Óscar toma el relevo de su padre en una joyería de Navarra: “Es una pena que estén cerrando muchos comercios”
Óscar Cervera Álvarez, de 25 años, ya atiende detrás del mostrador con una mezcla de ilusión y vértigo: ha tomado el relevo de su padre, Jesús Cervera Cervera, que se jubiló a final de año tras 37 años al frente del negocio familiar en Navarra. Para él no era un salto a ciegas, porque “siempre ha estado por aquí”, pero ahora el mando es suyo y la responsabilidad también.
El cambio se nota en la joyería Cervera, la tienda que lleva el apellido de la familia en la calle Herrerías 39 de Tudela. El traspaso ha llegado por la jubilación de Jesús y Óscar vio una oportunidad que no quería dejar escapar.
“Para mí fue una oportunidad de continuar con la tradición familiar”, ha explicado. Y, en estos primeros pasos, se queda con la reacción del barrio y de los clientes de siempre: “Lo más positivo de la experiencia de emprender ha sido la respuesta de la gente, especialmente de quienes se alegran de que el negocio familiar continúe”.
Padre e hijo son naturales de la capital ribera y, además, Óscar es hijo único, así que el relevo tiene un peso especial: no hay “plan B” familiar. Él lo resume sin rodeos, con ese punto de orgullo de quien decide apostar por lo suyo en tiempos difíciles: “Vi la oportunidad y es una pena que están cerrando muchos comercios. Estoy contento. La mayoría de los clientes son de toda la vida y les alegra que sigamos”.
Aunque ahora sea “su propio jefe”, Óscar no aterriza en la joyería como un recién llegado. Dice que no empieza de cero porque siempre ha estado cerca del negocio, pero reconoce que el arranque no es sencillo. “Mi padre lo único que me ha pedido es que tenga paciencia".
"Aunque no empiezo de cero porque siempre he estado por aquí, pero los comienzos siempre son difíciles”, ha contado. Aun así, insiste en que el paso tiene mucho de vocación: “Es algo que yo quería porque me gustaba. No me ha costado. Siempre me ha gustado”.
Antes de ponerse al frente de la tienda, Óscar ya tenía experiencia de cara al público. Hasta hace poco trabajaba en Senda Viva, en Arguedas, mientras estudiaba, y ese trato diario con la gente le sirve ahora para encajar el ritmo del comercio: escuchar, aconsejar y dar con lo que cada cliente busca.
A quien se esté planteando emprender, no le vende humo. Óscar avisa de que el compromiso tiene que ser total: “El consejo que le daría a alguien que está pensando en emprender es que tenga muy claro que emprender requiere estar al 100%, pues es importante dedicarle tiempo, esfuerzo y compromiso”.
El mayor cambio, admite, ha sido mental. “Lo más complicado ha sido el cambio de mentalidad al pasar de trabajar para otra persona a convertirme en mi propio jefe”, ha explicado. Y ha añadido que asumir “la responsabilidad total del negocio” y adaptarse al trabajo por cuenta propia le ha supuesto “un reto importante”.
En ese proceso no ha estado solo. Conoció al Consorcio EDER por su padre, que ya había tenido contacto con la entidad, y agradece el apoyo en los primeros pasos. “Me han ayuda principalmente con la orientación en los primeros pasos para la puesta en marcha del negocio, resolviendo dudas y facilitando información clave para continuar con la actividad”, ha detallado.
La tienda, además, arrastra una buena imagen entre quienes la frecuentan, algo que también empuja a seguir. En redes sociales aparecen reseñas como: “Es una tienda pequeña pero suele tener todo lo que vas buscando y perfectamente asesorado por Jesús”. Otra señala: “Venta de relojería y joyería. Calidad, precio y buen servicio. Cambios de correas y pilas. Aconsejable 100x100”. Y un tercer comentario resume: “Calidad-precio, buenos. Muy buena atención”.