Comercio Local

Deja la hostelería para abrir su tienda en Pamplona con la fábrica familiar de ropa: "Me siento muy de aquí"

Mónica en su tienda de ropa Lagu en la calle Curia 26 de Pamplona. Navarra.com
La emprendedora búlgara, afincada en Pamplona desde 2005, ha abierto Lagu en la calle Curia 26, donde antes estuvo la tienda de antigüedades El Desván.

Donde durante doce años se vendieron antigüedades, ahora cuelgan jerséis de lana, prendas de punto y bolsos europeos. Una joven búlgara ha transformado un conocido local del Casco Antiguo de Pamplona en una tienda de ropa con una historia familiar que se remonta a más de cuatro décadas.

Se llama Mónica Filipova, tiene 35 años y es la propietaria de Lagu, un nuevo establecimiento situado en el número 26 de la calle Curia de Pamplona. Ha abierto sus puertas este lunes 19 de octubre, después de una reforma que ha cambiado por completo el aspecto del antiguo comercio.

El local fue durante doce años El Desván, una tienda de antigüedades dirigida por Lucía Pérez, que cerró a finales de 2025. Ahora ha comenzado una etapa muy diferente, con ropa de invierno, fibras naturales y una emprendedora que lleva más de veinte años viviendo en la capital navarra.

Aunque nació en Bulgaria, Mónica se siente completamente integrada en la ciudad. Llegó a Pamplona en 2005 y aquí ha construido su vida personal y profesional. "Es que me siento muy de Pamplona también, eh", asegura con una sonrisa durante una entrevista con Navarra.com en su nueva tienda.

Una familia que lleva más de 40 años fabricando ropa en Bulgaria

La historia de Lagu tiene una conexión directa con Bulgaria. La familia de Mónica dispone de una fábrica de ropa de punto que lleva funcionando más de cuatro décadas, una circunstancia que ha sido decisiva para que se animara a abrir su propio negocio.

"Mi familia tiene fábrica de ropa, de punto, en Bulgaria, desde hace más de cuarenta años", explica la comerciante. Una trayectoria que le permite contar con el apoyo familiar para seleccionar las prendas que ahora ofrece en Pamplona.

La especialidad de la fábrica son los tejidos naturales. "Trabajan mucho con fibras naturales, mucha lana, cachemir, diferentes tipos de lana", detalla Mónica, que ha apostado precisamente por este tipo de productos para diferenciar su establecimiento.

En las estanterías y percheros predominan las prendas de punto. Durante el verano comercializará principalmente ropa de algodón y mezclas de fibras, mientras que en invierno la oferta estará muy orientada a la lana.

"Principalmente, casi todo lo que tengo es de punto", comenta. Su intención es ofrecer distintas prendas confeccionadas con materiales naturales y diferentes tipos de lana. Pero la oferta de Lagu no se limita a la producción familiar. Mónica también ha incorporado otras firmas europeas para completar la colección.

Entre ellas se encuentra Q2, una marca valenciana, de la que comercializa camisetas y algunos vaqueros. También trabaja con una firma italiana de bolsos fabricados en Italia.

La procedencia de los artículos es una cuestión importante para ella. "La ropa que vendo está hecha en Europa y la materia prima también está comprada en Europa", destaca. Entre los países de origen de los materiales menciona especialmente Portugal e Italia.

De trabajar en la hostelería a abrir una tienda propia en la calle Curia

La oportunidad de abrir Lagu llegó casi por casualidad. Mónica llevaba un tiempo buscando un negocio propio, aunque inicialmente su intención era continuar vinculada a un sector en el que había trabajado recientemente: la hostelería. Su última experiencia laboral había sido en el Mesón de Navarrería, también en el Casco Antiguo de Pamplona. Antes había trabajado en una cafetería de especialidad de Pío XII.

Sin embargo, apareció la posibilidad de alquilar el antiguo local de El Desván. La propietaria del establecimiento era amiga de su pareja y estaba buscando a alguien interesado en ocuparlo. "Yo estaba buscando algo para coger, estaba más enfocada en hostelería, pero mi familia tiene fábrica de ropa de punto en Bulgaria", recuerda.

El precio del alquiler, la ubicación y la posibilidad de aprovechar la experiencia familiar terminaron inclinando la balanza hacia el comercio textil. "Me pareció un precio asequible", señala. Además, abrir una tienda de ropa exigía una inversión inicial inferior a la que habría necesitado para poner en marcha un bar.

"Me pareció el local que estaba bien de precio, bien situado. No tienes que hacer una inversión tan grande como un bar", explica. A esta circunstancia se sumaba otra ventaja importante: no tendría que comenzar desde cero en un sector desconocido.

Mónica ya ha trabajado en Massimo Dutti, Bimba y Lola y El Corte Inglés

Aunque su experiencia laboral más reciente estaba vinculada a la hostelería, Mónica Filipova también conoce de primera mano el comercio de moda. A lo largo de su trayectoria profesional ha trabajado en establecimientos de firmas como Massimo Dutti y Bimba y Lola. También pasó alrededor de seis años en El Corte Inglés.

Por eso, atender a los clientes, organizar las prendas y desenvolverse detrás de un mostrador no le resulta extraño. "No me pilla de nuevo, para nada", asegura cuando recuerda sus anteriores empleos.

Con el paso del tiempo, además, ha ido convencida de que apostar por su propia tienda había sido una buena decisión. Especialmente por las diferencias que encuentra entre el comercio y la hostelería. La emprendedora reconoce que los horarios y el ritmo de trabajo de bares y cafeterías pueden resultar especialmente exigentes.

"Siento como que el nivel de estrés es más grande. Como que el cuerpo se estresa mucho más", explica al comparar ambos sectores. Precisamente por eso, conforme avanzaba el proyecto de Lagu, Mónica se fue reafirmando en el camino elegido.

Los primeros días de Lagu sorprenden a Mónica: "Más movida de lo que me esperaba"

La nueva tienda ha comenzado su actividad comercial con buenas sensaciones. Mónica celebró la inauguración el sábado 17 de octubre y abrió al público de manera habitual el lunes 19. Después de apenas dos jornadas de actividad, la acogida ha sido mejor de lo que había previsto.

"Pues bastante más movida de lo que me esperaba, la verdad", reconoce sobre los primeros días de Lagu. Uno de los aspectos que más le ha sorprendido es la cantidad de personas que pasan por la calle Curia, una vía del Casco Antiguo que recibe un importante tránsito de visitantes.

"Me he dado cuenta de que esta calle pasa bastante gente y casi todo el turismo pasa por aquí", comenta. Aunque se trata de los primeros días de un negocio recién inaugurado, Mónica ya ha comprobado que la ubicación puede convertirse en uno de sus puntos fuertes.

"He tenido algo de movimiento", señala satisfecha al valorar la respuesta inicial de los clientes. La reforma del establecimiento también ha permitido dejar atrás su antigua distribución para adaptarlo a las necesidades de una tienda de moda.

El recuerdo de El Desván y la emotiva despedida de Lucía Pérez

El nuevo negocio ocupa un local que todavía conserva una historia muy presente entre los vecinos del Casco Antiguo. Durante doce años, Lucía Pérez estuvo al frente de El Desván, una tienda de antigüedades que terminó cerrando a finales de 2025.

La decisión no fue sencilla para su antigua responsable. En una entrevista concedida a Navarra.com en enero de 2026, Lucía reconoció que le había costado despedirse de un establecimiento al que había dedicado tantos años.

"Me da mucha pena porque era una tienda muy bonita. Además, me gustaba lo que hacía", confesó entonces. Los últimos días del negocio estuvieron marcados por las muestras de cariño de sus clientes, que quisieron despedirse personalmente de ella.

"Los clientes me han traído bombones, flores y me han hecho llorar de emoción", relató sobre aquellos momentos.

Pero detrás del cierre también había un motivo económico. Aunque el comercio seguía funcionando, los gastos diarios se habían convertido en una carga difícil de asumir. "Se paga por todo. Te cobran por todo y he decidido dejarlo", explicó Lucía sobre las razones que la llevaron a poner fin a aquella etapa.

El local de la calle Curia también había tenido otros usos antes de convertirse en una tienda de antigüedades. Mónica recuerda que anteriormente hubo un taller de restauración de muebles y manualidades, una actividad vinculada al carácter comercial y artesanal del Casco Antiguo.

Mónica vuelve a Bulgaria para elegir personalmente la ropa de Lagu

La apertura de la nueva tienda también ha cambiado la relación de Mónica con su país de origen. Aunque nació en Bulgaria, lleva viviendo en Pamplona desde 2005. Aquí están su madre, sus hermanos, sus amigos y buena parte de los recuerdos que ha ido acumulando durante más de dos décadas. "Tengo mi cuadrilla, tengo mis amigos. Mi vida, que es al final lo que tira", explica cuando habla de su arraigo en Navarra.

Durante un tiempo había pasado largas temporadas sin regresar a Bulgaria, pero la apertura de Lagu le ha dado un nuevo motivo para viajar. De hecho, recientemente ha vuelto a su país para elegir personalmente la colección de ropa que ahora vende en Pamplona.

"Ahora fui para elegir toda la colección de la ropa y a partir de ahora pienso que iré más a menudo", explica. Su intención es mantener ese contacto con la fábrica familiar para seleccionar las nuevas prendas que vayan llegando a la tienda.

Mónica asegura que se encuentra muy a gusto en Pamplona. Después de trabajar en la hostelería y en distintas firmas de moda, ahora afronta una nueva etapa como propietaria de Lagu, en el número 26 de la calle Curia, con el apoyo de una tradición textil familiar de más de cuarenta años.