Los okupas de la antigua ikastola Jaso acumulan 242 denuncias en menos de un año: robos, agresiones sexuales y amenazas
La Policía Municipal ha realizado 45 intervenciones en el edificio de Echavacoiz, donde los robos con violencia han aumentado un 73,3% mientras sigue pendiente su derribo.
Los ocupas de la antigua ikastola Jaso de Pamplona acumulan 242 denuncias en lo que va de 2026, entre las que figuran robos con violencia, agresiones sexuales, amenazas, lesiones y hurtos. Los datos de la Policía Municipal reflejan la delincuencia vinculada a este edificio de Echavacoiz, cuya ocupación continúa sin resolverse por parte del Ayuntamiento de Joseba Asiron. Según ha podido saber este periódico son denuncias que se han interpuesto entre ellos y que no proceden de otros vecinos de Pamplona.
Las cifras oficiales revelan que la Policía Municipal de Pamplona ha realizado este año 45 intervenciones relacionadas con la antigua ikastola Jaso. Aunque el número total de denuncias ha descendido un 8,3% respecto al año anterior, los robos con violencia han experimentado un importante incremento.
El delito más frecuente ha sido el hurto, con 134 casos denunciados. Le siguen los 40 robos con fuerza, los 26 robos con violencia, los 13 delitos de lesiones, las nueve amenazas y las dos agresiones sexuales.
Uno de los datos más llamativos es el incremento de los robos con violencia, que han pasado de 15 a 26 casos. Se trata de una subida del 73,3% respecto al periodo anterior. Los hurtos también han aumentado un 18,5%, de 113 a 134.
Por el contrario, otras modalidades delictivas han registrado descensos. Las agresiones sexuales han bajado un 60%, al pasar de cinco a dos, mientras que los robos con fuerza se han reducido un 48%, desde 76 hasta 40.
También han descendido un 38% los delitos de lesiones, de 21 a 13, y un 25% las amenazas, de doce a nueve. A estas cifras se añaden diez detenciones por requisitorias judiciales, frente a las ocho contabilizadas anteriormente. Estas últimas corresponden a órdenes pendientes de la Justicia y no constituyen diez nuevos delitos.
El balance de la Policía Municipal recoge 242 denuncias en total, aunque el desglose de los seis tipos de delitos facilitado por el Ayuntamiento suma 224 casos. Las otras 18 denuncias no aparecen detalladas en la información oficial, por lo que no se ha especificado a qué infracciones corresponden.
Mientras tanto, la antigua ikastola Jaso sigue ocupada. Durante los últimos seis meses, la media de personas que han pernoctado en el edificio se ha situado en 62, aunque la Policía Municipal calcula que algo más de una treintena permanece allí de manera habitual.
Los recuentos realizados hasta el 10 de octubre de 2026 han registrado entre 37 y 75 personas en las diferentes inspecciones. En meses anteriores se llegaron a contabilizar hasta 200 ocupantes, una cifra que refleja las dimensiones que ha alcanzado el asentamiento.
La ocupación del antiguo centro educativo ha estado acompañada de incendios, episodios de violencia y una importante degradación del inmueble. El pasado 26 de agosto se produjo un nuevo incendio que volvió a obligar a intervenir a los servicios de emergencia.
Uno de los episodios más graves ocurrió a finales de septiembre, cuando un hombre sufrió un grave apuñalamiento en el edificio. La Justicia ordenó el ingreso en prisión provisional del acusado de cometer la agresión, en la que la víctima estuvo cerca de sufrir una lesión mortal en el cuello.
A estos sucesos se suma el deterioro de las instalaciones. Durante los últimos meses se ha documentado la presencia de toneladas de basura, suciedad y ratas en el interior de la antigua ikastola Jaso, convertida en un problema de convivencia y seguridad en el barrio de Echavacoiz.
Pese a los numerosos incidentes, el Ayuntamiento de Asiron sigue sin ejecutar el derribo del antiguo centro educativo. El concejal de Urbanismo, Joxe Abaurrea, ha señalado recientemente las dificultades judiciales para conseguir la autorización necesaria para desalojar el edificio y proceder a su demolición.
La situación ha obligado a mantener un dispositivo de vigilancia policial permanente desde hace aproximadamente un año. Además, las áreas municipales de Acción Comunitaria y Seguridad y Convivencia Ciudadana realizan controles periódicos, normalmente dos veces por semana, para comprobar cuántas personas continúan pernoctando en el inmueble.