• jueves, 03 de abril de 2025
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COMERCIO LOCAL

El bar de Pamplona que arrasa con el jamón asado en un barrio popular: “Está para chuparse los dedos”

Es un local modesto, casi oculto junto a unas escaleras, pero con un encanto que ha sabido conquistar a varias generaciones.

Joahnna sostiene el jamón asado en el interior del bar Eska en Pamplona. Navarra.com
Joahnna Padilla sostiene el jamón asado en el interior del bar Eska en Pamplona. Navarra.com

La jubilación de dos socios de un pequeño bar casi escondido en una esquina de un barrio humilde ha marcado el inicio de una nueva etapa para un local de Pamplona que lleva 40 años conquistando paladares con su especialidad: el jamón asado. Aunque pocos lo advierten al pasar, los vecinos saben muy bien dónde encontrar ese sabor inconfundible que los hace volver una y otra vez.

Está muy cerca de otros establecimientos que hemos conocido de comercio local en la capital navarra, como son la tienda calzados Guelbenzu de Elena Asiáin o la bodega Núñez que sigue arrasando con sus almuerzos.

Quienes se acercan se encuentran con una barra repleta de pinchos, bocadillos y tortillas variadas que se presentan como una tentación irresistible. Pero el rey absoluto es el jamón asado, una delicia que llega a venderse hasta cuatro jamones diarios. Y es que quienes lo prueban aseguran que no hay otro igual en toda la comarca.

Hace apenas unas semanas, el relevo llegó de la mano de Johanna Padilla Gómez, una colombiana de 39 años que ha decidido tomar las riendas tras conocer que los anteriores propietarios, Severino y Andrés, se jubilaban.

“Ya lo conocíamos de antes. Incluso habíamos venido a almorzar o a cenar y nos gustaba mucho. Nos enteramos de que se iban a jubilar y cogimos el bar. Seguimos con la especialidad de la casa porque es el mejor jamón asado de Navarra”, ha explicado Johanna, mientras no deja de supervisar la barra para que nada falte.

El bar Eska está situado en la esquina de las calles Guelbenzu y Julián Gayarre, en el barrio trabajador de La Milagrosa de Pamplona. Un local modesto, casi oculto junto a unas escaleras, pero con un encanto que ha sabido conquistar a generaciones.

Desde que Johanna tomó el mando a finales de febrero, la acogida ha sido muy positiva: "Estas primeras semanas han ido muy bien. La gente está encantada. Todos han venido a probar el jamón y están súper contentos", ha afirmado con una sonrisa.

Aunque el bar Eska ha cambiado de manos, mantiene la esencia que lo ha convertido en un referente de la zona. "Le hemos dado una vuelta porque ya tenía muchos años. Lo hemos limpiado, pintado un poco y sigue siendo pequeño y acogedor. No hace frío y siempre recibimos a los clientes con una sonrisa", ha señalado Johanna.

El éxito del jamón se combina con otros imprescindibles, como el torrezno de Soria, un clásico que sigue triunfando entre los parroquianos. Además, en la barra pueden encontrarse pinchos de todo tipo, tortillas variadas —como la de patata con cebolla o con alioli—, queso de Idiazábal, queso manchego con membrillo y unos bocadillos para llevar que son un auténtico salvavidas para quienes pasan con prisa. "Damos también sal y picante para que cada uno disfrute el jamón a su gusto. Es espectacular", ha subrayado la propietaria.

No solo el paladar queda satisfecho en el bar Eska: el ambiente familiar y el trato cercano son parte de la receta de éxito. "Queremos que la gente se sienta como en casa. Hemos trabajado duro para que el local tenga un aire fresco pero sin perder su esencia", ha comentado Johanna, quien lleva casi 14 años en el sector hostelero pamplonés. Su experiencia en la cocina, siempre al lado de su hermana como camarera, le ha dado la seguridad necesaria para lanzarse a esta nueva aventura.

Plato de jamón asado en el bar Eska de Pamplona. Navarra.com
Plato de jamón asado en el bar Eska de Pamplona. Navarra.com

Abierto todos los días de la semana, el bar Eska levanta la persiana a las 7:30 de la mañana. Johanna no está sola en esta travesía; la acompañan otras tres empleadas que se esfuerzan por mantener el mismo ambiente de siempre. "Estamos trabajando a tope y la gente está respondiendo muy bien. Queremos que siga siendo un lugar donde todos se sientan cómodos", ha afirmado.

Pamplona ha sido siempre el hogar de Johanna, pese a que vivió en Valencia un tiempo. "Estoy muy feliz aquí. Me encanta el orden, la limpieza... Es una ciudad pequeña, muy bonita", ha expresado. Con su familia instalada en la ciudad —su marido, su hijo de 16 años y sus padres—, no tiene dudas de que el bar Eska será el proyecto que consolide su arraigo en el barrio y continúe siendo el lugar donde el mejor jamón asado de Navarra siga haciendo historia.

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