El "agujero" de 180 millones en Navarra: la pobreza sube pese al gasto récord en Renta Garantizada
Las cifras no cuadran. Navarra destina actualmente 180 millones de euros anuales a rentas de inserción (sumando el Ingreso Mínimo Vital y la Renta Garantizada). Se trata de una cifra astronómica si se compara con los 30 millones que se gastaban en el peor año de la crisis económica. Sin embargo, pese a multiplicar por seis la inversión, la pobreza lejos de remitir se ha disparado: Navarra es la comunidad donde más ha crecido en la última década, pasando de una tasa del 9,6% al 12,3% (un aumento del 28%).
Esta es la radiografía que el Partido Popular de Navarra ha puesto sobre la mesa para exigir una reforma urgente del modelo. Según los populares, el sistema actual ha dejado de ser una red de seguridad para convertirse en un imán que genera un "claro efecto llamada".
El informe remitido por el PP destaca una desproporción difícil de ignorar en el ámbito nacional. De todos los inmigrantes que perciben una renta de inserción en el conjunto de España, una parte masiva lo hace en la Comunidad Foral.
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Origen de los solicitantes: El 63,3% de los perceptores de Renta Garantizada en Navarra son de origen migrante, frente al 36,7% de origen autóctono.
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Nacionalidad: El 48,6% de los beneficiarios tiene nacionalidad extranjera.
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Cronificación: El sistema no está logrando la inserción laboral. El 43,3% de los perceptores lleva más de dos años cobrando la ayuda, y un 16% supera ya los cinco años.
Infracciones y falta de control
Uno de los puntos más críticos del informe se basa en los datos de la Policía Foral recogidos por la Cámara de Comptos. Según este documento, el control sobre estas ayudas es deficiente: el 76% de las inspecciones realizadas sobre la Renta Garantizada contenían algún tipo de infracción.
Para el PP, este descontrol administrativo se traduce en que la Renta Garantizada ha perdido su sentido original tras la entrada en vigor del IMV (Ingreso Mínimo Vital), que ya establece una "prestación suelo" para toda España. Lejos de ahorrar fondos forales al entrar el Estado en juego, Navarra sigue incrementando su gasto mientras los indicadores de exclusión empeoran.
Los datos sobre exclusión social son especialmente reveladores de este fracaso del modelo. En 2019, solo el 16% de las personas que cobraban la renta estaban oficialmente en situación de exclusión; hoy, esa cifra se ha disparado hasta el 42% de los perceptores.
Con estos datos en la mano, el Partido Popular de Navarra propone transformar la Renta Garantizada para que deje de ser un subsidio crónico y pase a ser un complemento del IMV estrictamente orientado a la inserción laboral, evitando que el presupuesto público siga creciendo mientras la pobreza en la comunidad no deja de aumentar.