POLÍTICA

UPN y PP se unen a PSOE y nacionalistas para condenar las declaraciones del párroco de Huarte sobre la invasión de Ceuta

Pleno del Ayuntamiento de Huarte. NAVARRA.COM
Todos los grupos de la corporación votan juntos la moción de rechazo impulsada por Geroa Bai. Más tarde, UPN y PP trataron de frenar el veto a los actos religiosos en fiestas.

El linchamiento político contra el párroco de Huarte, Don Javier Aizpún, se consumó este jueves en el Ayuntamiento con un rodillo ideológico al que terminó sumándose la propia derecha tradicional. El pleno municipal aprobó por unanimidad —con los votos a favor de EH Bildu, Geroa Bai, PSN, UPN y el PP— una condena formal contra el sacerdote por sus recientes reflexiones sobre la invasión de Ceuta, validando así el señalamiento promovido por el nacionalismo y la izquierda.

La maniobra, articulada inicialmente a través de una moción impulsada por Geroa Bai, logró retratar la tibieza de UPN y PP, cuyos concejales no dudaron en respaldar el texto de repulsa contra el párroco. No obstante, en la votación por puntos de esa misma propuesta, regionalistas y populares marcaron distancias al oponerse a exigir al Arzobispado la sustitución inmediata del sacerdote, un extremo que terminó saliendo adelante gracias a la abstención de EH Bildu.

Empate técnico y el voto de calidad del alcalde abertzale para plantar las fiestas

El verdadero choque institucional se vivió en la segunda moción del pleno, presentada de forma conjunta por EH Bildu y el PSN. Esta iniciativa buscaba ir un paso más allá para romper de manera oficial las relaciones con la parroquia y vetar la presencia de la corporación municipal en los actos religiosos tradicionales de las fiestas patronales, como la Salve, la procesión o la misa oficial.

En este punto, UPN, PP y Geroa Bai votaron en contra de la ruptura, provocando un empate técnico frente al bloque de EH Bildu y el PSN. La igualdad la rompió el propio alcalde abertzale haciendo uso de su voto de calidad para certificar el desahucio institucional a la Iglesia. Pese a que el centro-derecha intentó frenar el cordón sanitario a la tradición del pueblo, su respaldo previo a la condena del párroco dejó al descubierto su falta de firmeza para defender sin complejos la libertad de expresión del sacerdote.