Los divertidos carteles de unas obras en Pamplona dedicados a los residentes en la Casa de Misericordia
Las obras de un antiguo solar situado entre la avenida de Sancho el Fuerte y la calle Esquíroz han dejado una imagen simpática y muy comentada en el barrio pamplonés de Iturrama. La empresa navarra Óscar Vidaurre, encargada de los trabajos, ha colocado unos carteles humorísticos en la valla de la obra, justo junto a la Casa de Misericordia, a pocos días del inicio de las fiestas de San Fermín en la capital navarra.
Las máquinas comenzaron a trabajar a finales de octubre de 2025 en este espacio, donde está previsto desarrollar un proyecto anunciado desde 2012. La actuación contempla la construcción de un hotel, una zona comercial y una residencia de estudiantes, por lo que en el barrio se ha instalado la sensación de que el proyecto, por fin, ha empezado a avanzar.
La ubicación de las obras ha dado lugar a una escena cotidiana. Muchos residentes de la Casa de Misericordia, conocida popularmente como la Meca, se acercan al paseo de Fernando Redón para observar el avance de los trabajos. Este paseo fue inaugurado a finales de enero de 2022 y se ha convertido en un punto privilegiado para seguir la evolución del solar.
Al ver el interés que despertaban las obras entre los residentes, la empresa Óscar Vidaurre ha tenido un gesto divertido con ellos. En la valla que da al paseo ha abierto seis ventanas para mirar al interior de la obra y las ha acompañado con dibujos y frases humorísticas inspiradas en quienes se detienen a contemplar las máquinas.
La primera de estas ventanas se llama “Panel de expertos” y muestra a dos jubilados comentando los trabajos. Entre las frases que aparecen se leen expresiones como “Quién pillara esa maquinaria en mis tiempos” o “Vámonos a echar un pote, que estos ya lo tienen todo controlado”, en una referencia amable a la costumbre de opinar sobre las obras.
Otra de las ventanas lleva por nombre “La ventanilla del cotilla”. Sus mensajes mantienen el tono cercano y local, con comentarios como “Con el ritmo que llevan estos zagales, nos levantan el edificio en un pis pas” o “¿De verdad tienen una vaca en el techo de su oficina?”, una frase que alude a uno de los detalles curiosos de la obra.
El recorrido continúa con el “Palco VIP”, otra de las ventanas abiertas en la valla. En ella se pueden leer frases como “Venga, tira a la resi, que nos cierran el comedor” o “Una grúa morada… ¿A quién se le ocurre?”, que mezclan humor, rutina diaria y observación de los elementos más llamativos del chantier.
La cuarta ventana se presenta como “Conexión en directo” y juega con la idea de una retransmisión permanente de los trabajos. Los comentarios escritos dicen “Deja de opinar, que te jubilaste hace 15 años” y “Me está entrando hambre de ver currar a estos mozos, vamos a almorzar”, reforzando el tono desenfadado de la iniciativa.
La última ventana citada se denomina “Inspección técnica” y vuelve a combinar ironía y cariño hacia los residentes. En ella figuran frases como “Qué vidilla va a dar al barrio este proyecto” y “Menos mirar la obra y más el pastillero, que hoy te has dejado alguna de tomar”, en referencia tanto a la curiosidad por la obra como a la vida diaria en la residencia.
Más allá de la anécdota, el proyecto que se va a levantar en este solar tiene un importante alcance urbanístico. El futuro hotel contará con 110 habitaciones y una cafetería-restaurante de 240 metros cuadrados en la planta baja, con capacidad para 150 personas. También incluirá un spa con piscina climatizada y gimnasio.
La zona comercial tendrá un supermercado de 2.200 metros cuadrados a pie de calle, además de otro espacio complementario de sala de ventas de unos 1.200 metros cuadrados. El resto, unos 2.000 metros cuadrados repartidos entre planta baja y entreplanta, se reservará para hostelería, con locales de una superficie no superior a 500 metros cuadrados.
La residencia de estudiantes se ha proyectado con 140 plazas, distribuidas en 14 habitaciones por planta, salvo la planta baja, destinada a recepción y despacho, y la primera, prevista para zonas comunes. La transformación del solar se completará con un aparcamiento subterráneo de dos plantas, con 161 plazas en una altura y 140 en la otra.