Comercio Local

La tienda de Pamplona que ha calzado a generaciones de niños cumple 60 años en el centro de la ciudad

La tienda calzados Bambino está en la calle San Fermín 45 de Pamplona. Navarra.com
A lo largo de estas seis décadas ha sabido adaptarse a los cambios del mercado y a las nuevas preferencias de madres e hijos.

Una tienda de Pamplona ha cumplido 60 años convertida en uno de esos comercios que muchas familias sienten casi como propio. El establecimiento, especializado en calzado infantil, abrió sus puertas en 1966 y ha llegado a este 7 de marzo con una larga trayectoria a sus espaldas en el centro de la ciudad.

La fecha de nacimiento de Calzados Bambino quedó reflejada incluso en la prensa navarra. El 27 de febrero de 1966, un anuncio avisaba de su inminente apertura con un mensaje claro: “Próxima inauguración de Bambino. Casa especializada en zapatos para niños. Cortes de Navarra 2. Pamplona”. Así arrancó la historia de un negocio que, con el paso de las décadas, ha calzado a generaciones enteras.

Los primeros pasos de Bambino se dieron en un local pequeño, de apenas 15 metros cuadrados. En los años 80 aquel espacio se amplió y, tiempo después, volvió a cerrarse. La firma dio un nuevo impulso en 2010, cuando abrió una segunda tienda en la calle San Fermín 45, donde atienden en la actualidad.

Detrás de esta aventura comercial está María Ángeles Ozcoidi Larrea, una mujer emprendedora que apostó por abrir una zapatería especializada en niños cuando ese tipo de decisiones no eran tan habituales. Hoy, viuda y madre de tres hijos, suma 91 años y conserva la satisfacción de haber dedicado más de medio siglo a calzar a miles de niños pamploneses.

Su relación con el oficio venía de mucho antes. Empezó a trabajar con 16 años en la zapatería Calzados Irrompibles, situada en el Casco Antiguo, donde se ocupaba de la contabilidad, los gastos, las compras y también de la venta del calzado. Tras nueve o diez años en aquel negocio, se casó y fue su marido, Miguel Ugarte Pellejero, quien la animó a abrir su propia tienda.

La historia de María Ángeles Ozcoidi no se ha quedado solo en el ámbito comercial. Desde Bambino impulsó además una vertiente solidaria con el envío de lotes y lotes de zapatos a países subdesarrollados y también a lugares golpeados por catástrofes naturales.

El relevo familiar también ha quedado garantizado. Entre sus hijas están Yolanda y Mar, y ha sido Yolanda quien ha continuado con el negocio durante los últimos 16 años. En esta etapa, la tienda ha mantenido como una de sus principales señas de identidad un trato personalizado, familiar y cercano.

A lo largo de estas seis décadas, Calzados Bambino ha sabido adaptarse a los cambios del mercado y a las nuevas preferencias de madres e hijos. Frente al zapato más clásico, el comercio fue incorporando modelos más deportivos. Además, en los años 80 amplió su oferta con calzado de señora, sin renunciar a su apuesta por el zapato clásico y de ceremonia.

La celebración del aniversario también ha tenido eco en las redes sociales de la tienda, donde han compartido un mensaje cargado de memoria y agradecimiento. “Hoy celebramos la historia de Bambino, una tienda que durante seis décadas ha formado parte de la infancia de tantas familias”, han publicado. En ese mismo texto destacan que, “generación tras generación, sus zapatos han acompañado los primeros pasos, las primeras carreras y tantos momentos que quedan para siempre en la memoria”.

La publicación continúa con un agradecimiento directo a quienes han sostenido la historia del negocio durante todos estos años. “Gracias por cuidar cada detalle, por vuestra cercanía y por haber calzado con cariño a tantos niños y niñas de Pamplona”, señala el mensaje difundido por la tienda, que remata con una frase especialmente simbólica: “Porque hay lugares que no solo venden zapatos… también forman parte de nuestra historia”.

Esa relación de cercanía con la clientela también se refleja en las reseñas que ha ido dejando su paso por la ciudad. Una de ellas define el negocio como “una tienda de toda la vida” y destaca que, aunque no haya comprado personalmente, conoce “muchísimas familias, incluida la mía”, que sí lo han hecho. En esa valoración se subraya “la calidad de los zapatos, junto a la amabilidad del personal”, y se remata con una frase elogiosa: “Excelente (si no tienen algo, buscan lo que necesites!)”.

Otra reseña, más breve pero igual de clara, insiste en esa misma idea y señala: “Un trato excepcional como siempre y unos zapatos de mucha calidad”.