María, la centenaria de un pueblo de Navarra feliz en su fiesta sorpresa: "Es un orgullo celebrarlo en familia"
Cumplir 100 años no es algo que pase todos los días. Pero si hay alguien que lo ha hecho con serenidad, rodeada de afecto y con una sonrisa tranquila, esa ha sido María Razquin Sanz. Ha vivido un siglo entero y ha visto pasar la historia desde la calma, con los ojos bien abiertos y el corazón firme, incluso cuando la vida ha golpeado más fuerte.
En febrero de 2019 hubo otra mujer centenaria en Estella, Claudia Berruete, que también recibió una fiesta sorpresa por su cumpleaños. En 2021 la pastelería La Mayorquina de la ciudad del Ega también fue noticia con otra mujer centenaria.
Nacida en Abárzuza, María Razquin ha atravesado la mayor parte del siglo XX y lo que va del XXI con discreción, humildad y una templanza que quienes la conocen no dudan en destacar. Se quedó viuda en 2001, cuando falleció su marido, Pablo López Iriarte, a los 75 años.
Diez años antes, en 1991, perdió a su único hijo, Francisco Javier López Razquin, con tan solo 37 años. Hoy, su familia más cercana está formada por su nuera, su nieto y dos sobrinos, que no han faltado al homenaje que se le ha rendido este martes.
El lugar que ha sido su casa en las últimas dos décadas ha organizado una celebración especial en Estella. Allí lleva viviendo 18 años, un tiempo más que suficiente para que todos la consideren parte de la familia. Profesionales, residentes, amistades y vecinos se han reunido para rendirle tributo en una jornada que ha mezclado emoción, música en directo y palabras sinceras.
La celebración se ha llevado a cabo en la Residencia San Jerónimo, en Estella-Lizarra, un centro que forma parte de la Fundación San Jerónimo, una entidad privada sin ánimo de lucro fundada el 27 de diciembre de 1911. Su director, David Cabrero, ha sido uno de los encargados de dirigir unas palabras a María. “No todos los días se cumplen 100 años, es un orgullo y una alegría poder celebrarlos en familia”, ha expresado con emoción.
También ha intervenido la alcaldesa de Estella-Lizarra, Marta Ruiz de Alda, que ha querido subrayar la integración de María en la vida local: “Aunque eres natural de Abárzuza, llevas 18 años en Estella y eso te convierte en una estellica más, es un placer poder compartir esta celebración contigo”, ha afirmado.
Paola Pérez, profesional de referencia de María en el centro, ha recordado con ternura la estima que despierta entre quienes la rodean. “La ven muy bien y se le nota el cariño que le tienen tanto el personal como sus compañeras y compañeros”, ha comentado. Tras los discursos, la orquesta Los Llanos Jazz Band ha puesto ritmo a la mañana y ha dado paso a un almuerzo especial en honor a la centenaria.
En la residencia, donde hay 62 plazas (de las cuales 15 están concertadas), María ha vivido acompañada y cuidada, también durante los momentos más difíciles. Durante la pandemia del Covid-19, el centro fue noticia por la decisión de quince trabajadores que, para proteger a los residentes, se encerraron con ellos las 24 horas del día. Nadie entraba ni salía, y gracias a ese esfuerzo colectivo, ninguno de los mayores presentó síntomas de la enfermedad. “No lo hicimos por dinero, sino porque nos salió así”, aseguraron entonces.
A lo largo de su historia, San Jerónimo ha evolucionado en sus formas de atención, apostando hoy por la Atención Centrada en la Persona (ACP), pero sin abandonar su esencia: ofrecer a las personas mayores el cuidado, el respeto y la calidad de vida necesarias para que puedan cerrar su proyecto vital con dignidad. Y en eso, María ha sido, y es, un ejemplo para todos.