La tradición ancestral de un pueblo de Navarra que cada primero de mayo devora 15 kilos de chistorra
Una localidad de Tierra Estella en Navarra ha vuelto a celebrar este viernes 1 de mayo una de esas fiestas que no necesitan grandes escenarios para llenar de ambiente el pueblo. Basta un chopo, un muñeco de paja, varias cuerdas, muchos brazos jóvenes y una buena chistorrada popular para mantener viva una tradición recuperada a finales de los años 70.
El pueblo es Murieta, situado a 11 kilómetros de Estella y muy cerca de otras localidades de Valdega como Legaria, Ancín o Abáigar. Allí, vecinos, jóvenes, chavales y amigos se han reunido para cumplir con el rito del ‘mayo’, una costumbre ancestral que cada primero de mayo transforma el frontón en el centro de la fiesta.
La escena se repite cada año, pero no por eso pierde gracia. La jornada ha comenzado a las 12.30 horas, cuando un grupo de jóvenes ha cargado a hombros el chopo desde el polideportivo Ezpeldoia hasta el frontón. El recorrido, de unos 300 metros, ha marcado el inicio de una celebración que mezcla tradición, humor popular y ganas de juntarse.
Mientras el árbol avanzaba hacia su destino, un grupo de chavales preparaba el otro gran protagonista del día: el ‘mayo’. Se trata de un muñeco relleno de paja, vestido con un mono azul de trabajo, que después queda atado en lo alto del chopo. Para fijarlo, los participantes han utilizado clavos y maderas antes de levantar toda la estructura con la ayuda de varias cuerdas.
El momento más esperado ha llegado cuando el chopo ha empezado a ponerse en vertical en el frontón. Entre los aplausos de pequeños y mayores, el muñeco ha quedado colocado en lo alto, donde permanecerá hasta el último domingo de mayo. Ese día será quemado en el mismo lugar, en medio de otra gran fiesta con actuación musical y carrera ciclista.
La quema tiene también su sentido dentro de la tradición. El muñeco del ‘mayo’ representa al culpable simbólico de todos los males que el pueblo ha sufrido durante el año, desde sequías y tormentas hasta riadas u otros infortunios. Por eso acaba en la hoguera, convertido en una especie de chivo expiatorio festivo.
Durante años, el muñeco tuvo además nombre propio. Los vecinos le colocaban el nombre de algún personaje considerado nefasto o polémico. En esa lista llegaron a figurar el padre Apeles, Felipe González, Maradona o José María García.
Aquella costumbre se acabó cuando la juventud del pueblo decidió ponerle un año el nombre de Miguel Sanz, entonces presidente de Navarra. El Ayuntamiento de Murieta se posicionó en contra de la iniciativa y, desde entonces, el muñeco ya no recibe ningún nombre.
Pero si el chopo y el muñeco son el corazón de la fiesta, la chistorra es la recompensa que nadie quiere perderse. El Ayuntamiento ha invitado a todos los asistentes a una chistorrada popular con pan, vino y refrescos. Como ocurre cada año, la parrilla ha funcionado hasta terminar con los 15 kilos de chistorra asada preparados para animar la participación.
La fiesta del primero de mayo ha tenido este año un aliciente añadido. La juventud de Murieta celebra durante este fin de semana el quinto aniversario de la asociación Zurracapote, una fecha que ha servido de excusa para instalar una gran carpa con barraca de bebidas, escenario para la música y una comida popular.
La cita se ha convertido así en una forma de reencontrarse con amigos después de las fiestas patronales de agosto y de abrir el calendario de celebraciones de primavera y verano en esta localidad de Tierra Estella.