COMERCIO LOCAL
El nuevo bar de Pamplona que abre junto a la plaza de toros y le hace un guiño a San Fermín
Abre todos los días de la semana en plan vermutería con una cocina en frío basada en gildas, ibéricos y conservas.
Un nuevo local se asoma en el segundo Ensanche de Pamplona con la intención de hacerse hueco en una de las zonas con más ambiente de la ciudad. El proyecto abre este Jueves Santo, 2 de abril, y amplía la oferta gastronómica en un entorno muy transitado, a pocos metros de la plaza de toros y con la vista ya puesta en las semanas previas a las fiestas de San Fermín.
El bar se llama Caradura y está en la calle Arrieta 7, esquina con la calle Olite, en el local que antes ocupó La Caja Gastronómica, un establecimiento de tapeo que cerró hace meses. Su llegada refuerza la actividad hostelera de esta parte de Pamplona, muy cerca también de negocios conocidos como El Gato Bigotón, antiguo bar El Ruedo, y El Burladero.
Detrás de esta nueva aventura están Ignacio Coscolín González, de 25 años; su hermano Pablo Coscolín, de 32; y Aritz Saldias, de 33. Ignacio es la cara visible del negocio y cuenta que esta primera apertura servirá como una especie de arranque antes de la inauguración oficial prevista para el sábado 11 de abril. “Abrimos este Jueves Santo ya con la obra acabada, equipo hecho y con los nervios del principio, en plan rodaje antes de la inauguración oficial que será el sábado 11 de abril. Arrancamos ya”, explica.
Ese estreno oficial llegará, además, con un formato más festivo. Ignacio adelanta que habrá “varias sorpresas” y pone ya algunos nombres sobre la mesa: “Habrá varias sorpresas con Los Tenampas como invitados, cátering, DJ, jamonero y algo especial para la gente de Pamplona”.
La idea de Caradura no ha surgido de un día para otro. Según relata Ignacio, era un proyecto que ya tenía en mente antes incluso de abrir El Botánico, el otro negocio que los hermanos Coscolín gestionan en la calle Estafeta 36. En este caso, la apuesta gira en torno a una vermutería con un enfoque más gastronómico y una identidad muy marcada.
“Es un concepto de vermutería para desarrollarme gastronómicamente. Me encanta el mundo de los vinos y del vermut y lo que intentamos es darle calidez con la maderita, los colores y un botellero espectacular para que sea un sitio acogedor y que la gente se sienta en casa”, señala.
El local busca precisamente eso: un ambiente cercano, informal y con personalidad, sin renunciar al producto. La idea pasa por crear un espacio hogareño, con mesas altas para compartir, un punto más dicharachero y libertad para que cada cliente se coloque como prefiera, de pie o sentado, con su propio ritmo y su propio espacio.
En lo gastronómico, Caradura arranca con una cocina en frío basada en gildas, ibéricos y conservas. Pero esa propuesta inicial crecerá en apenas unos días. De cara al 11 de abril, sus responsables añadirán platos más contundentes para quienes quieran comer o cenar en el local.
La bebida tendrá también un peso importante en la propuesta. Ignacio destaca que han preparado una selección de vinos y cervezas “muy chula”, además de copeo para el fin de semana con copas “bien servidas y de calidad”. El negocio abre con un equipo de tres personas y en breve incorporará a otras dos. El horario previsto será de 12 a 24 horas todos los días, con ampliación durante el fin de semana.
Los hermanos Coscolín compaginan este nuevo proyecto con El Botánico, su local de tardeo y noche en la calle Estafeta. Ignacio reconoce que aquella primera experiencia ha sido decisiva para lanzarse a esta segunda aventura. “Nos va muy bien. Estamos muy contentos. Es el sitio que me ha enseñado todo en cuanto a emprendimiento y nos ha hecho desarrollarnos. Es un bar de copas y otro concepto diferente. Es mi niño pequeño”, afirma.
Poner en marcha el nuevo negocio de la calle Arrieta no ha sido sencillo. Ignacio admite que el proceso ha exigido mucho esfuerzo y más de una noche sin dormir, aunque se muestra convencido del potencial del local por su ubicación y por el tipo de clientela que se mueve por la zona. “Nos ha costado. No ha sido fácil, con muchas noches sin dormir, pero creo que por la ubicación que tiene cuanto más tiempo paso aquí, más me gusta, y además por el tipo de gente que viene. El sitio va a funcionar”, sostiene.
También destaca algunos de los rasgos del espacio, como los grandes ventanales de cristal, y pone en valor el trabajo de imagen que hay detrás del proyecto. En ese punto, menciona a Ander y Andrea, de quienes asegura que han creado “una marca detrás increíble”.
La cercanía de las fiestas también pesa en la hoja de ruta del nuevo bar. Ignacio tiene claro que la llegada del buen tiempo y San Fermín abrirán una oportunidad importante para sacar partido al local. “Lo aprovecharemos a tope. Haremos cosas chulas y especiales para las fiestas que son sorpresas y las daremos a conocer poco a poco”, avanza.
Hasta el propio nombre del establecimiento mira de frente al calendario festivo pamplonés. Caradura es un guiño a San Fermín y, en concreto, al popular cabezudo Caravinagre, uno de los personajes más reconocibles de la fiesta.