Ignacio, la cuarta generación de una conocida conservera de un pueblo de Navarra con 133 años de historia
El tiempo no solo pasa: también se enlata en un pueblo de la ribera de Navarra. Entre hornos, humo de leña y manos de campaña, una conservera sigue defendiendo un gesto que hoy casi suena a rareza industrial: asar el pimiento como se hacía antes.
Ese trabajo se hace en Conservas J. Vela, en la calle Estella 17 de Mendavia, situado a 74 kilómetros de Pamplona. Allí, la firma conserva la elaboración artesana desde 1892, una cifra que colocaba su historia en 133 años de recorrido, con productos y rutinas que se resisten a desaparecer.
Al frente está Ignacio Vela Desojo, 61 años, que asume el papel de cuarta generación y tira del hilo familiar para explicar cómo empezó todo. La historia, cuenta, arranca con Ramón Vela, “un soriano que viene aquí a mediados del siglo XIX cuando comenzaban las primeras conserveras en La Rioja y Navarra”.
No llegó por casualidad. Ignacio situa el origen en un oficio imprescindible en aquellos años: “Se necesitaban soldadores para las latas de conserva y él trabajó para otros y luego montó su conservera en Lodosa”, recordaba. Primero aprendió el terreno y después levantó su propio proyecto.
El salto decisivo llegó en el siglo XX. Ignacio precisa el momento y el nombre: “Después en 1920 fue su hijo Joaquín Vela el que trasladó la fábrica a Mendavia, donde estamos actualmente”. La empresa cambió de ubicación, pero no de idea: seguir haciendo conserva con la materia prima de la zona y una forma de trabajar muy pegada a lo artesanal.
Tras aquella etapa, la continuidad familiar se sostuvo con la siguiente generación. Ignacio cita a Miguel Vela Antón (su padre) y a Joaquín Vela Antón (su tío) como los responsables de mantener el pulso de la fábrica. “Ahora sigo yo como cuarta generación”, afirma, antes de dejar una frase que marca el punto de inflexión: la quinta, “parece que no habrá. De momento no. Tengo una hija pequeña. Nosotros nos acercamos a la jubilación. Es un orgullo llegar hasta aquí”.
La conservera crecía, sobre todo, cuando llegaba la campaña. “Trabajamos en campaña unas 80 personas y compramos el producto a los agricultores de la zona”, explica Ignacio, que defiende que la empresa “sigue funcionando bien” y mantiene la relación directa con el campo cercano.
En el catálogo, los clásicos siguen mandando. Ignacio enumera “los productos históricos de siempre” y no duda: alcachofa, pimiento (lo primero que trabajaron) y espárrago. Ese trío marca el ADN de la firma desde sus inicios.
Pero el lineal también se mueve. En los últimos tiempos incorporaron pochas, codorniz, perdices, tomate frito y tomate picante. Y, en verduras, mantienen una lista amplia con “verduras de todo tipo” y ejemplos concretos: borraja, cardo, menestra, acelga y otras elaboraciones vegetales.
Ignacio se permite incluso medir la antigüedad de la casa en Navarra: “Creo que será casi la conservera más antigua de Navarra. Solo quedo yo de la familia”. En esa frase también entra un cambio importante: “Ha venido una empresa navarra y ha metido capital. La propiedad ya no es de la familia, aunque seguimos estando aquí”.
Aun así, la actividad no se queda solo en la fábrica. Desde el mes de octubre, abrieron una tienda junto a las instalaciones. Ignacio la describe como “bien surtida y preparada” y detalla lo que se puede encontrar: los productos de siempre y otros como el cava Mainegra (del pueblo), Barón de Ley, miel y las nuevas referencias de la casa.
En pimiento, suelta una cifra que resume la dimensión del producto estrella: “De pimiento fresco podemos vender unos 600.000 kilos al año”, concluye.
La empresa también abre la puerta a quien quiera mirar por dentro. Ofrecen la opción de visitar la fábrica con degustación incluida, pensada para familias y grupos pequeños, con un máximo de 12 personas. Y, para quienes compran desde fuera, añaden un incentivo claro: envío gratuito a toda la península en pedidos superiores a 70 euros.
Las reseñas de clientes en redes sociales acompañan ese mensaje. Una valoración relataba una incidencia con alcachofas y subrayaba el buen trato recibido: “Hace un tiempo tuve una incidencia con uno de sus productos (las alcachofas) por lo que me puse en contacto con ellos".
"No sólo resolvieron mis dudas sino que han tenido el bonito detalle de enviarme dos tarros de la nueva campaña. Con esta calidad del producto y también del servicio de atención al cliente no tengo ninguna duda de que dentro de otros cien años seguiréis siendo un referente en el sector de las conservas. Gracias!”.
Otra reseña se centraba en la visita y en un detalle que conectaba con la tradición del asado: “Estuvimos de visita en Conservas J. Vela, y la verdad que fue genial, nos enseñaron el proceso de la conservación de los pimientos, alcachofas y espárragos. Para el asado de pimientos siguen usando madera en lugar de gas. Luego pudimos catar pimientos, alcachofas y espárragos, todo delicioso. Nos llevamos una caja de 5 kilos de pimientos ya asados para casa”.