La cantera abstracta de Osasuna
Una temporada más en Primera División. Esto, para Osasuna, ya es un éxito y objetivo cumplido un año más. Pero, a pesar de esta alegría, siempre es bueno hacer pequeños análisis de aspectos mejorables con el fin de sustanciar la estancia en Primera de una forma permanente y sin tantos sustos para todos.
Todos estuvimos conformes con la llegada de un entrenador joven y nuevo en la categoría, que había desarrollado un buen trabajo en el Mirandés. A Osasuna esto le podía venir bien después de la marcha, un poco a trompicones, de Vicente Moreno, que había dejado al equipo en una honrosa posición en la clasificación.
La plantilla que se confeccionó pareció estar a la altura de las posibilidades del club, con incorporaciones como Sheraldo, Moro, Galán, Muñoz, Arnaiz, Rosier y Benito, y la salida de Areso —con buenos ingresos para el club—. Parecía ser que nos iba a dar la posibilidad de seguir en Primera sin agobios.
Los comienzos de cada temporada siempre son angustiosos para este tipo de equipos, que se confeccionan mirando siempre a la libreta del tesorero del club; pero el aficionado osasunista también se fija en si alguna de sus jóvenes promesas salta al primer equipo, pues suele ser ese valor añadido que nos gusta ver en El Sadar y del que tanto depende Osasuna.
Que el entrenador pecaba de “nuevo en Primera” estaba claro, pero esta afición siempre ha tenido paciencia en estos casos y ha sabido formar entrenadores de casa y de fuera. Los comienzos fueron los esperados, resultados de todo tipo hasta final de octubre, cuando se desestabilizó el equipo y no hubo forma de puntuar.
El once del entrenador comenzó a estar demasiado definido, sin competencia por el puesto dentro de la plantilla. Se consiguieron resultados muy positivos, que dieron puntos, y cuando todo parecía fácil llegó el desasosiego de no poder culminar el trabajo anterior por el nerviosismo de todos y el poco acierto del entrenador.
Una vez pasado el susto de Getafe y, para colmo de males, llega el señor Braulio y, como si fuera el título de una gran película de miedo, manifiesta a todos los presentes en la rueda de prensa: “No veo a nadie en el filial con opciones de dar el salto a Primera División”; y sigue: “La cantera, ¿qué cantera? La cantera es algo abstracto”.
Ante estas manifestaciones tan rotundas, seguro que todos los presentes en la sala, directivos y prensa, se quedarían sin poder articular palabra; pero, a continuación, el presidente debió preguntarle si lo que había dicho era cierto y, seguido, destituirlo.
Ya sabemos que todas las temporadas no pueden ascender a la máxima categoría del fútbol tres o cuatro de nuestros canteranos, pero sí trabajar con ellos y comprobar cada año si los más destacados pueden o no pasar a formar parte del primer equipo. Yo tenía noticias bien fundadas de que el señor Braulio era un buen director deportivo de club, pero que no tenía ninguna fe en la “cantera”, sino en los fichados por él; ahora lo ha dejado claro: “¿Qué cantera?”.
Esta puede ser una de las causas por las que otros clubes se llevan jugadores de las categorías inferiores de Osasuna a las suyas, porque para ellos la cantera “no es algo abstracto”. A partir de aquí se podrían explicar algunas salidas de varios jugadores a otros clubes.
Como director de Fútbol Base en Tajonar durante diez años, creo que, visto lo visto, habría que repensar si la situación de “la cantera osasunista” está bien orientada desde abajo y es lo que el primer equipo requiere; y, además, preguntarse si ¿ESTE ES EL DIRECTOR DEPORTIVO QUE LE CONVIENE A OSASUNA?