sociedad

De escapar del miedo en su país a rehacer su vida en Tudela con 7 hijos a cuestas

Dos familias nicaragüenses se integran en Tudela a través del Programa de Patrocinio Comunitario.
El Centro Lasa acompaña en Tudela a dos familias nicaragüenses refugiadas que llegaron a España tras huir de amenazas, presión policial y miedo al secuestro.

Tudela se ha convertido desde noviembre en el lugar donde dos familias de Nicaragua han empezado a reconstruir una vida que antes se les había roto por completo. Detrás de su llegada no hay un simple cambio de país ni una mudanza en busca de oportunidades. Hay una huida. Hay miedo. Hay presión policial, amenazas y el temor real a un secuestro. Y hay también siete menores que han llegado con sus padres a una nueva ciudad después de un recorrido marcado por la necesidad de sobrevivir.

La ciudad ribera acoge actualmente a estas dos familias dentro del Programa de Patrocinio Comunitario, una iniciativa pensada para personas con estatuto de refugiado y que les ofrece acompañamiento económico, práctico y emocional para facilitar su recepción e integración. No se trata solo de dar cobijo. Se trata de ayudar a empezar de nuevo.

La concejala del Área de Derechos Sociales, Anichu Agüera, ha mantenido un encuentro con miembros de ambas familias junto al director del área, la técnica de Convivencia Intercultural y profesionales del Centro Lasa, la entidad que está participando directamente en este proceso de acogida en Tudela. La reunión ha servido para poner rostro a una realidad que a menudo se resume en cifras o programas, pero que en este caso tiene nombres, edades y una historia de fondo especialmente dura.

Una de las familias es la formada por Henry Blanco, su esposa Karla Gamez y sus tres hijos, de 14, 9 y 3 años. La otra la integran Adriana Soza, su marido Sandy Aguilar y sus cuatro hijos, de 10, 5, 3 años y 9 meses. Dos núcleos familiares que comparten un mismo punto de partida: haber tenido que salir de Nicaragua para salvar sus vidas.

Antes de llegar a España, ambas familias habían buscado refugio en Costa Rica, adonde habían huido escapando del régimen de Ortega. Desde allí emprendieron el viaje definitivo a nuestro país y el 6 de noviembre aterrizaron en Madrid con un ingreso autorizado. Después, su nueva etapa comenzó en Tudela, donde desde entonces intentan asentarse y recuperar una normalidad que les había sido arrebatada.

El Centro Lasa, implicado en este programa de patrocinio, se ha convertido en una de las piezas clave de ese proceso. A través de esta red de apoyo, las familias no solo reciben ayuda material, sino también acompañamiento cercano en el día a día. El objetivo es facilitar algo tan complejo como volver a sentirse parte de un lugar distinto, entender una nueva realidad social y cultural y empezar a crear vínculos en la comunidad que ahora les acoge.

Ese es precisamente el sentido del Programa de Patrocinio Comunitario: que la integración no recaiga únicamente en la administración, sino que se apoye también en voluntarios e instituciones colaboradoras que acompañan a las personas refugiadas en la reconstrucción de sus vidas. En este caso, ese respaldo incluye orientación, asesoría y oportunidades de conexión con el entorno, con la vista puesta en que puedan asentarse de forma estable en la ciudad.

El seguimiento de ambas familias lo realiza ACNUR, organismo encargado de seleccionar a las personas beneficiarias de esta iniciativa. El programa está impulsado y financiado por el Departamento de Políticas Migratorias del Gobierno de Navarra, que sostiene esta fórmula de acogida como vía para ofrecer una respuesta más humana, más próxima y más continuada a quienes han tenido que dejarlo todo atrás.

En el caso de Tudela, el acompañamiento se prolongará durante un periodo mínimo de 18 meses y máximo de 24 meses. Durante ese tiempo, el trabajo con las familias no se limitará a la primera acogida. También se les ayudará en aspectos decisivos para su futuro, como la búsqueda de formación y la inserción laboral, dos pasos fundamentales para lograr una integración plena en la vida local.

La experiencia, además, no parte de cero. Esta es la segunda edición del programa de Patrocinio Comunitario que desarrolla el Centro Lasa. La primera fue un proyecto piloto puesto en marcha entre 2021 e inicios de 2025 con varias familias sirias. Aquel recorrido previo ha servido para consolidar una estructura de acogida que ahora vuelve a activarse con estas dos familias nicaragüenses.

La historia de los Blanco-Gámez y los Aguilar-Soza muestra cómo los grandes conflictos políticos y las situaciones de persecución acaban aterrizando en escenarios muy concretos y cotidianos. En este caso, en una ciudad de Navarra donde dos familias intentan dejar atrás el miedo y empezar otra vez. Tudela, a partir de ahora, ya no es solo el lugar al que han llegado. Es el lugar desde el que quieren volver a vivir.