Polémica en Sevilla: Guillermo Hermoso de Mendoza brilla, pero el palco le cierra una merecida salida a hombros
Guillermo Hermoso de Mendoza ha sido el gran nombre de la corrida de rejones celebrada este domingo en la Feria de Abril de Sevilla, aunque la imagen final de la tarde ha dejado una fuerte sensación de injusticia en la Maestranza. La salida a hombros por la Puerta del Príncipe de Andy Cartagena, sostenida por la concesión de tres orejas, ha contrastado con el escaso premio recibido por el jinete navarro, autor de la actuación más rotunda y completa del festejo.
La corrida, noveno festejo de abono del ciclo sevillano, ha reunido a más de tres cuartos del aforo, unos 9.000 espectadores, en una tarde primaveral marcada por una notable corrida de rejones de los hierros de El Capea y Carmen Lorenzo. Los seis toros, bien presentados y de gran juego en general, han ofrecido un fondo de calidad que ha encontrado en Guillermo Hermoso al rejoneador más inspirado.
El de Estella ya ha dejado claro en su primer turno que estaba varios peldaños por encima del resto de la terna. Desde el inicio, con su caballo acudiendo a recibir al toro hasta la misma puerta de chiqueros, ha imprimido a su labor una personalidad propia. Con “Ecuador” y “Medellín”, ha clavado las banderillas con una exposición muy medida y una enorme verdad, llegando de frente y muy cerca de la cara del animal, en una actuación llena de ajuste y temple.
Ese primer toro de su lote, de buena calidad y muy descolgado, ha permitido al navarro construir una faena de gran pureza, rematada además con un rejonazo fulminante. La presidencia solo ha concedido una oreja pese a la fuerte petición de la segunda, una decisión que ya ha encendido el debate en la plaza por el agravio comparativo con los trofeos entregados antes a sus compañeros.
Pero ha sido en el sexto donde Guillermo Hermoso de Mendoza ha terminado de firmar una de esas actuaciones que dejan poso. Ante un toro con hondura, clase y viveza, ha decidido administrar el castigo para alargar su bravura y aprovechar todas sus condiciones. Ahí ha aparecido una versión extraordinaria del jinete navarro, capaz de fijar y templar al animal con la grupa de “Nómada” antes de que “Berlín”, una de las grandes referencias de la cuadra heredada de su padre, tomara el protagonismo.
Con ese caballo, Guillermo ha cuajado los pasajes más brillantes de la tarde. Ha llevado al toro cosido a la grupa con un temple exquisito y un dominio total de los terrenos, preparando cada embroque con precisión y llegando a clavar en lo alto desde muy cerca. Ha sido un rejoneo profundo, ligado y de enorme sentido del ritmo, muy por encima del simple efectismo. Incluso al terminar el segundo tercio ha tenido el gesto de reconocer al toro, al que ha aplaudido mientras lo dejaba ir hacia el patio de caballos.
Solo un pinchazo previo al rejonazo definitivo ha enfriado parcialmente el desenlace. Aun así, la petición de las dos orejas ha sido fuerte, pero el palco ha vuelto a negar el doble trofeo. Esa decisión ha impedido que el navarro saliera en solitario por la Puerta del Príncipe, un final que muchos consideraban el más ajustado a lo ocurrido en el ruedo.
La comparación con Andy Cartagena ha sido inevitable durante toda la tarde. El rejoneador de Benidorm, que regresaba a la Maestranza diez años después y en la temporada en la que cumple tres décadas en activo, ha paseado una oreja del segundo y dos del cuarto, suficientes para abandonar la plaza a hombros. Sin embargo, su actuación ha estado más apoyada en los recursos de cara a la galería que en un toreo a caballo de la misma dimensión que el del navarro.
En su segundo toro, Cartagena ha encontrado por fin mayor conexión con el público en el tramo final de la faena. Hasta entonces, la labor había transitado por momentos más planos. Después de algunos alardes y de un susto cuando su caballo “Copo de nieve” ha sido arrollado al intentar repetir una banderilla al quiebro en la suerte del violín, la obra ha ganado temperatura con tres rosas ligadas, un par a dos manos por dentro y un rejonazo de rápidos efectos. La petición ha sido rotunda y el palco la ha respaldado con la concesión de los máximos trofeos para abrirle la puerta grande sevillana.
También Lea Vicens ha obtenido premio en la corrida, con una oreja del segundo y una posterior vuelta al ruedo por su cuenta tras el quinto. Su lote ha tenido momentos de interés, especialmente con ese segundo toro de su actuación, otro de los destacados de la tarde, aunque su faena ha vuelto a dejar pasajes más distantes y varias pasadas fallidas antes de clavar, sin el grado de frontalidad ni la rotundidad que sí ha mostrado Guillermo Hermoso.
La sensación final en Sevilla ha sido clara: más allá del reparto de trofeos, el gran nombre de la tarde ha sido Guillermo Hermoso de Mendoza. Su concepto del rejoneo, su manera de llegar de frente, de templar y de construir la lidia con verdad han marcado una diferencia muy visible sobre sus compañeros. La Maestranza ha visto este domingo a un jinete navarro en plenitud, aunque el palco haya decidido que el reconocimiento se quedara muy por debajo de lo que dictó el ruedo.
FICHA DEL FESTEJO
Se han lidiado seis toros despuntados para rejones de los hierros de El Capea y Carmen Lorenzo, muy bien presentados, con más cuajo y hondura en los tres últimos y de gran juego en general por su galope entregado y enclasado, especialmente los dos últimos.
Andy Cartagena, de perla y oro: rejonazo trasero perpendicular, oreja con petición de la segunda; rejonazo trasero perpendicular, dos orejas. Ha salido a hombros por la Puerta del Príncipe.
Lea Vicens, de negro con adornos en azabache: golletazo, oreja; medio rejón perpendicular y dos descabellos, vuelta al ruedo por su cuenta.
Guillermo Hermoso de Mendoza, con chaquetilla tabaco negro: medio rejonazo fulminante, oreja con petición de la segunda; pinchazo y rejonazo trasero, oreja con fuerte petición de la segunda.