Osasuna

Los 7 riesgos que amenazan a Osasuna en Getafe en la jornada decisiva por evitar el descenso a Segunda división

El director deportivo de Osasuna, Braulio Vázquez, charla con Alessi Lisci y con Cata en el estadio de El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY
Osasuna se juega la permanencia en Getafe con una ventaja mínima: un punto le salva, pero una derrota abre la puerta a una noche de nervios.

Osasuna ha llegado a la última jornada de Liga en Primera División con la permanencia todavía pendiente y con una certeza incómoda: depende de sí mismo, pero no tiene mucho margen falla, en una una noche que se puede torcer. El equipo navarro visita este sábado a las 21 horas el Coliseum Alfonso Pérez para medirse al Getafe, en un partido que puede cerrar la salvación o convertir la tarde rojilla en un ejercicio de sufrimiento.

El conjunto navarro ocupa la 16ª posición con 42 puntos. La cuenta más sencilla es también la más importante: si Osasuna gana o empata en Getafe, seguirá en Primera División. Un solo punto bastaría para evitar cualquier cálculo y apagar de golpe todos los miedos. El Getafe también quiere ganar para asegurarse los puestos europeos. 

El problema aparece si el equipo pierde. En ese caso, Osasuna se quedaría con 42 puntos y tendría que mirar de forma obligada a otros campos. El descenso solo se produciría si pierde en Getafe, Girona gana al Elche y Mallorca gana al Real Oviedo. Esa combinación es la que convierte la jornada en un escenario de máxima tensión.

La permanencia pasa primero por el partido del Coliseum, pero también por un factor que no se mide en la clasificación: el miedo. Braulio Vázquez, director deportivo de Osasuna, lo ha expresado con claridad en la previa al hablar del estado emocional del grupo. “El miedo bloquea y espero que eso no nos bloquee porque creo que en alguna situación puntual nos ha bloqueado”, ha señalado.

Ese es el primer gran riesgo para Osasuna: que la responsabilidad pese más que el fútbol. Braulio ha pedido a los jugadores que estén “responsabilizados, pero no bloqueados” y que “sean ellos mismos”. La frase resume bien el reto de una plantilla que sabe lo que se juega y que no puede permitirse competir encogida.

El segundo riesgo está en el propio partido. Perder en Getafe no manda automáticamente a Osasuna a Segunda División, pero sí le arrebata el control de su destino. El equipo de José Bordalás ha firmado una buena temporada, suma 48 puntos y suele convertir cada encuentro en un duelo físico, intenso y muy incómodo.

El tercer peligro es la dependencia de otros resultados. Si Osasuna cae en el Coliseum, la salvación dependerá de que Girona o Mallorca no ganen sus respectivos partidos. El equipo navarro pasaría entonces de tener la permanencia en sus botas a vivir pendiente del marcador de otros estadios.

El cuarto riesgo está en los empates múltiples. Las cuentas de la última jornada pueden complicarse con combinaciones entre Mallorca, Levante, Elche y Osasuna. Si empatan a puntos Mallorca y Osasuna, baja Mallorca. Si empatan Mallorca, Levante y Osasuna, también baja Mallorca. Pero si empatan Mallorca, Elche y Osasuna, bajan Osasuna y Elche. Y si coinciden Mallorca, Levante, Elche y Osasuna, los condenados serían Osasuna y Mallorca.

El quinto riesgo es el desgaste físico y emocional. Braulio ha reconocido que los jugadores “están sufriendo” en el día a día. “He visto cómo sufren y, hablando con sus familiares, sé lo que están pasando”, ha explicado. La presión de una última jornada por la permanencia no se queda solo en el campo: se arrastra durante la semana, en el vestuario y también en casa.

El sexto peligro tiene que ver con la falta de acierto. El director deportivo ha destacado que Osasuna ha generado “un montón de ocasiones” en los últimos partidos, pero no ha conseguido convertirlas. En una final por la permanencia, cada llegada pesa el doble y cada ocasión fallada puede abrir la puerta al miedo.

El séptimo riesgo es el rival. Getafe ya tiene 48 puntos, pero el equipo de Bordalás mantiene una identidad reconocible: intensidad, duelos, juego directo y capacidad para incomodar. Osasuna deberá igualar esa energía sin perder la cabeza, sin caer en provocaciones y sin alejarse del plan que le puede dar la salvación.

Braulio también ha querido poner el foco en la calidad de la plantilla. “Estoy viendo partidos que son tremendamente complicados de gestionar, pero por el miedo, no porque a nivel técnico los jugadores sean muy justos”, ha señalado. Su mensaje ha sido claro: el problema no es la falta de nivel, sino la capacidad de jugar con naturalidad bajo una presión enorme.

El director deportivo ha citado además el ejemplo de Víctor Muñoz, que se está jugando opciones con su selección y aun así lo está dando todo. “Pensad, si tuvierais un hijo jugándose un Mundial, lo que le diríais”, ha señalado para subrayar el compromiso de los futbolistas en este tramo decisivo.

La última consigna de Braulio ha apuntado directamente al vestuario: “Que no les paralice la responsabilidad [...] que saquen lo que son, porque son muy buenos, porque lo han demostrado. Ya llevan con nosotros 8 o 9 años; son internacionales absolutos, son campeones olímpicos...”.

Osasuna llega a Getafe con una ventaja evidente y una amenaza real. Un punto le salva. Una derrota le obliga a esperar. La diferencia entre una permanencia sufrida y una tarde de angustia puede estar en un detalle, en una ocasión, en un despeje o en la capacidad de no dejarse atrapar por el miedo.