Oscars 2026: ¡Menos mal!

Leonardo DiCaprio en la ganadora de la noche, 'Una batalla tras otra'.

Nada alrededor de 'Una batalla tras otra' puede ser menospreciado, ni siquiera su existencia.

No hace falta ser un ejecutivo de Hollywood que solo quiere dinero seguro para no querer financiar Una batalla tras otra. Un proyecto de más de 100 millones sobre la revolución de unos pseudoterroristas, hecha por un director-autor que lo máximo que ha obtenido en la taquilla ha sido 75 millones

Tuvo que coincidir mucha gente en Warner Bros. fan de Paul Thomas Anderson para que saliera adelante. Su protagonista ideal, Leonardo DiCaprio, ya iba a trabajar para él en Boogie Nights, pero una pequeña película se interpuso: Titanic. Han tenido que pasar 3 décadas para que coincidieran, y qué mejor oportunidad.

DiCaprio ha encabezado los proyectos que han dado el Oscar a Mejor Película y Mejor Director a tres leyendas: James Cameron por Titanic, a su querido Scorsese por Infiltrados y ahora a PTA. El film sobre un padre buscando a su hija secuestrada ha obtenido 6 premios de las 13 nominaciones a las que optaba: Película, Casting, Mejor Actor de Reparto, Montaje, Guion Adaptado y Director.

En esta edición se ha visto perfectamente lo importante que es el momento. Como dice una de las ganadoras: “El tiempo no existe y aun así nos controla”. Si esta gala llega a ser dentro de un mes, probablemente Sinners hubiera ganado. Si hubiera sido en febrero, Una batalla… hubiera ganado aún más. La conversación va cambiando en función de aspectos como los promocionales o errores de los nominados.

Desde su estreno, la euforia de la crítica con la película de DiCaprio fue total y absoluta (la mía también, por cierto), casi tanto que pudo compensar el hecho de que la cinta no haya sido rentable en su exhibición en cines. Recaudó 200 M y sus costes de producción y marketing superan los 150 M. También por eso era importante esa victoria frente a Sinners, que sí tuvo un gran apoyo del público.

La gala fue bien, nada particularmente interesante. Su presentador, Conan O’Brien, que repetía, no lo hizo especialmente ameno ni memorable. Me encanta Conan, pero nunca es tan bueno en los Oscars como lo es en su programa de humor.

Probablemente lo más interesante de la gala era la cruzada de Timothée Chalamet para ganar el Oscar por Marty Supreme. La persona que menos sabe de los Oscar es de lo que querrá hablar hoy. Su derrota no se debe a los comentarios sobre ballet y ópera, porque cuando se hicieron ya estaba cerrada la votación. Chalamet ya había perdido los premios anteriores a los Oscar, como los Bafta.

Han optado por un trabajo menor de un actor que cae bien, que lleva trabajando en Hollywood desde que era un niño en series como The Wire o Friday Night Lights. Un actor del que todo el mundo habla bien, con aspiraciones a ser un director consistente —dirigió Creed 3— y que daba la sensación de que, con o sin Oscar, tenía mucho futuro por delante. También es una década mayor que Chalamet y los Oscar no suelen optar por la opción más joven. DiCaprio también lo ganó pasados los 40. Además, su campaña para los Oscar fue mínima, no parecía obsesionado.

No detesto totalmente la decisión porque creo que el peso de un Oscar en el ego puede acabar con un actor. Michael B. Jordan está lo suficientemente establecido y Chalamet, a ratos, parece el lado oscuro de su personaje en Dune. ¡Demasiado poder!