El camping de Navarra que cumple 30 años y triunfa con sus espectaculares alubias rojas
La primavera ha devuelto el movimiento a uno de esos rincones de Navarra en los que comer bien forma parte del plan. El restaurante de este camping ha reabierto sus puertas el 2 de marzo tras el parón de los meses fríos y lo ha hecho con una propuesta que sigue tirando con fuerza entre sus clientes: cocina casera, platos contundentes y unas celebradas alubias rojas que se han convertido en una de sus señas de identidad.
El entorno es otro de los puntos fuertes del camping. Su ubicación lo sitúa muy cerca de algunos lugares singulares de Navarra, entre ellos el valle conocido como la pequeña Rusia o enclaves culturales como la basílica de San Gregorio en Sorlada, conocida por la leyenda de la plaga de langosta. Son referencias que amplían la experiencia de quienes no solo buscan alojamiento, sino también una escapada con planes alrededor.
Se trata del Camping Acedo, en Tierra Estella, un complejo que está a punto de cumplir 30 años y que ha sabido crecer sin perder el carácter familiar con el que arrancó. El establecimiento abrió por primera vez el 8 de junio de 1996, cuando contaba con 450 plazas en 15.000 metros cuadrados. Casi tres décadas después, se ha consolidado como uno de los campings de referencia de la zona, con 1.500 plazas, más de 85.000 metros cuadrados y categoría de 4 estrellas.
La reapertura del restaurante ha llegado con un amplio horario para volver a recibir a los clientes. De lunes a jueves abre de ocho de la mañana a 16.30 horas, mientras que de viernes a domingo funciona desde las ocho de la mañana hasta el cierre del servicio. La previsión es mantener esta actividad hasta diciembre, cuando el invierno vuelve a marcar la pausa natural del calendario.
En la carta se mantiene el mismo espíritu que ha dado fama al restaurante: una cocina sabrosa, reconocible y muy pegada al gusto de quienes buscan comer bien en un entorno tranquilo. Hay platos combinados, raciones, bocatas, hamburguesas y menú del día de lunes a viernes por 16 euros. Los fines de semana no hay menú como tal, pero la cocina prepara distintas sugerencias especiales.
Entre todos los platos, las alubias rojas siguen ocupando un lugar protagonista y son uno de los grandes reclamos del comedor. A su lado aparecen otras especialidades que refuerzan esa apuesta por la cocina casera, como las carrilleras de ternera en salsa, el rodaballo al horno con patatas panadera para cuatro personas, los crepes de verduritas o las tradicionales manitas de cerdo en salsa.
El camping mantiene además un perfil claramente familiar, tanto por el tipo de alojamiento como por las actividades que organiza en los periodos de mayor afluencia. Dispone de 30 bungalows de alquiler completamente equipados, además de espacio para caravanas y autocaravanas. Esos bungalows cuentan con dos habitaciones, salón, cocina, baño y ducha, además de las comodidades necesarias para unas vacaciones pensadas para descansar.
Con la mirada puesta en Semana Santa, el complejo ha preparado una programación especial con actividades para completar la estancia. Habrá excursiones cercanas, castillos hinchables dentro de una carpa, juegos infantiles, animación de Gretel, música con DJ Asier y un recorrido en tren por el camping. A eso se suma un reclamo añadido para esos días: descuentos de hasta el 30% en reservas de más de cuatro noches durante toda la semana de Pascua.
Para sostener esa actividad, el Camping Acedo trabaja con una plantilla fija discontinua que se amplía en los momentos de mayor movimiento. En verano, cuando la afluencia se dispara, el equipo puede alcanzar las 20 personas entre cocina, camareros y servicio de comedor, una cifra que refleja el volumen de trabajo que llega a mover el complejo en temporada alta.
A pocos kilómetros aparecen además otros destinos muy frecuentados, como la Vía Verde del ferrocarril vasco navarro, el nacedero del río Urederra y los conjuntos monumentales de Estella, Viana y Los Arcos. A solo tres kilómetros se encuentra también el emblemático Encino de Las Tres Patas, en Mendaza, catalogado como árbol patrimonio de la naturaleza.
Entre los atractivos cercanos figuran igualmente las carboneras del valle de Lana, que despiertan especial interés entre los meses de mayo y septiembre. Con esa combinación de gastronomía, naturaleza y propuestas para familias, el Camping Acedo encara una nueva temporada apoyado en una receta que sigue funcionando: un restaurante con personalidad propia, un entorno lleno de posibilidades y unas alubias rojas que continúan estando entre los grandes motivos para volver.