentro de los propios modelos de gestión.

También ha abordado la importancia de la estandarización de los métodos de trabajo, que ha definido como una de las bases de la gestión aplicada. Rodríguez Chacón ha rechazado que los estándares deban identificarse necesariamente con el control o con una uniformidad rígida dentro de las organizaciones.

"El estándar es un acto de respeto profundo al tiempo ajeno", ha defendido. "Cada minuto malgastado en un proceso mal diseñado, en una reunión inútil o en una burocracia redundante es tiempo que le robamos a la vida de las personas", ha concluido en su lección inaugural.