TRIBUNALES

La Audiencia Nacional juzga a un yihadista que quería atentar en iglesias navarras: trató de conseguir un arma de fuego

Imagen de archivo de la sede de la Audiencia Nacional. CEDIDA
La Fiscalía reclama ocho años y medio de prisión para el acusado, detenido en 2024, que también se habría interesado por la fabricación de cócteles molotov.

Varias iglesias católicas navarras figuran entre los templos que presuntamente había vigilado un hombre acusado de radicalización yihadista. La Audiencia Nacional comenzará a juzgarle este martes 8 de septiembre por unos hechos por los que la Fiscalía reclama ocho años y medio de prisión.

El acusado, que permanece en prisión preventiva desde octubre de 2024, habría realizado labores de vigilancia sobre una decena de iglesias situadas en Navarra y Guipúzcoa. La investigación también ha apuntado a que trató de conseguir un arma de fuego y se interesó por la fabricación de cócteles molotov.

La Fiscalía le atribuye delitos de autoadoctrinamiento y enaltecimiento del terrorismo. En concreto, solicita cinco años de cárcel por el primero y otros tres años y medio por el segundo, lo que eleva la petición total a ocho años y medio de prisión.

Según recoge el escrito de acusación provisional, el supuesto yihadista ha descargado abundante propaganda radical desde enero de 2023, aunque esta actividad se habría intensificado especialmente durante 2024. Parte de ese material habría sido difundido posteriormente a través de su perfil de Facebook.

La cuenta contaba con 4.769 seguidores. De ellos, 76, según la Fiscalía, “claramente evidencian la asunción de los postulados yihadistas”. Dos de estas personas han sido condenadas y, siempre según la acusación, “la gran mayoría” se encontrarían en zonas de conflicto.

Las pesquisas han permitido determinar además que el sospechoso realizó distintas gestiones para conseguir un arma de fuego. También se habría interesado por la elaboración de cócteles molotov mientras efectuaba labores de vigilancia sobre iglesias católicas de diferentes municipios de Navarra y Guipúzcoa.

Los investigadores han comprobado asimismo que el procesado adoptaba distintas medidas de seguridad con el objetivo de evitar ser detectado. Entre ellas figuraban la eliminación de contenidos y diferentes precauciones durante sus desplazamientos.

El acusado llegó incluso a comprar una máscara para ocultar su identidad, según consta en la investigación. Todas estas actuaciones han sido vinculadas por el Ministerio Público con su supuesto proceso de radicalización y con una posible preparación para cometer acciones violentas.

La Fiscalía sostiene que estas conductas estaban dirigidas “previsiblemente, a la comisión de acciones violentas en el marco de la estrategia de DAESH”. Los servicios de inteligencia llegaron a catalogar al sospechoso como “islamonauta” y “candidato a la yihad”.

El Ministerio Público considera que el acusado constituía una amenaza real y concreta para la seguridad pública y para la vida de las personas. El juicio comenzará este martes en la Audiencia Nacional, casi dos años después de su detención y entrada en prisión preventiva.