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Cazaba jilgueros en Navarra con pegamento para ratas: La Guardia Civil le sorprende con dos aves ya muertas

El Seprona sorprende a un hombre cazando aves protegidas con "liga" de roedor; dos de los cuatro ejemplares rescatados murieron por las graves lesiones provocadas por el adhesivo.

El Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil de Navarra ha investigado a un varón por un presunto delito contra la flora y la fauna tras ser sorprendido cazando aves silvestres protegidas mediante métodos prohibidos en el término municipal de Lodosa[cite: 3].

Los hechos se desencadenaron cuando una patrulla de Seguridad Ciudadana localizó al implicado en un camino paralelo al río Ebro, situado tras las piscinas municipales[cite: 3]. El hombre utilizaba tallos finos de gramíneas impregnados con "liga" —un potente adhesivo comercializado originalmente para la captura de roedores—, un método no selectivo y prohibido por la normativa española y europea por la crueldad que supone para la fauna[cite: 3].

Dos jilgueros muertos tras ser trasladados a Ilundáin

En el momento de la intervención, los agentes comprobaron que el investigado ya había atrapado cuatro ejemplares: dos jilgueros (Carduelis carduelis) y dos verdecillos (Serinus serinus), a los que mantenía ocultos en una mochila deportiva[cite: 3]. Las aves fueron trasladadas de urgencia al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre del Gobierno de Navarra en Ilundáin para intentar salvarles la vida[cite: 3].

A pesar del trabajo de limpieza llevado a cabo por el personal especializado, el elevado estrés y las secuelas del pegamento —que destruye el plumaje, causa traumatismos e impide el aislamiento térmico— provocaron la muerte de los dos jilgueros[cite: 3]. Por su parte, los dos verdecillos lograron evolucionar de forma favorable y pudieron ser devueltos a la naturaleza 48 horas después[cite: 3].

Penas de hasta dos años de cárcel

La captura de especies fringílidas está estrictamente prohibida y sin autorizaciones desde 2017 para dar cumplimiento a la Directiva europea de conservación de aves[cite: 3]. Las diligencias del caso han sido remitidas al juzgado de Estella[cite: 3]. El investigado se enfrenta a penas tipificadas en el artículo 336 del Código Penal que contemplan de cuatro meses a dos años de prisión, además de la inhabilitación para cazar de uno a tres años[cite: 3].