¿Dónde está la sanidad pública?
El pasado 20 de julio sufrí una lesión en la pierna derecha con un dolor insoportable. Tras seis horas en Urgencias, solo una radiografía y analgesia: ninguna explicación y ninguna solución.
Una semana después, con un hematoma importante y el mismo dolor, acudí a Atención Primaria y, pese a la evolución, tampoco se consideró necesaria ninguna prueba.
Durante semanas seguí sufriendo con dolor intenso, caminando con dificultad y sin saber qué tenía. Ante la inacción y la falta de respuestas, tuve que pagar una ecografía en un centro privado, que apuntó a una posible rotura del semitendinoso y recomendó una resonancia para tener un diagnóstico preciso.
Llevé el informe a mi médico y me dijeron que, aun solicitándola como preferente, tengo que esperar al menos un mes.
Volví a Urgencias desesperada y muy dolorida. Después de otras cinco horas de espera, la respuesta fue que allí no podían hacerme ni ecografía ni resonancia porque no hacen esas pruebas en Urgencias si se trata de problemas musculares. «Esto es lo que hay», me dice fríamente la doctora de Urgencias.
¡Pues no! ¡Esto es abandono! ¡Esto es indignante! Y esto no puede normalizarse.
¿Dónde está la responsabilidad de los profesionales que deben atender, valorar y diagnosticar a un paciente que lleva semanas sufriendo? ¿Para qué tenemos Atención Primaria si no hacen el trabajo que esperamos de los médicos?
¿De qué sirven horas de espera en Urgencias si finalmente te marchas exactamente igual que entraste, pero con más desesperación?
No pido privilegios. Exijo que se me atienda, que se estudie mi lesión y que se utilicen los medios que una sanidad pública debería poner a disposición de sus pacientes.
Es inadmisible que tenga que pagar una prueba privada para tener parte del diagnóstico.
He pagado mi sanidad durante 37 años. Y tengo derecho a recibirla cuando la necesito.
¿Esta es realmente la sanidad pública de Navarra que estamos pagando entre los trabajadores y pensionistas?