La estafa más cruel en Pamplona: finge su amor y una grave enfermedad para vaciarle todos sus ahorros
Un hombre va a ser juzgado esta semana la Audiencia de Navarra acusado de una estafa agravada de especial crueldad contra una mujer con gran discapacidad, a la que presuntamente hizo creer que mantenían una relación sentimental estable para vaciarle prácticamente todos sus ahorros. La Fiscalía de Navarra sostiene que el acusado se aprovechó de la especial vulnerabilidad de la víctima y ha pedido para él la apertura de juicio oral.
Según el escrito de acusación, el hombre conoció a la mujer en mayo de 2020 a través de una página de contactos en internet. A partir de ahí, siempre según el Ministerio Público, trazó un plan meditado para ganarse su confianza, manipularla emocionalmente y enriquecerse de forma ilícita a costa de una víctima especialmente frágil.
La mujer padece espina bífida y tiene reconocido un grado de minusvalía del 79%. Esa situación, recoge la acusación, la hacía fácilmente influenciable, una circunstancia que el acusado habría aprovechado de la forma más cruel, simulando una relación afectiva con llamadas frecuentes, mensajes cariñosos y varios encuentros en persona.
Además, el hombre le hablaba de su hija y le trasladaba supuestos problemas económicos y de salud para reforzar el vínculo. De esa manera, según la Fiscalía, consiguió que la víctima creyera que estaba ante una relación sentimental real, cuando en realidad todo formaba parte del engaño.
Una vez obtenida su confianza, el acusado empezó a pedirle dinero de forma reiterada a partir de abril de 2021. El engaño principal consistió en hacerle creer que padecía una enfermedad grave y que necesitaba someterse de urgencia a una intervención y a varias pruebas médicas muy costosas en una clínica privada de Santander.
Bajo ese pretexto, y prometiéndole falsamente que le devolvería el dinero, llegó a reclamarle ayuda económica en al menos cien ocasiones a través de WhatsApp y Telegram. La acusación sostiene que la mujer, convencida de que todo era cierto, acabó entregándole prácticamente todos sus ahorros en una sucesión de pagos que reflejan la gravedad de lo ocurrido.
Entre el 12 de abril y el 20 de noviembre de 2021, la víctima realizó en torno a un centenar de transferencias bancarias que sumaron 54.023,25 euros, dinero que fue a parar directamente a una cuenta del acusado. A esa cantidad se añadieron otras cinco entregas en metálico que la mujer le dio en mano con anterioridad.
Esas entregas en efectivo fueron de 300 euros el 9 de diciembre de 2020, 140 euros el 10 de diciembre, 300 euros el 8 de enero de 2021, 140 euros el 26 de febrero y 500 euros el 22 de marzo. Según la Fiscalía, el hombre le pedía esas cantidades alegando deudas urgentes o incluso haciéndole creer que, si no le daba dinero, no podrían verse.
Pese a las continuas reclamaciones de la víctima, el acusado no le devolvió nada. El Ministerio Público mantiene que se quedó con todo para su propio beneficio, de modo que el dinero presuntamente sustraído y no reintegrado asciende a 55.403,25 euros.
La acusación también subraya las durísimas consecuencias psicológicas que esta supuesta estafa ha dejado en la mujer. En la actualidad necesita tratamiento psicológico y presenta niveles elevados de ansiedad, estrés, inseguridades y dificultad de concentración, además de sentimientos persistentes de miedo y vergüenza.
Por todo ello, la Fiscalía de Navarra solicita para el acusado una pena de seis años de prisión, una multa de doce meses con una cuota diaria de diez euros y el pago de las costas procesales. También reclama su inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena.
Además, para proteger a la mujer, el fiscal pide que se prohíba al acusado acercarse a menos de 200 metros de la víctima, de su domicilio o de su lugar de trabajo, así como comunicarse con ella por cualquier medio, incluso a través de terceras personas, durante siete años. En concepto de responsabilidad civil, solicita que indemnice a la mujer con 55.403,25 euros por el dinero no devuelto y con otros 6.000 euros por los perjuicios psicológicos, más los intereses legales.