La sangre navarra de la Guardia Civil
Cada 12 de octubre, España celebra su Fiesta Nacional y la Guardia Civil honra a su patrona, la Virgen del Pilar. Es una fecha para sentirnos orgullosos de nuestro país, de nuestras instituciones y, sobre todo, de quienes cada día salen de casa sin saber qué dificultades tendrán que afrontar para garantizar nuestra seguridad.
En Navarra también tenemos motivos para vivir esta jornada de una manera especial. Porque la Guardia Civil no es una institución ajena a nuestra tierra. Tiene raíces navarras, y conviene recordarlo a quienes parecen empeñados en olvidar todo aquello que nos une.
Su fundador, Francisco Javier Girón y Ezpeleta, duque de Ahumada, nació en Pamplona en 1803. Un navarro que pasó a la historia por crear en 1844 un cuerpo que ha dedicado generaciones enteras al servicio de España y de los españoles. Su divisa, «El honor es mi principal divisa», resume una manera de entender el deber que merece nuestro respeto.
Y aquí viene la pregunta: ¿cómo podemos exigir seguridad, tranquilidad y protección a quienes nos cuidan mientras olvidamos, en ocasiones, el respeto que merecen?
La Guardia Civil está presente en nuestras carreteras, en nuestros pueblos, en el Pirineo y en tantos rincones de Navarra donde sus agentes cumplen su cometido lejos de los focos y de los grandes titulares. Detrás de cada uniforme hay personas, familias y profesionales que asumen responsabilidades para que los demás podamos vivir con mayor tranquilidad.
Por eso, cuando este 12 de octubre veamos desfilar a esos hombres y mujeres, no deberíamos quedarnos únicamente con la imagen de un uniforme impecable o con los actos oficiales. Deberíamos pensar en su trabajo diario, en los sacrificios que realizan y en la importancia de que las instituciones y los ciudadanos les traten con la consideración que merecen.
Podremos discrepar sobre muchas cuestiones políticas, pero hay algo que debería estar por encima de cualquier diferencia: el respeto a quienes cumplen con su deber y trabajan para proteger nuestros derechos y libertades.
Desde Navarra, quiero trasladar mi reconocimiento y agradecimiento a todos los guardias civiles, y también a sus familias, que comparten las ausencias y las preocupaciones de una profesión exigente. Que nadie confunda la crítica política con el desprecio hacia quienes sirven a los ciudadanos.
Navarra tiene memoria, España tiene historia y la Guardia Civil tiene nuestro respeto. Porque defender a quienes nos protegen también es una forma de defender nuestra libertad.
¡Viva la Virgen del Pilar! ¡Viva la Guardia Civil! ¡Y viva España!
Juan Antonio Extremera Apesteguia