Policía Foral alerta tras los últimos ahogamientos en zonas de baño naturales de Navarra: “No son piscinas”
La Policía Foral ha lanzado una serie de recomendaciones para evitar nuevos ahogamientos en ríos, embalses y balsas de Navarra después del grave suceso ocurrido este domingo en la balsa de La Morea, en Beriáin, que ha terminado con la muerte de un joven de 20 años y mantiene a una chica de 25 años ingresada en estado crítico.
El cuerpo policial ha pedido extremar las precauciones durante los baños en entornos naturales y ha lanzado una advertencia clara: "No son piscinas y esconden riesgos invisibles". El aviso llega después de varios sucesos graves relacionados con el agua registrados en Navarra durante este verano.
El último ha ocurrido este domingo 23 de agosto en la balsa de La Morea. La alarma se produjo pasadas las 17:30 horas, cuando varias personas han advertido de que un joven de 20 años se encontraba en serias dificultades dentro del agua. Testigos y los primeros efectivos de bomberos han conseguido sacarlo inconsciente y sin pulso. Las maniobras de reanimación han permitido inicialmente que recuperara la respiración tras expulsar agua y lodo.
Mientras se atendía al joven, los equipos de rescate siguieron buscando a una mujer de 25 años. Unos diez minutos después fue localizada sumergida en el agua, a unos cuatro metros del punto en el que había aparecido el joven. Ambos fueron trasladados en estado crítico al Hospital Universitario de Navarra.
Sin embargo, el suceso ha tenido finalmente un desenlace fatal para el joven. El Departamento de Salud del Gobierno de Navarra ha confirmado este lunes su fallecimiento, mientras que la mujer de 25 años continúa ingresada en estado crítico en el HUN.
Ante este último caso y otros sucesos ocurridos este verano en Huarte y Roncal, la Policía Foral ha difundido unas recomendaciones dirigidas a todas las personas que utilizan ríos, balsas, embalses y otros espacios naturales para refrescarse durante los meses de calor.
Una de las principales advertencias se refiere al fondo de estos lugares. Policía Foral aconseja evitar las zonas de fuerte pendiente, ya que la profundidad puede cambiar bruscamente y una persona puede perder pie en un solo paso. También recomienda no nadar nunca en solitario y contar con alguien que pueda avisar inmediatamente a los servicios de emergencia si surge cualquier problema.
Los agentes aconsejan además evitar las comidas copiosas antes del baño y entrar en el agua de manera progresiva para reducir el riesgo de cambios bruscos de temperatura. Especial cuidado requieren también las corrientes y los fondos con lodo, que pueden provocar resbalones, dificultar los movimientos o hacer que una persona quede atrapada.
Otro comportamiento que se debe evitar es saltar al agua sin conocer previamente el lugar. La Policía Foral insiste en no lanzarse de cabeza ni desde zonas elevadas, ya que la turbidez habitual de muchas balsas y ríos impide comprobar si existen piedras, ramas o una profundidad insuficiente.
Siempre que sea posible, se aconseja elegir zonas de baño autorizadas y con servicio de socorrismo. La presencia de vigilancia permite además reducir considerablemente los tiempos de respuesta cuando una persona comienza a tener problemas dentro del agua.
La Policía Foral ha realizado una advertencia especial sobre qué hacer cuando se observa a alguien en apuros. La primera opción debe ser lanzarle un objeto flotante y llamar inmediatamente al 1-1-2. Entrar personalmente en el agua para efectuar un rescate puede terminar poniendo en peligro a una segunda persona.
Por ello, cualquier intento de rescate debe tener en cuenta la capacidad y destreza del rescatador, las condiciones del entorno y cualquier circunstancia que pueda añadir nuevos riesgos. "La llamada al 1-1-2 es vital", ha recalcado Policía Foral en el mensaje difundido tras el suceso de La Morea.
Las recomendaciones llegan después de un verano especialmente trágico en los entornos acuáticos de Navarra. El pasado 25 de junio, un joven de 28 años murió ahogado después de caer accidentalmente al río Arga en Huarte, en las inmediaciones de la presa de Dorraburu. Los equipos de emergencia localizaron su cuerpo cerca del punto en el que había caído al agua.
Pocas semanas después, el 15 de julio, Navarra quedó conmocionada por la muerte de una madre de 29 años y sus dos hijos, de 7 y 11 años, en la presa de Roncal, en el río Esca. Los servicios sanitarios intentaron reanimar a los tres, pero finalmente solo pudieron certificar sus fallecimientos.
Más recientemente, el 12 de agosto, otro hombre de 67 años falleció mientras nadaba en el pantano de Alloz, en la zona de Lerate, dentro del término municipal de Guesálaz. Otros bañistas consiguieron sacarlo del agua y comenzaron las maniobras de reanimación hasta la llegada de los equipos sanitarios, aunque no pudieron salvarle la vida.
La sucesión de estos graves sucesos ha llevado ahora a la Policía Foral a insistir en la prevención y, especialmente, en no confiarse aunque una persona sepa nadar. Ríos, balsas y embalses pueden presentar cambios repentinos de profundidad, corrientes, fondos fangosos y obstáculos que no se ven desde la superficie, por lo que extremar las precauciones puede resultar decisivo para evitar una nueva tragedia.