Las chistorras, los cachopos de cebolla caramelizada y queso, los de mermelada de tomate y rulo de cabra y las hamburguesas artesanas se han convertido en algunos de los productos más solicitados de una carnicería del Casco Viejo de Pamplona que acaba de cambiar de manos por donde pasa el encierro de San Fermín. Detrás del mostrador hay una colombiana de 36 años que ha decidido lanzarse a la aventura de tener su propio negocio.
Se llama Ana María Vélez y ha tomado el relevo de la antigua Carnicería Azcona, situada en la cuesta de Santo Domingo, muy cerca de la plaza Consistorial de Pamplona. El establecimiento se llama ahora Carnicería La Vélez y lleva aproximadamente un mes funcionando bajo su dirección, con una apuesta por la carne de proveedores locales y las elaboraciones propias.
Su historia es la de una mujer que llegó de Colombia hace siete años y medio, encontró trabajo en el sector cárnico y ha terminado convirtiéndose en empresaria. No ha sido una decisión sencilla, pero tenía algo a su favor: conocía el oficio y llevaba tiempo pensando en seguir avanzando.
"No es fácil, pero oye, si no probamos, nunca sabemos. Si no te animas, nunca vas a saber", asegura Ana María con una sonrisa. Una filosofía que ya practicaba en su país de origen, donde también se dedicaba a vender diferentes productos.
De empleada de una carnicería de San Juan a propietaria en Santo Domingo
La oportunidad llegó de la mano de Daniel Beguet, responsable de Carnicerías Azcona, para quien Ana María había trabajado durante algo más de dos años. "Yo era empleada de él y me ofreció la carnicería. Me dijo que si me animaba, que si me interesaba, y así fue", recuerda la nueva propietaria.
Hasta entonces trabajaba en otro establecimiento de la empresa, situado en el barrio de San Juan de Pamplona. Por eso, aunque conocía perfectamente el trabajo de una carnicería, ha tenido que empezar a familiarizarse con los clientes habituales de Santo Domingo.
El cambio también se ha notado en el exterior del establecimiento. Ana María ha renovado la imagen del negocio, ha colocado su propio nombre en la fachada y ha cuidado especialmente la presentación del mostrador.
"Lo importante es transmitir a la gente seguridad, que las cosas las vean bonitas. Me parece importante cuidar esos detalles porque les da más confianza a las personas", explica.
Las primeras impresiones están siendo positivas. "Me dicen que el mostrador está muy bonito, que todo está muy ordenadito. Y ya con el producto me felicitan, me dicen que les gusta y que les ha salido bueno", cuenta satisfecha.
Cachopos de varios sabores, hamburguesas y carne de proveedores de Pamplona
Uno de los principales atractivos de Carnicería La Vélez es su oferta de productos elaborados en el propio establecimiento. Ana María ha comprobado que los clientes buscan cada vez más opciones que puedan llevarse a casa listas para cocinar.
"Les gustan mucho los elaborados. Los cachopos, por ejemplo, se venden muy bien. Los cachopos, las hamburguesas, ese tipo de productos", explica.
Entre sus especialidades figuran los cachopos de jamón serrano y queso, pero también prepara combinaciones diferentes, como los de cebolla caramelizada y queso o los de mermelada de tomate y rulo de cabra. Ella misma se encarga de prepararlos, junto con las hamburguesas y otros productos cárnicos adobados o envasados al vacío.
"Todo lo que puedo elaborar aquí lo hago. No tengo salida de humos como para cocinar, pero en crudo sí preparo todos los cachopos, las hamburguesas y cositas adobadas", detalla.
La nueva carnicera también ha querido mantener una relación cercana con el producto de la zona. Sus proveedores son de Pamplona, una circunstancia que considera importante para garantizar la calidad de la carne que ofrece. "Trabajamos con los mataderos de aquí de Pamplona. Mis proveedores son todos de aquí", señala.
Entre los comentarios que más satisfacción le producen están los de quienes regresan después de probar sus productos. "Me dicen:'Ay, los filetes están muy buenos, están blanditos'", cuenta Ana María, que concede especial importancia a esas opiniones.
Una carnicería que también atrae a los turistas del Casco Viejo
La ubicación del establecimiento, en una de las calles más conocidas del centro histórico, también condiciona las ventas. Por la cuesta de Santo Domingo, por donde pasa el encierro de San Fermín, pasan también vecinos, compradores habituales y numerosos visitantes que recorren el Casco Viejo de Pamplona. Muchos de ellos buscan productos tradicionales que puedan llevarse a casa.
"Hay muchos turistas y se animan mucho a llevar chistorras, cositas típicas de Navarra y quesos. De todo un poco vamos vendiendo", explica. La clientela es variada. Ana María atiende tanto a personas mayores como a jóvenes, aunque asegura que predominan los compradores de edades intermedias.
También intenta mantener unos precios competitivos. "Estamos ajustaditos. La ternera la tengo un poquito más barata y cosas así. Yo trabajo con los precios que me venden a mí", comenta.
Por ahora, su intención no es introducir grandes cambios en el tipo de productos que ofrece, sino conocer los gustos de quienes entran en la tienda y adaptar sus elaboraciones a la demanda.
Fachada de la carnicería Vélez en la cuesta de santo Domingo en Pamplona. Navarra.com
Una colombiana que ha encontrado en Pamplona su hogar
Detrás de esta nueva etapa empresarial también hay una historia personal. Ana María tiene 36 años, lleva siete años y medio viviendo en España y asegura que se siente plenamente integrada en Pamplona.
Su familia también está en la capital navarra. Vive con su madre y con su hijo, mientras que su hermana reside en otro barrio de la ciudad. "Estoy muy contenta, muy feliz en España", afirma sin dudarlo. Cuando se le pregunta si se plantea regresar a Colombia, su respuesta es clara: "No, la verdad que no. Ya es difícil, te acostumbras a vivir bien".
El comercio siempre ha formado parte de su vida. Antes de llegar a Navarra ya había trabajado vendiendo diferentes artículos y asegura que disfruta especialmente con el trato al público. "En Colombia siempre estuve vendiendo una cosa, la otra. Siempre me han gustado las ventas", recuerda.
Ahora, con su nombre en la fachada de Carnicería La Vélez, un mostrador renovado y sus cachopos preparados a mano, Ana María afronta el reto de consolidar su primer negocio propio en una de las calles más transitadas del Casco Viejo de Pamplona.
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