Pelota

El frontón Navarra Arena de Pamplona es testigo de la primera txapela riojana en 73 años

Final del Campeonato Manomanista de pelota vasca entre Iñaki Artola y Darío Gómez disputada en el pabellón Navarra Arena de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
El navarro Unai Laso se quedó a las puertas de la final tras caer en semifinales ante Iñaki Artola (22-13).

Un pelotari riojano ha hecho historia este domingo en el frontón del Navarra Arena de Pamplona al proclamarse campeón del Manomanista 2026. El pelotari riojano se ha impuesto con enorme autoridad a Iñaki Artola por 6-22 en una final muy desigual. Su triunfo ha convertido la cita en una jornada histórica para la pelota profesional.

El pelotari de Ezcaray, Darío Gómez, ha conseguido una txapela muy especial para La Rioja, una tierra que llevaba 73 años sin celebrar un título en el máximo torneo individual. El último riojano que había ganado el Manomanista fue Barberito I en 1953. Desde entonces, ningún otro pelotari de esta comunidad había logrado repetir aquella hazaña.

La final se ha disputado sin ningún navarro como protagonista directo en la pelea por la txapela. Unai Laso ha sido el único pelotari navarro que alcanzó las semifinales del campeonato. Sin embargo, cayó ante Iñaki Artola por 22-13 y se quedó a las puertas de disputar la final en Pamplona.

Darío Gómez llegó a la cita decisiva después de firmar una semifinal muy contundente ante Larrazabal, al que derrotó por 22-8. Ese resultado ya había mostrado el gran momento de forma del delantero riojano antes de la final. En el Navarra Arena, ha confirmado esas sensaciones con una actuación seria, completa y muy superior.

El partido ha estado marcado desde el comienzo por el dominio absoluto del pelotari de Ezcaray. Darío se ha mostrado fresco de piernas, seguro en el golpeo y con mucha claridad para elegir cada pelota. Artola, en cambio, no se ha encontrado cómodo en ningún momento y ha tenido muchas dificultades para imponer su juego.

La superioridad inicial ha sido evidente en el marcador y también en las sensaciones sobre la cancha. Iñaki Artola ha tenido que consumir su segundo descanso cuando el partido apenas había alcanzado los siete tantos y el resultado era ya de 1-6. Ese arranque ha dejado claro que el guipuzcoano no encontraba respuestas ante el ritmo de su rival.

El delantero de Aspe ha movido bien la pelota y ha obligado a Artola a desplazarse de un lado a otro del frontón. Su objetivo ha sido cansar al pelotari de Alegia y aumentar las dudas que ya estaba mostrando desde los primeros tantos. Además, Darío ha sabido sufrir en los intercambios largos cuando Artola intentaba dar un paso adelante.

Artola ha tenido alguna opción para acercarse en el marcador, pero no ha conseguido aprovechar los momentos favorables. Una de las jugadas más claras ha llegado con 4-10, después de recuperar el saque y con la posibilidad de meterse algo más en el partido. Sin embargo, un error impropio cerca del frontis ha vuelto a frenar cualquier intento de reacción.

Los pelotaris se han marchado al descanso con un marcador de 4-12 favorable a Darío Gómez. El tanto ha llegado tras un fallo de Artola después de un saque al ancho del riojano. En la grada, la afición de La Rioja ha celebrado con fuerza la ventaja de su pelotari, mientras la otra parte del público ha tratado de levantar los ánimos de Artola.

Tras el paso por vestuarios, el guion de la final apenas ha cambiado. Artola ha conseguido dominar algunos tantos y ha mostrado momentos de mayor comodidad, pero no ha encontrado continuidad. Cada vez que parecía poder acercarse, los errores propios o los aciertos de Darío volvían a ampliar la distancia en el marcador.

Darío ha completado su victoria con una gran demostración física y defensiva. En el 6-20 ha protagonizado una acción muy aplaudida, con una defensa en la que incluso ha terminado tirándose al suelo. Esa jugada ha resumido bien su final: fuerza, resistencia, concentración y una enorme ambición hasta el último tanto.

Con los aplausos todavía presentes en el Navarra Arena, Darío Gómez ha cerrado el partido con una dejada al txoko que ha certificado su victoria. El riojano se ha coronado campeón del Manomanista 2026 y ha devuelto la txapela a La Rioja 73 años después. Su nombre queda ya unido a una de las grandes jornadas históricas de este deporte.