Vacaciones para salvar vidas: los sanitarios de la Clínica Universidad de Navarra que se van este verano a las zonas más pobres del planeta
Mientras la mayoría de los ciudadanos ultima los detalles para disfrutar de su descanso estival, un grupo de profesionales de la sanidad navarra ha decidido dar un giro radical a sus días libres. Médicos, enfermeras, investigadores y personal de gestión de la Clínica Universidad de Navarra (CUN) dedicarán este verano sus vacaciones a atender a pacientes y formar a personal sanitario en siete países con situaciones de extrema necesidad de salud.
La iniciativa se enmarca dentro de la II Convocatoria de Ayudas al Voluntariado de la Clínica y movilizará a un total de 19 profesionales del hospital de Pamplona. Bajo la premisa de que "el deseo de cuidar no termina cuando acaban las vacaciones", los sanitarios se integrarán en ocho proyectos de cooperación internacional repartidos por Ecuador, Etiopía, Uganda, República Democrática del Congo, Kenia, Costa de Marfil, Perú y Paraguay.
Cirugías, oncología y atención infantil en condiciones extremas
Las misiones de este verano abarcan especialidades médicas críticas y programas de prevención comunitaria diseñados para dejar una huella duradera en los sistemas sanitarios locales. Los equipos de la CUN se dividirán para cubrir frentes muy diversos:
- Proyectos de cirugía y formación oftalmológica en varios puntos de África.
- Campañas de prevención del cáncer de cérvix en Costa de Marfil.
- Programas de atención médica en áreas rurales aisladas de Kenia y apoyo a niños con discapacidad en Etiopía.
- Prevención comunitaria en Ecuador, atención infantil en Uganda, formación en pacientes ostomizados en Perú y sensibilización sobre enfermedades autoinmunes en Paraguay.
El listón del año pasado: más de 2.500 personas atendidas
El impacto real de la solidaridad navarra cuenta con el aval de las cifras de la campaña anterior. Durante el pasado verano, los equipos de voluntarios de la Clínica y estudiantes de la Universidad de Navarra lograron atender a más de 2.500 personas en comunidades rurales que carecen por completo de acceso a una sanidad básica.
Entre los hitos del último año destaca el proyecto Elikia en la República Democrática del Congo, que permitió examinar a más de 500 mujeres en riesgo de cáncer de cérvix, o el proyecto ALMA en Ecuador, que llevó asistencia médica elemental a más de 600 personas de entornos vulnerables. El gran valor de estas ayudas, según explica Pilar Lorenzo, directora de Responsabilidad Social Corporativa de la CUN, es que no se limitan a una ayuda puntual, sino que forman a los médicos locales para que los programas sigan funcionando de manera autónoma una vez que los sanitarios navarros regresen a sus puestos en Pamplona.