El alcalde de Tudela, Alejandro Toquero (UPN), ha reaccionado con dureza a la noticia sobre la retirada de la ambulancia nocturna del Hospital Reina Sofía, adelantada por este medio, y ha exigido explicaciones inmediatas al Gobierno de Navarra presidido por María Chivite. “Parece un juego de trileros”, ha denunciado tras conocer que el vehículo que prestaba servicio en Tudela se desplaza ahora cada noche hasta Pamplona.
La información ha generado una fuerte preocupación en la Ribera después de que fuentes del propio hospital, trabajadores y distintos profesionales sanitarios hayan alertado de las consecuencias que está teniendo esta organización. Desde mayo, la ambulancia que permanecía durante la noche en Tudela tiene que desplazarse a las 23 horas a Pamplona, donde establece su base hasta la mañana siguiente.
Toquero exige al Gobierno que explique qué recursos quedan en Tudela
Toquero ha considerado “muy preocupante” la situación y ha reclamado al Ejecutivo foral que detalle exactamente cómo se está prestando el servicio. “Lo primero que exigimos al Gobierno de Navarra es que ofrezca explicaciones de inmediato y aclare exactamente cómo se está organizando este servicio y qué recursos están disponibles en Tudela durante la noche”, ha señalado.
El alcalde ha puesto como ejemplo y su principal preocupación en los pacientes más vulnerables. Como ha adelantado este medio, personas mayores, dependientes o con movilidad reducida están sufriendo largas esperas para abandonar el Hospital Reina Sofía una vez que han recibido el alta, al no poder regresar a sus domicilios o residencias por sus propios medios.
Profesionales que trabajan en el centro han explicado que estos pacientes necesitan transporte sanitario por sus condiciones físicas. En numerosos casos requieren camillas, sillas de ruedas o asistencia de los técnicos para acceder posteriormente hasta sus viviendas o habitaciones.
Toquero se ha mostrado especialmente alarmado por estos testimonios. “Cuesta entender que la única ambulancia que daba servicio a la Ribera tenga que desplazarse ahora hasta Pamplona y regresar de nuevo —a veces de forma continuada durante toda la noche— cuando se requiere su servicio, con el tiempo de espera que ello supone”, ha advertido.
Esperas de varias horas en las Urgencias del Reina Sofía
Distintas fuentes conocedoras del funcionamiento del Hospital Reina Sofía han relatado a este medio que la nueva organización está provocando situaciones difíciles de entender. Cuando se produce un alta nocturna en Tudela, la ambulancia debe desplazarse desde Pamplona hasta la Ribera, incluso aunque previamente haya estado prestando servicio en la zona.
Trabajadores del hospital han señalado que, en las mejores circunstancias, este sistema puede obligar al paciente a esperar alrededor de una hora y media. Sin embargo, otros profesionales han conocido casos en los que la demora ha alcanzado cuatro y hasta cinco horas cuando la ambulancia se encontraba ocupada con otro servicio.
El problema se agrava porque el vehículo no puede permanecer en Tudela después de completar determinados traslados. Fuentes vinculadas al servicio han explicado que, aunque realice un desplazamiento desde el Reina Sofía hasta una localidad cercana como Cascante, debe volver posteriormente a Pamplona.
Personal sanitario ha relatado incluso situaciones en las que la ambulancia ha completado un servicio en la Ribera, ha recorrido nuevamente el trayecto hacia Pamplona y, nada más llegar, ha tenido que regresar a Tudela para atender otra alta.
Es precisamente esta organización la que ha provocado una de las críticas más contundentes de Toquero. El alcalde ha recordado que se ha eliminado una de las dos ambulancias nocturnas que operaban en Pamplona y que, posteriormente, se ha trasladado hasta la capital navarra el recurso que permanecía en Tudela.
“Resulta difícil entender que se elimine una de las dos ambulancias nocturnas de Pamplona y que a continuación se traslade allí la de Tudela”, ha señalado el alcalde mientras espera una explicación oficial del Departamento de Salud.
Toquero ha ido todavía más lejos: “Parece un juego de trileros pensar que el resultado final acabe siendo que Pamplona mantiene los dos vehículos, a costa de que la Ribera pierda el suyo. Los usuarios de Tudela y de la Ribera tienen derecho a saber con qué recursos sanitarios cuentan y dónde están ubicados”.
Mayores y dependientes esperando en los pasillos
El impacto más visible se está produciendo dentro de las Urgencias. Profesionales del Reina Sofía han explicado que las demoras obligan en ocasiones a ancianos y personas dependientes a permanecer durante horas en sillas de ruedas o camillas después de que los médicos hayan autorizado ya su salida.
Otros trabajadores consultados han advertido de que la situación se complica cuando no quedan plazas disponibles en las unidades de observación de corta estancia. Durante el verano, además, el cierre de camas ha reducido el margen para poder acomodar a estos pacientes mientras esperan el transporte.
El personal de primera línea también está sufriendo las consecuencias. Enfermería, auxiliares y administrativos son quienes tienen que explicar a los pacientes y familiares por qué no llega la ambulancia, pese a que no tienen ninguna responsabilidad sobre la ubicación de los vehículos.
Fuentes profesionales consultadas han descrito una creciente frustración porque las quejas de los usuarios terminan recayendo en los trabajadores del hospital, mientras la decisión sobre la organización del transporte sanitario se adopta fuera del propio centro.
Toquero une la polémica con las urgencias nocturnas de Fustiñana
El alcalde de Tudela ha vinculado además esta situación con otra de las decisiones sanitarias que han generado críticas en la Ribera: el cierre nocturno de las urgencias de Fustiñana.
“Entre esto y el cierre nocturno de las urgencias nocturnas de Fustiñana, parece que en el Gobierno de Navarra se han empeñado en privarnos hasta del derecho a enfermar durante la noche”, ha afirmado Toquero.
El alcalde ha elevado todavía más el tono contra el Ejecutivo foral: “Basta ya de faltarnos al respeto e insultar nuestra inteligencia. Urge una explicación del Gobierno foral, porque en la Ribera ya no cabe, ni vamos a tolerar, un solo agravio más”.