La calle de las obras de nunca acabar en la Pamplona de Asiron: ahora, dos semanas con el tráfico desviado
La calle Julián Gayarre de Pamplona parece condenada a vivir permanentemente entre obras, vallas y cambios de circulación. Cuando los vecinos del popular barrio de la Milagrosa todavía se estaban acostumbrando a las últimas modificaciones del tráfico, las excavadoras han vuelto a aparecer.
Esta vez, el motivo es una reparación de las tuberías de calefacción que obligará a cortar el tráfico durante dos semanas en uno de los principales accesos del barrio. Una nueva molestia que se suma a una larga lista de intervenciones urbanísticas que han transformado esta conocida calle de la capital navarra.
Primero llegó el polémico carril bici, después las modificaciones de la circulación, la ampliación de la zona azul y las restricciones de acceso. Todo ello en un barrio donde, mientras se suceden las reformas impulsadas por el Ayuntamiento de Joseba Asiron, numerosos comercios tradicionales han ido bajando la persiana.
Las nuevas obras han comenzado esta semana y afectan a un tramo especialmente transitado de Julián Gayarre. El corte obliga a los conductores a buscar recorridos alternativos para alcanzar la avenida de Zaragoza, una de las principales vías de entrada y salida de Pamplona.
Dos semanas de obras y desvíos en la calle Gayarre
La intervención afecta al tramo de Julián Gayarre comprendido entre las calles Guelbenzu y Sangüesa, donde se ha prohibido circular en dirección al centro de Pamplona.
Los vehículos que llegan hasta el cruce con Juan María Guelbenzu deben desviarse hacia la derecha y utilizar otras calles del barrio para continuar su recorrido. El corte comenzó a aplicarse a las 10 horas del miércoles 28 de octubre y está previsto que se prolongue durante aproximadamente dos semanas, siempre que los trabajos se desarrollen según lo previsto.
La circulación en sentido contrario, desde la avenida de Zaragoza hacia la rotonda de Oberena, permanece abierta, por lo que las restricciones no afectan a los dos sentidos de la calle.
En esta ocasión, las excavadoras no han llegado para construir otro carril bici ni para modificar las aceras. Los trabajos buscan reparar las fugas de las conducciones de agua que alimentan el sistema de calefacción de cerca de un centenar de portales de la Milagrosa.
Una actuación necesaria para mantener estas instalaciones, pero que vuelve a alterar la movilidad de un barrio que ha encadenado numerosas intervenciones durante los últimos años.
Del carril bici de Asiron a los últimos cambios de tráfico
La transformación de Julián Gayarre comenzó mucho antes de esta nueva reparación. Una de las actuaciones más controvertidas fue la implantación del carril bici, que modificó profundamente la distribución del espacio en una calle de anchura limitada.
La intervención permitió mejorar la conexión ciclista entre la zona del parque de Ilargienea y la avenida de Zaragoza, pero también provocó críticas entre comerciantes por las dificultades para realizar operaciones de carga y descarga.
Los negocios denunciaron entonces que el nuevo diseño complicaba el reparto de mercancías, una actividad fundamental para los establecimientos que dependen de proveedores y entregas frecuentes.
A estas modificaciones se añadieron nuevas intervenciones municipales. En mayo de 2026, el Ayuntamiento puso en marcha la reforma de dos pasos de peatones de Julián Gayarre, entre la calle Goroabe y la avenida de Zaragoza. Aquella actuación, con una inversión prevista de 45.000 euros, contemplaba la ampliación de aceras y la creación de refugios peatonales para mejorar la accesibilidad.
Pero los cambios más recientes han llegado después del verano, cuando el equipo de gobierno de Asiron decidió reorganizar parte de la circulación de la Milagrosa. El 1 de septiembre entraron en vigor modificaciones en los sentidos de circulación de calles como Guelbenzu y Manuel de Falla, además de medidas para restringir el tráfico de paso en una zona del barrio.
La reorganización provocó quejas por la falta de información a residentes y comerciantes. Incluso los grupos municipales debatieron las deficiencias de comunicación con el vecindario.
El concejal de Seguridad Ciudadana, Endika Alonso, defendió los resultados iniciales de la intervención y aseguró que el tráfico había descendido entre un 13% y un 14% en Guelbenzu, mientras que en Río Urrobi la reducción alcanzaba el 6%.
La zona azul, otro cambio reciente en la Milagrosa
Apenas un mes después de modificar la circulación, el Ayuntamiento introdujo otra novedad que afectó directamente a los conductores y residentes. El 1 de octubre de 2026 comenzó a funcionar la ampliación del estacionamiento regulado en la Milagrosa, con alrededor de 1.000 nuevas plazas azules y naranjas repartidas por una decena de calles.
La implantación de la zona azul cambió las condiciones para aparcar en un barrio que hasta entonces había mantenido espacios de estacionamiento libre. La sucesión de decisiones municipales ha alterado en muy poco tiempo los hábitos de circulación y aparcamiento de los residentes. Y ahora, cuando apenas ha transcurrido un mes desde la llegada de los parquímetros, las obras han regresado a Julián Gayarre.
Los problemas con los okupas en una antigua sucursal bancaria
Las obras y las modificaciones del tráfico no han sido los únicos asuntos que han generado preocupación en esta calle. En el número 36 de Julián Gayarre, junto a la esquina con Guelbenzu, los vecinos llevaban tiempo denunciando la ocupación de un antiguo local de Caja Laboral.
Los vecinos denunciaron la rotura de cristales, la colocación de cartones en las ventanas y la entrada de colchones en el antiguo establecimiento bancario. La situación añadió otro motivo de inquietud a una zona que, además de los cambios urbanísticos, atraviesa una profunda transformación social y comercial.
La Milagrosa pierde sus tiendas de toda la vida
Mientras el Ayuntamiento de Pamplona modifica calles, reorganiza la circulación e introduce nuevas regulaciones de aparcamiento, la Milagrosa está perdiendo parte de su comercio tradicional.
Uno de los ejemplos más evidentes se encuentra precisamente en Guelbenzu, la calle donde ahora deben desviarse los vehículos afectados por las obras de Julián Gayarre. Durante décadas, esta vía reunió zapaterías, carnicerías, peluquerías, bares y pequeños establecimientos familiares que daban vida al barrio.
Sin embargo, varios de aquellos negocios han desaparecido y otros afrontan dificultades para encontrar un relevo generacional. Uno de los cierres más significativos ha sido el de Calzados Guelbenzu, una zapatería situada en el número 29 que atendió durante 36 años a generaciones de vecinos.
Su propietaria, Elena Asiáin, había advertido de las dificultades que atravesaba el pequeño comercio. "Cada vez nos lo ponen más difícil", explicó en una entrevista concedida a Navarra.com. La tienda, abierta en 1990, estaba especializada en zapatos cómodos, calzado infantil, zapatillas de casa y modelos adaptados a personas con pies delicados.
En mayo de 2026, el establecimiento anunció su liquidación total y preparó su cierre antes del verano, dejando otro hueco en la actividad comercial de la calle. No ha sido el único negocio que ha desaparecido. También han cerrado establecimientos tradicionales como la carnicería Goñi y la peluquería A&A de Guelbenzu.
Los comercios históricos que todavía resisten
Pese a esta transformación, la Milagrosa conserva algunos establecimientos que mantienen viva la identidad comercial del barrio. En Guelbenzu continúan negocios como El Mochuelo, Bodega Núñez, la carnicería José Luis Sánchez, la panadería Mina y CG Arte, una tienda especializada en bellas artes.
Son comercios que representan una forma de comprar basada en el trato directo y en la relación cotidiana entre los propietarios y sus clientes. Otros establecimientos históricos también afrontan el paso del tiempo. Es el caso de la taberna Albéniz, cuyos responsables se encuentran próximos a la jubilación.
El paisaje comercial ha cambiado con la llegada de nuevos supermercados, establecimientos de alimentación, locales de comida rápida y bares regentados por emprendedores de distintos orígenes.
La transformación no significa que haya desaparecido toda la actividad económica, pero sí refleja la pérdida de una parte importante de los negocios familiares que durante décadas caracterizaron a la Milagrosa.
En este escenario, Julián Gayarre vuelve a encontrarse con las excavadoras y las señales de desvío. Durante las próximas dos semanas, los conductores que quieran llegar a la avenida de Zaragoza tendrán que modificar nuevamente sus recorridos.