VÍDEO | Los vecinos de Beriáin alzan la voz contra los okupas: "Que cambien las leyes, es indignante"
Beriáin ha salido este domingo a la calle para decir basta a tres años de okupaciones que, según denuncian los vecinos, han hecho cada vez más difícil la convivencia en el pueblo. Un centenar de personas se ha concentrado para reclamar una solución legal y urgente tras semanas de bloqueo del ropero solidario gestionado por la Iglesia.
La protesta ha reflejado el hartazgo acumulado en Beriáin por una situación que, a juicio del pueblo, se ha prolongado demasiado. Los vecinos aseguran que el conflicto ha dejado denuncias, peleas, intimidaciones y la pérdida de un recurso social básico para familias vulnerables y personas mayores.
La ocupación del ropero solidario ha sido el último episodio que ha empujado al pueblo a movilizarse. Ese espacio, que prestaba ayuda con ropa y calzado a vecinos con dificultades, lleva semanas paralizado, lo que ha agravado todavía más el malestar entre quienes consideran que se ha traspasado un límite.
Muchos de los asistentes han preferido no aparecer en cámara por miedo a represalias. Aun así, su mensaje ha sido firme y directo: “No queremos problemas. Que se resuelva esto, que les ayuden, sí… pero siempre por la ley. Que haga algo el Ayuntamiento, que actúen los servicios sociales”.
La frustración también se ha escuchado en boca de otros vecinos que han participado en la concentración. “Es indignante como vecinos y ciudadanos que las autoridades no puedan hacer nada”, ha expresado otro residente, resumiendo el sentimiento de impotencia que se ha extendido en esta zona de Beriáin.
Los convocantes sostienen que no actúan contra personas vulnerables, sino contra una situación que consideran enquistada. Lo que piden es una respuesta desde los cauces legales, con implicación del Ayuntamiento, de los servicios sociales y de las administraciones competentes para poner fin al conflicto.
Tras años de tensión, el pueblo ha decidido dejar de callar. En Beriáin, los vecinos reclaman recuperar la convivencia, reactivar el ropero solidario y devolver la normalidad a un pueblo que asegura haber llegado al límite.