Miseria moral de los socialistas

Carta al director del portavoz de VOX en el Parlamento de Navarra, Emilio Jiménez

Definitivamente, los cargos socialistas en ayuntamientos y parlamentos se han quitado del todo la careta y han quedado desnudos ante el espejo de un pueblo perplejo por tanta aberración y miseria moral. Han quebrado todos los límites, llegando al culmen de la corrupción y traición, como es el abandono de una ciudad española ante una ocupación extranjera. Sin denuncia de las cien muertes, agresiones sexuales, ataques a nuestras FCS y militares, y alabando el buen hacer y cooperación de la dictadura marroquí.

Hoy no distinguimos el Partido Socialista de los Bildu etarras; de hecho, gobiernan con ellos, les entregaron el Ayuntamiento de Pamplona y están sumergidos en la inmundicia. Las fechorías y andanzas macabras de estos gobiernos socialistas afectan a todos los ámbitos, normas y escenarios posibles.

El ético-moral, con los acuerdos nauseabundos con los enemigos de España y con los filoterroristas y terroristas: ya no se atreven a ponerse frente a las víctimas del terrorismo. La corrupción económica, con innumerables casos abiertos en sede judicial (prevaricación, cohechos, tráfico de influencias, financiación ilegal), no son anécdotas, son categoría, conformando una red o mafia.

Si miramos la historia reciente, vemos que el socialismo siempre ha estado revolcándose en el lodazal de la corrupción. Ciñéndonos al posible origen y causas actuales, tuvo sus inicios con Zapatero, que, emulando a Sócrates, hablaba con las nubes, seguramente de joyas, cometiendo el mayor crimen de un gobernante: dividir a los españoles. Otro hito es el de los amigos del Peugeot. Solo falta por caer Pedro Sánchez. Este personaje ha llegado a lo más ruin y a la mayor bajeza a la que puede llegar un político: es una isla rodeada por todas partes de la nauseabunda corrupción.

Si no le quedaban más bajezas, han permitido la ocupación y el ataque a la soberanía e integridad de España, permitiendo la invasión de setenta u ochenta mil personas, llegando a la tentativa y al esperpento de querer convencernos de que no sabían nada, que es culpa de los rusos, hebreos... y que Marruecos ha hecho sus deberes y es un aliado leal. Los informes policiales han dejado al descubierto su falsedad.

Han roto y resquebrajado las vidas, derechos y libertades de nuestros compatriotas ceutíes, que han perdido la libertad y la seguridad, mientras el felón de Pedro Sánchez buceaba, durante un mes, en Lanzarote.

Esta acción de Marruecos no es solo un ataque a Ceuta, es a la soberanía española, y afecta a toda nuestra nación. El Gobierno de España, por pasividad, desconocemos si concertada, ha permitido el ataque a una ciudad española; esa inacción se denomina alta traición. Y, si permanecen pasivos, seremos los españoles los que tengamos que maniobrar y actuar; ese es el juramento que hemos hecho la mayoría de los españoles.

Llama la atención el silencio de las FAS, generales mudos. ¿Cuántas veces han jurado ante la bandera defender a España?

El umbral de la miseria política y moral lo sobrepasan cuando alientan a no asistir a las concentraciones en apoyo y solidaridad con una ciudad española, no llegando a entender lo que es una nación.

El día 2 de septiembre, día de la concentración en defensa de la ciudad de Ceuta, la mayoría de los concejales y diputados socialistas de Navarra, junto a su disciplinada pupila y palmera, Sra. Chivite, nos hicieron pasar vergüenza, no asistiendo junto a los navarros a la concentración, anteponiendo sus prebendas, puestos, intereses partidistas y obediencia ciega a un traidor corrupto a los intereses de los españoles.

Termino con unos versos de un capitán de los Tercios Españoles: «Por España; y el que quiera defenderla, honrado muera; y el que traidor la abandone, no tenga quien le perdone, ni en tierra santo cobijo, ni una cruz en sus despojos, ni las manos de un buen hijo, para cerrarle los ojos».

Carta al director del portavoz de VOX en el Parlamento de Navarra, Emilio Jiménez